12 junio 2015 Seguridad

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Estamos en primavera y esta es una época de tiempo inestable. Junto con el otoño, esta es la que más problemas puede causar, ya que se trata de la que más precipitaciones se registran. Y nada de avisos, porque muchas veces cae el agua sin avisar y nos pilla conduciendo y sin las debidas medidas de precaución. No hace falta más que ver las últimas precipitaciones, que han descargado con fuerza y han dejado muchos litros por metro cuadrado en prácticamente toda España.

Por ese motivo, hay que extremar las precauciones a la hora de iniciar un viaje o simplemente, al coger el coche para ir a trabajar o disfrutar de una jornada de ocio. Cada vez que se vaya a salir de casa con el coche hay que tener en cuenta de que el tiempo puede cambiar en cuestión de minutos y hacer que descargue una tormenta sorpresa que nos pille desprevenido. Veamos qué podemos hacer para evitar que este tipo de situaciones nos resulten perjudiciales.

Aunque el tiempo es imprevisible, es importante conocer qué podemos esperar y tener claro si durante el día va a hacer sol y buen tiempo o si se espera algún tipo de chubasco repentino que pueda representar un peligro. El coche ha de estar preparado para estar parado en mitad de un atasco, en condiciones complicadas y, aunque sea durante un espacio de tiempo corto, preparado para soportar una tormenta con una gran cantidad de agua en muy poco tiempo.

Las escobillas tienen que estar en buen estado para poder eliminar el agua del parabrisas y la luneta trasera, que también es importante ya que los espejos exteriores pueden quedar inservibles por la cantidad de agua en las ventanillas. Dependeremos del retrovisor interior para poder ver los vehículos que vienen detrás, así que los limpiaparabrisas traseros son tan importantes como los delanteros.

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Una de las cosas más peligrosas en estas circunstancias no es sufrir un golpe por alcance. Pasar por el baden de un barranco o un río que suele ir seco, sin caudal, cuando llueve mucho puede provocar una crecida rápida y provocar que el coche sea arrastrado por el agua. Los coches flotan y pueden ser arrastrados por la corriente, con consecuencias muy graves.

En cuanto al coche, este ha de tener los neumáticos en condiciones para poder eliminar el agua de la calzada. Si los neumáticos tienen los surcos desgastados, hay muchas más posibilidades de que se produzca el aquaplaning y que se tengamos un susto que puede desembocar en un accidente.

Ante esta situación, hay que recordar que se debe sujetar con fuerza el volante, no tocar el freno y esperar a recuperar el control del vehículo, algo que suele suceder en menos de un segundo. En cuanto sintamos que las ruedas vuelven a tener contacto con la calzada, hay que recuperar la dirección y evitar que el vehículo abandone el carril en el que circula.

Aumentar la distancia de seguridad con el vehículo precedente, extremar la precaución y evitar los lugares que puedan representar un riesgo son normas que no se deben olvidar y que se necesita conocer para evitar riesgos y peligros innecesiarios. En ciudad, hay que evitar entrar en túneles, ya que muchas veces sus canales de desagüe son insuficientes y se inundan con mucha facilidad. Es mejor ir por otras rutas que no supongan un riesgo.

Hay que recordar que la principal es la seguridad del conductor y de los pasajeros, antes que la del vehículo. Con sentido común y llevando bien los neumáticos, los niveles del líquido de freno, del lavaparabrisas y los limpiaparabrisas en condiciones, se puede pasar por una tormenta sorpresa sin problemas y sin tener que lamentar ninguna desgracia.


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