16 septiembre 2012 Crónicas

Increíble final de campeonato se ha vivido en la noche de ayer en el óvalo californiano de Fontana, cuando un choque contra el muro ponía fin a todas las esperanzas de Will Power, prácticamente dando en bandeja de plata el campeonato a Ryan Hunter-Reay. Pero lo más emocionante ha sido la manera en que Power ha continuado compitiendo, con un monoplaza destruído y ha puesto en aprietos al piloto norteamericano.

Podemos decir que la carrera comenzaba en la vuelta 54, cuando Power y Hunter-Reay se encuentran en la pista. Power ha tratado de arrebatarle la posición a Hunter-Reay, bajando a la línea de carrera interna de la curva, pero el coche se la ido de atrás y ha chocado contra el muro, pasando a muy poco (centímetros diría yo) de embestir al coche de Hunter-Reay en su alocada carrera contra el muro.

Parecía que las esperanzas de Power terminaban allí. Sin embargo, Penske se as arregló para poner a trabajar a todo el personal e intentar rescatar el coche. Y lo ha logrado; Power salía a pista con más de 50 vueltas menos en un increíble regreso que le hacía ganar una posición en pista, con un coche completamente ingobernable. Esos dos puntos ganados en 12 vueltas, con el monoplaza poco menos que destruido, obligaban a Hunter-Reay a arriesgarse a ganar una posiciín más en pista, ya que circulaba sexto. Hasta este momento, Power era campeón.

Sin embargo, la suerte se ha sentado a la mesa de los jugadores y ha barajado las cartas a favor de Hunter-Reay. Alex Tagliani, quien había estado luchando por la delantera, rompe el motor y hace salir las banderas amarillas. Este abandono hacía que Hunter-Reay ganara un puesto y la delantera del campeonato.

Pero otro golpe de efecto sacudiría a los espectadores. Tony Kanaan se iba contra el muro en la vuelta 242; y mientras Hunter-Reay ya circulaba tercero en carrera, gracias a una inspirada remontada, los comisarios decidían sacar la bandera roja para liberar la pista. Iban a restar solo seis vueltas como sprint final, lo que provocaba la ira de los integrantes del equipo Andretti.

Cuando la bandera verde caía por última vez en la temporada, Scott Dixon ponía en aprietos a Hunter-Reay por posición, pero el equipo le decía por radio al futuro campeón que lo dejara pasar. Unas vueltas más adelante, era Takuma Sato quien casi provoca la hecatombe, intentando luchar con Hunter-Reay. Faltando dos vueltas, el japonés pierde el control y se estrella contra el muro, decretando el campeonato para el coche amarillo del Andretti Motorsport.

¿La carrera? Era ganada por Ed Carpenter, mientras que Dario Franchitti y Scott Dixon completaban el podio. Pero todos los ojos estaban puestos en la alegría de Hunter-Reay y la desazón de Will Power, quien perdía el campeonato casi por nada por tercera vez consecutiva.

Tiempos | Autosport


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