
La verdad es que poco tenemos en común con los norteamericanos en cuanto a gustos sobre coches, pero hay que reconocer que son efectivos a la hora de movernos en cuanto a publicidades. GM está usando casos reales similares a éste en su serie Chevy True Stories (historias verdaderas de Chevy) para promocionarse, atacando por el lado sentimental de los que siempre han seguido a la marca y de “los otros” que aún no son clientes.
La historia va de algo como esto: Herb Younger era el propietario de un Chevy Impala SS de 1965, comprado nuevo en aquel año. Tuvo el coche en su poder más de 20 años en estado que ya te podrás imaginar: cuidándolo más que a un hijo. Pero llegó un momento en que tuvo que venderlo para ayudar a pagar la educación de sus hijos; esto ocurrió a fines de los años 80.






