7 mayo 2015 Curiosidades

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El cine y los coches siempre han tenido una especial relación, así que no es raro que cuando se prepare una película en la que tengan cierto protagonismo se esfuercen en tener marcas importantes y modelos especiales para rodarla. Ya hemos visto como en la nueva película de James Bond, SPECTRE, hay varios superdeportivos que lucirán espectaculares en la pantalla grande. En Mad Max: Furia en la carretera también hay coches especiales que llamarán la atención.

El caso es que en esta última superproducción los coches están bastante transformados, ya que son parte de un eswcenario post-apocaliptico que se abre en el desierto australiano y que necesita coches potentes y bravos para poder circular por él. Por eso, los diseñadores de producción han creado espectaculares formas para que el protagonista y sus acompañantes se las vean negras para vencerlos.

Los coches parten todos de modelos conocidos, pero han sido sometidos a una serie de cambios bastante macabros que han dado lugar a máquinas bastante impresionantes. La mayoría de estos han sido construidos realmente y se han utilizado en el rodaje de escenas de persecuciones en mitad de las áridas arenas de Australia.

El coche que conduce Max Rockatansky es el Interceptor, que está basado en el modelo australiano Ford Falcon XB GT coupe convenientemente modificado. Uno de los más extraños es, probablemente, el que recibe el nombre de Gigahorse, un combinado de dos Cadillacs del año 59 y equipado con unas espectaculares ruedas que le hacen sobresalir sobre el resto de vehículos.

Nada para dar esa sensación de desastre como un coche viejo montado sobre un camión polvoriento y hecho polvo. El resultado es un extraño vechículo sobre el que se ha montado un Mercedes 450SEL 6.9, que cumple perfectamente con su cometido de ser algo extraño. Otro de los coches que persiguen a Max y compañía es un Dodge Truck de 1942, que también resulta bastante imponente. El camión cuenta con una cabina que ha sido prolongada por la parte posterior por un sedán de los años 40.

También podemos ver un curioso Ford Ute de 1952 y un Buick de 1947, además de un Volkswagen Beetle, que aparte de su reconocible línea no tiene mucho más que ver con los originales. No tardaremos de verlos girar en alguna exposición y seguro que en vivo sorprenderán tanto como lo hacen en la película.

Vía | Fubiz.net


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