8 diciembre 2012 Crónicas, Historia

Este fin de semana Barcelona debía ser una fiesta para los amantes del mundo del motor ya que iba a tener lugar la celebración del Barcelona Montjuïc Revival del que os hablamos hace unos días. Finalmente, la fiesta es ha torcido y el evento ha sido suspendido después de que un accidente durante la mañana del sábado dejara dos heridos que ahora son la principal preocupación.

Por el momento no hay demasiadas informaciones sobre lo ocurrido pero las noticias que nos llegan indican que el accidente se ha producido en una zona cerrada al público en la que un coche ha sufrido problemas de frenos y ha impactado con las vallas protectores. El problema ha sido que, a su vez, estas vallas han impactado con dos miembros de la organización que han sido traslados al hospital.

Los heridos son un hombre de 58 años que es que está en estado más grave y una mujer de 20 cuyas heridas revisten menos gravedad. Tras conocerse el incidente el Ayuntamiento de Barcelona ha decidido suspender el evento y ahora se están haciendo pesquisas para esclarecer lo ocurrido.

Este evento iba a reunir a 250 vehículos históricos entre coches y motos y tenía muchas actividades paralelas para los aficionados del motor pero ahora toda la atención se dirige hacia la evolución de los heridos de los que esperamos traeros buenas noticias en las próximas horas.

Vía | La Vanguardia


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Comentarios

2 comentarios
  • Juan

    Las medidas de seguridad eran de broma, el TECPRO (las vallas rojas y blancas) se utilizan en circuitos de Karting y van atadas entre ellas con cintas. Se utilizan para proteger al el muro de hormigón, para proteger al piloto del muro de hormigón. Pero poner TECPRO para proteger al público es como poner hojas de pape. Solo sirve a nivel visual, ya que viste y parece que sea seguro.

  • Angel

    Transcribo texto de “Josele” con su autorización:

    Quisiera compartir con vosotros lo que para mí, ha significado, y significa aún hoy, el Montjuic Revival: VALORES.

    Esta ha sido la secuencia: Generosidad, Visión, Iniciativa, Trabajo, Lucha, Compartir, Ilusión, Humilde Satisfacción por el trabajo bien hecho (no orgullo), Dolor y Solidaridad, Comprensión y empatía, Tristeza sin rencor alguno, y lo más importante, Levantarse de nuevo para volver a iniciar el círculo.

    Todo esto es lo que nos exige este mundo en el que vivimos, hasta que alguien nos pare definitivamente entre la ilusión y la satisfacción. Esperemos que algún día suceda para nuestro querido Circuito de Montjuic. Por el bien de Barcelona.

    Permitidme ahora describirlos uno a uno, compartiendo con vosotros lo vivido en estos tres últimos años.

    * Generosidad. Por ella el título del hilo. De ti y de todos, de nadie para reclamarlo de forma excluyente, como parece que algunos han intentado. No inicias un proyecto así de iluso, utópico, inalcanzable a primera vista, si no es movido por el motor imparable de las ganas de hacer algo por y para los demás, aficionados, conciudadanos, ciudad, país, cultura. Por Barcelona, por nuestro pequeño gran país, por todos vosotros.

    * Visión. Es un sueño que te hace levantarte y andar, con el anhelo imparable de alcanzarlo. La visión ofrece, a quien es capaz de moverse, una realidad alcanzable. La visión es la fuente de la creación humana, la diferencia entre la riqueza vital y el languidecer día a día, esperando tu momento final.

    * Iniciativa. Con esa energía que sale de dentro, y te hace autosuficiente, sin que necesites de los demás. Quien hoy es alcalde de Barcelona, ganó las pasadas elecciones apelando a la iniciativa cada uno de nosotros para levantar esta ciudad del letargo y la crisis. Las urnas le dieron la razón, algunos barceloneses absorbieron su mensaje.

    * Trabajo. Fruto de la voluntad, consciente de que las cosas nunca vienen dadas, sin mirar atrás ni perder un instante. El trabajo es a favor de la creación y en contra de nadie. Y trabajo ha habido mucho, muchísimo. Este Montjuic Revival lo han llevado a cabo un número reducidísimo de personas que no han escatimado horas ni han reclamado compensación a cambio. No la había, puesto que crear algo así, en una coyuntura como la actual, era hacer el milagro de los panes y los peces con los escasísimos recursos que la crisis pone a disposición.

