6 junio 2012 Historia

Cuando BMW presentaba al Z1 en 1988, se cerraba un ciclo de más de 30 años en que la casa alemana no contaba con un biplaza. Su antecesor, el bonito BMW 507, había sido el último ejemplar biplaza y descapotable de la marca, antes de que BMW se dedicara principalmente a las grandes berlinas y a turismos tan icónicos como el BMW 2002.

BMW Technik había sido comisionado por el directorio de BMW para ejecutar un concepto que representase la “libertad sobre cuatro ruedas”, dando más importancia al “placer de conducir y a las prestaciones”, en lugar de “prevalecer solamente el confort o la comodidad de los modelos de la competencia”. En suma, debía se un vehículo divertido de conducir y debía dejar de lado la formalidad y la frialdad de Mercedes-Benz. Los ingenieros trazaban las primeras líneas de lo que sería el Z1, a primera impresión un compacto con bajo centro de gravedad y motor frontal.

Una de las características del Z1, era que se había pensado para que usase plástico en su carrocería que se deformaba ante un golpe, pudiendo volver a la forma normal, además de ser cambiada o pintada de otro color en menos de 40 minutos si era necesario, según la marca. Pero lo que más llamaba la atención del Z1 eran las puertas retráctiles que se deslizan dentro del cuerpo del vehículo y el material usado para la confección del suelo y los bajos del coche, un compuesto especial de fibra de vidrio y plástico.

BMW presentó el Z1 en 1987 en el salón de Frankfurt, causando un éxito inicial bastante arrollador. Los pedidos para comprar el pequeño roadster comenzaron literalmente a llover sobre Münich y se supo del caso de una revista alemana que a toda costa quería comprar uno de los prototipos, ofreciendo hasta 100.000 marcos de la época por él.

Como motorización incorporaba un 2.5 de 170 caballos, tal vez demasiado para el tamaño y peso del Z1, convirtiéndose en el roadster más rápido del mundo, con 240 km/h de máxima y una aceleración de menos de 8 segundos, a través de un cambio manual de 5 velocidades.

A pesar de toda la expectativa que había levantado por doquier, el Z1 estaba lejos de ser un éxito para BMW. Puesto a la venta en 1988 a un precio de 80.000 marcos, finaliza su producción en junio de 1991 con 8.000 unidades producidas. La marca asegura que ha sido un éxito a pesar de la producción limitada y que algunos sobreviven al día de hoy, al menos con 300.000 kilómetros recorridos.

Un roadster creado incluso antes de que surgiese el Mazda Miata/MX-5, considerado como el precursor de este tipo de biplazas pequeños. El Z1 no ha sido demasiado exitoso, ni siquiera tan conocido como otros modelos de la marca, pero fue el precursor de varas soluciones técnicas usadas más adelante y no por nada BMW festejará en el Salón de Frankfurt los 25 años de este descapotable.


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  1. Bitacoras.com 6 junio 2012

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