12 julio 2010 Fórmula 1, Pilotos

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Creo que la tarea más difícil de un jefe de equipo es mantener dentro de la misma escudería a dos gallos bravos que pueden ganar en cualquier momento y que ambos tienen posibilidades de ser campeones. Ocurrió muchas veces en la historia, como para creernos que es algo nuevo: Alain Prost y Ayrton Senna ya lo demostraron hace años en su paso por McLaren.

Mark Webber y Sebastian Vettel ya no llevan la relación que tenían hace unos meses, cuando casi todos creían que el australiano sería solamente un relleno para obtener puntos en el campeonato de constructores. La realidad nos ha mostrado que tanto uno como el otro son dos excelentes pilotos, con el mejor coche. Cualquiera de ellos puede ganar en cualquier momento, no hay una dominación de algunos de los dos. Una situación que no es la ideal y una bomba que podría explotar en cualquiera de las carreras que nos quedan por delante.

Webber ha tomado esta carrera como un triunfo que más que darle puntos en la lucha por el título, le levanta la moral de una manera espectacular. Mientras el sábado ponía cara de pocos amigos en la conferencia de prensa posterior a la clasificación, su alegría en el podio era con la sonrisa propia de quien saboreaba la venganza y su gesto “triunfante” con el brazo (del cual pocos se percataron) lo dijo todo, así como lo que escribió hoy el piloto en su sitio oficial:

Si la diferencia entre nosotros en clasificación fue dada por la diferencia entre los dos alerones delanteros, no lo sé. Pero era una situación que no era normal y definitivamente hizo que mi triunfo fuera más dulce aún.

Vía | Sitio oficial de Mark Webber


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