    * Lucha. Esta sí es contra alguien. Pero nunca por ti iniciada, la lucha que asociamos a un valor positivo es aquella que te protege de los que te quieren tumbar. Es fácil de imaginar los sentimientos negativos que se han despertado en contra de este grupo, de mayor intensidad cuanto más real se hacía la cosa. Envidias, palos en las ruedas en forma de cartas a las autoridades, intrigas, comentarios de desánimo, descorazonadores, miseria humana en su máxima expresión. Contra todo esto se ha luchado.

    * Compartir. Nadie es capaz de hacer algo grande sin un equipo. Nadie vale más que los demás. Compartir es generosidad y grandeza, al reconocer la propia nimiedad. Trabajo de comando donde lo único que vale es el éxito de la misión, con la imprescindible negación del mérito propio.

    * Ilusión. La que vimos en los niños de 4 añitos, acompañados de un padre orgulloso y sonriente, que te piden tocar el coche. O la que de hecho nadie pudo ver, por invisible, porque en realidad flotaba en el ambiente. El viernes por la noche, con las fuentes y la magia de Montjuic, el sábado por la mañana, con la multitud rodeándote, transmitiendo el calor con su presencia.

    * Humilde satisfacción. Todo había salido bien. La parrilla de 254 inscritos, en una primera edición, dejaba al Rally de Monte Carlo, La Mille Miglia o el Goodwood Revival, indiscutibles líderes mundiales en eventos para coches clásicos, como algo a nuestro inmediato alcance. Cuatro folletos en Le Mans, escasos anuncios en revistas, los que se pudieron pagar, y el resto lo hizo la magia de Montjuic. No hay lugar para el orgullo. De nuevo, los promotores eran meros facilitadores de algo que les superaba infinitamente en grandeza.

    * Dolor y Solidaridad. Al percatarse del infortunado accidente que acababa de hacer daño, mucho daño, tanto a quien se debatía contra sus serias heridas, como a sus familiares y a todos nosotros con ellos.

    * Comprensión y empatía. Con quien se enfrentaba a la toma de una decisión, jamás deseada por nadie. Ni hay lugar alguno para la crítica, puesto que quien tomaba la decisión de cancelar el evento era quien más había ayudado para que éste hubiera sido posible. Cada uno debe ponerse en el lugar del otro, y comprender que muy posiblemente de estar en su lugar, los condicionantes que influyeron nos hubieran forzado a una decisión similar.

    * Tristeza. Nos invadió, nos abatió. La tarde del sábado fue dura. ¿Ese sueño, esa visión había sido un espejismo? ¿Lo habíamos vuelto a perder para siempre? Debemos negarnos a aceptarlo!

    Muchos fueron vistos como acabo de describir. Al día siguiente toca levantarse para volver al principio; personalmente sigo y seguiré comprometido en la recuperación de un valioso patrimonio que esta ciudad ha tenido aletargado por cuatro décadas. Amb seny. Sin carreras, trabajando con profesionalidad y minimizando los riesgos, Barcelona debe recuperar esa ilusión. Un tercio de los inscritos hicieron cientos de kilómetros para vivirlo, viniendo de toda Europa.

    Jochen Mass nos dijo el sábado por la tarde: “No comprendo nada. Ustedes tienen aquí algo que es tres veces mejor que Montecarlo, pero parece que aún no se han dado cuenta. Por ubicación, entorno y circuito, es LO MEJOR DE EUROPA”. ¿Lo dejaremos perder?

    Pidamos a los políticos, a la prensa, a los aficionados y a los que no lo son, que vean que es un tesoro para Barcelona y Catalunya. Siento en el alma el daño de quien padece, y rezo por su recuperación. Pero el riesgo yo lo quiero correr. Merece la pena. ¿Quién cuestiona los Sanfermines por motivo del riesgo que allí se asume? Son parte de su cultura, sí, pero también el motor es parte de la nuestra, y además ligada a nuestra industria y a la manera como en este país nos ganamos la vida. Dejemos libertad, que cada uno asuma su responsabilidad, y no nos dejemos arrugar por el riesgo. Hacerlo es empezar a morir como país.

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