21 enero 2012 Tecnología

La marca bávara ha publicado al fin un vídeo para demostrar que su anteriormente anunciado sistema ConnectedDrive es real y funciona de verdad. Su desarrollo ha llegado al punto en el que las autopistas, de momento solo unas alemanas, no son un problema para este robótico Serie 5 F10 gracias a las numerosas formas que tiene de predecir obstáculos y calcular su posición.

En el vídeo, los ingenieros de BMW explican que comenzaron con la prioridad de que el coche pareciera idéntico a uno normal. Solo que si uno se fija detenidamente, radares, cámaras y escáneres láser o ultrasonidos han invadido algunas zonas de la carrocería. Posteriormente los probaron en la pista de su laboratorio de investigación, y como vieron que allí cumplían su misión, tocaba pasar al tráfico real.

Con el ConnectedDrive hay que tener una serie de aspectos en cuenta, como detallan los ingenieros. En primer lugar, solamente puede actuar en carreteras y autopistas que le hayan sido programadas previamente, para que reconozca los carriles y distancias. En segundo lugar, se encarga de manejar el coche ante determinadas circunstancias de movimiento lateral y longitudinal, pero no todas.

Por ejemplo, puede detectar si tiene obstáculos delante y detrás del coche, controlando su velocidad para no acercarse demasiado. Asimismo, en general se mantiene en un carril a la derecha lo más seguro posible y no rebasando límites de velocidad. No obstante, si ve que está detrás de otro vehículo muy lento, buscará otro carril más rápido y cuando esté libre lo adelantará por si mismo y terminará por volver al carril en el que estaba.

BMW advierte que el conductor sigue siendo responsable y deberá hacer frente a aquellas situaciones en las que el ConnectedDrive no lo haga. Además, los ingenieros avanzan que los 5000 kilómetros que ya ha hecho este sistema han arrojado datos que servirán para mejorar otros asistentes de circulación de la marca. Uno de ellos es el de atascos urbanos que incorporará el i3.

Es decir, la intención de BMW es hacer más seguras las condiciones de conducción con tráfico intenso y aquellas en las que, en teoría, se pueden hacer menos maniobras extrañas. Vamos, que los que temen dejar de disfrutar de un modelo de la hélice blanquiazul como se debe todavía pueden estar tranquilos. Porque BMW no querría que ya no les gustara conducir, ¿o sí?

Vía | Worldcarfans
Vídeo | YouTube


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  1. Bitacoras.com 21 enero 2012

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