17 julio 2015 Curiosidades, Seguridad

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Acabamos de pasar varias olas de calor sucesivas, lo que ha llevado a que las temperaturas subieran en toda la península. Se han alcanzado los 40º centígrados y muchas veces incluso se ha superado esta marca. Físicamente, nos sentimos agotados, malhumorados y necesitamos consumir mucho más líquido para estar correctamente hidratados. Pero no somos los únicos que sufrimos el calor, ya que los coches también lo notan y sus efectos no son nada agradables para su mecánica tampoco.

En épocas de excesivo calor, como la que acabamos de sufrir, el motor del coche se calienta demasiado y provoca averías, que pueden llegar incluso cuando estamos conduciendo hacia nuestro destino vacacional. Así que hay que tener cuidado y antes de comenzar el viaje, hay que revisar bien los componentes mecánicos del coche para tenerlo todo listo y preparado para afrontar cualquier problema que pueda surgir.

Los niveles son muy importantes, así que hay que revisar que todos están correctos y en los niveles adecuados para no encontrarse con problemas. Hay que recordar que las altas temperaturas hacen que el motor se caliente más de lo normal y se pueda estropear algún componente mecánicos. Los frenos son elementos muy sensibles al calor, ya que pueden calentarse en exceso y provocar que su vida útil se reduzca, junto con un consumo más elevado de líquido de frenos.

Los neumáticos también sufren mucho con el calor, y es recomendable revisarlos bien antes de conducir bajo un calor excesivo. El desgaste por calor puede provocar que sean más vulnerables al estado de la carretera y pueden sufrir más daños. De hecho, los problemas con los neumáticos se multiplican en la época de verano y causan no pocos problemas.

Siempre recomendamos parar a descansar cada dos horas y media como máximo, pero en con estas temperaturas tan elevadas, no solo lo van a agradecer el conductor y los pasajeros, sino también el propio vehículo. Parar ayudará a que el motor se enfríe y descanse un poco, haciendo que sufra menos. Hay que tener en perfecto estado el sistema de refrigeración para que se caliente en exceso y nos encontremos con una avería provocada por el calor de repente. No solo es algo caro y complejo de reparar, sino que también es más cara que otras averías.

Evitemos conducir en las horas de más sol, que suele producir más calor y hacer sufrir más al coche. Además, la utilización del aire acondicionado hace que se caliente más el motor y trabaje en peores condiciones. Es conveniente revisar periódicamente los indicadores de temperatura y comprobar que esta se encuentra dentro de los márgenes recomendables.

Ante cualquier problema, una subida de la temperatura o cualquier otra situación anómala detectada, es mejor detener el coche, esperar un momento y si persiste el problema, llamar a atención en carretera. Es mejor llegar algo más tarde, pero seguro. Lo repetimos, porque es necesario: ante todo, seguridad y precaución. En otros artículos te hemos contado como bajar la temperatura del interior del coche y lo que debes hacer para conducir seguro en verano. No olvides leerlos para conducir de forma más segura.


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