29 enero 2017 Mecánica

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Cuando vamos a comprar un coche o vemos un anuncio de algún modelo nuevo, siempre vemos que nos lo venden con una serie de complementos que asumimos que están ahí para hacer que sean más seguros y que mejoran la experiencia de conducción. Sabemos que sirven para determinadas cosas, pero no tenemos excesivamente claro dónde están situados, para que sirven y sobre todo, cómo funcionan. Vamos a explicarte qué son dos de los más escuchados y leídos, el ABS y el ESP, que están relacionados con los frenos y que ayudan a que la frenada sea más efectiva y segura.

Los dos sistemas son complementarios y utilizan prácticamente la misma infraestructura mecánica del coche, pero cada uno tiene una función distinta, por lo que se puede tener solo el ABS, sin contar con la presencia del ESP, aunque lo normal es que ambos estén integrados y se pueda hacer uso de ambos. Pero, ¿qué es el ABS y cómo funciona? Vamos a verlo.

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Anti-lock Brake System (ABS)

El ABS es un sistema anti-bloqueo de los frenos, así que su función es exactamente esa, evitar que al accionar los frenos estos no respondan, ya que la rueda se bloquea y el coche continúa deslizándose sin control y sin posibilidad de frenar. Esto sucede porque las ruedas continúan rodando a la velocidad del coche, creando una fuerza que contrarrestra la acción de frenado. Así, no se puede frenar e incluso se puede perder el control de la dirección del vehículo.

El ABS es un sistema de ayuda al frenado que impide que la rueda se bloquee y el coche siga avanzando sin controlUn ejemplo de las fuerzas que actúan sobre las ruedas cuando se frena es la acción que hacemos al mover un objeto pesado, como un mueble. El impulso inicial ha de ser bastante más fuerte, mientras que una vez en movimiento, es fácil alcanzar una velocidad considerable empujándolo. Esas mismas fuerzas son las que permiten frenar el coche y mantener el coche bajo control. Si no existiera el ABS, la rueda se bloquearía, parada, pero el coche continuaría avanzando.

Para evitar que esto suceda, el ABS actúa sobre cada una de las ruedas independientemente para determinar si pierde agarre en algún momento. Cuando actúa, hace que la presión del freno se reduzca sobre la rueda donde encuentra el problema, de manera que esta continúa rodando, ofreciendo resistencia para parar, pero sin llegar a detenerse del todo. Así, se consigue mantener el control de la dirección, ayudando al coche a detenerse pero evitando que las ruedas dejen de rodar de manera inmediata.

Aunque parezca que esto podría entorpecer el frenado, realmente ayuda a hacerlo de manera más segura y eficiente. Desde que se instaló el primer ABS, que se desarrolló para ayudar a aterrizar a los aviones comerciales en 1978, ha evitado miles de accidentes. Hoy, prácticamente el 75% de los coches fabricados en el mundo cuentan con ABS, que es de integración obligatoria en los coches fabricados en la Unión Europea. Los sistemas de frenado adicionales, como el ESP, ayudan a mejorar la acción del ABS y crean mejores condiciones de seguridad en la conducción.


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