21 Oct
Ron Dennis y su rídicula igualdad de trato

La última cabeza que queda por cortar en el día de hoy es la del patrón de la escudería McLaren-Mercedes. El mismo que ha cavado la tumba de su propio equipo y que ha causado que el número 1 se vaya a la competencia por sus reiterados despropósitos. En los últimos tiempos nunca lo había tenido tan cerca como hoy. A última hora, un castigo divino causará que ese dorsal lo luzca el año que viene Kimi Raikkonen en su flamante Ferrari.
No sé como estarán los ánimos en McLaren-Mercedes, pero más de uno debería tirarse de los pelos por todo lo sucedido. Que gane el mundial de pilotos alguien que estaba a 17 puntos de la cabeza a falta de dos carreras por lo menos es para pensárselo. Inédito.
El inglés debería reflexionar sobre su tan famosa política de equipo. A día de hoy ha demostrado que cuanto menos es desastrosa. Apostar por un novato en detrimento de un bicampeón mundial es de locos, es para visitar al psiquiatra. Aunque no haya sido una apuesta en toda regla, equiparar a ambos y tratar de darles las mismas oportunidades ha sido jugar con fuego. Tenía un caballo ganador y lo ha ninguneado continuamente. Mónaco, Hungría, Japón, China, Brasil, órdenes de equipo, falta de apoyo, presiones de los neumáticos erróneas, mala estrategia, etc. Tantos incidentes y sucesos extraños dan que pensar.
Quizá esa igualdad se refería a que si no ganaba uno, no ganaba el otro. Al fin y al cabo, eso es igualdad en su más pura acepción. Ni Hamilton, ni Alonso, Raikkonen.
En fin, ridículo mayúsculo el de McLaren-Mercedes en Interlagos, con un claro urdidor, Ron Dennis. Se ha cubrido de gloria el inglés.










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