28 febrero 2012 Análisis, Nascar

Como en los mayores eventos que celebran los estadounidenses, los números de audiencia de las 500 Millas de Daytona han sido espectaculares, pero han quedado un poco cortos si los comparamos a los del año pasado. De acuerdo a Nielsen Media la carrera fue vista por televisión por 36,5 millones de personas, con una media de 13,7 millones de espectadores. Sin embargo, la cifra es más baja que la edición del año pasado que tuvo una media de 15,6 millones de tele espectadores.

Ya sabemos que no son buenos tiempos económicos en el mundo, ni tampoco para los todo poderosos NASCAR. Puede que la celebración de la carrera un lunes en la noche y la exagerada demora de dos horas en limpiar la pista después del accidente de Montoya hayan reducido las cifras de gente que ha aguantado hasta el final al pié del televisor. Pero lo cierto, es que los patrocinadores no están acompañando a NASCAR y eso se nota en el presupuesto de los equipos, la calidad de las carreras y en la popularidad en televisión.

Un ejemplo puntual: el ganador del año pasado, el casi desconocido Trevor Bayne, este año integra NASCAR en uno de los equipos de mitad de parrilla hacia atrás. Ni siquiera el triunfo de las 500 millas del año pasado ha catapultado a este piloto a integrar un equipo de vanguardia para este año. La falta de patrocinadores que quieran invertir entre 12 y 13 millones de dólares que son necesarios para una temporada completa, va de la mano contra la realidad que se vive hoy.

Con la retirada de Red-Bull de la categoría americana, otros inversores se han retirado también dejando a equipos que anteriormente eran de tres o cuatro coches, con solo uno o dos en el mejor de los casos. De momento, ni siquiera Matt Kenseth, el ganador del día de ayer, tiene asegurada la participación completa en este año 2012 y está a la espera de nuevos patrocinadores.

La situación es aún más difícil para los equipos de retaguardia quienes han comenzado a conformarse con la bolsa reservada por tomar la salida; dichos equipos, solamente completan algunas vueltas y abandonan la carrera, preservando la integridad mecánica del coche para el próximo evento.

Así que ya ves. Entre la espectacularidad que los norteamericanos buscan vendernos con NASCAR y la crisis económica, ni siquiera esta categoría ha quedado al margen de la que nos está cayendo.

Vía | TNYT


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  1. Bitacoras.com 29 febrero 2012

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