9 septiembre 2009 Opinión, Pilotos, WRC

Rally

Es posible que mucha gente piense que cinco puntos de ventaja son suficientes para que Mikko Hirvonen arrebate el cetro mundial a Sébastian Loeb, la sanción que sufrió el francés en el Rally de Australia, y que le privó de la victoria, le complica el mundial, pero bajo mi punto de vista no tanto.

Veréis, quedan dos pruebas por disputarse, Gales y España. Logrando cuatro puntos Hirvonen sería campeón, es decir, con dos segundos puestos, algo que en condiciones normales no sería muy difícil, se proclamaría rey de los Rallyes, pero las dos pruebas que restan, no cumplen con las condiciones normales, más concretamente, el Rally de España, no cumple esas condiciones.

El Rally de Catalunya es asfalto puro y duro y en esta superficie, como ya se demostró en Irlanda, los dos pilotos de Citröen, son superiores a Hirvonen. Además, si tenemos en cuenta los últimos resultados y el empeño que tiene Ford en que Jari-Matti Latvala mejore su conducción sobre asfalto, no es difícil imaginar el miedo que tiene Ford a la cita española.

Con esto, Hirvonen tiene difícil, no sólo ganar en Catalunya, si no quedar segundo, posición que estoy convencido que será para Dani Sordo, con lo que, si todo transcurre con normalidad y Loeb gana e Hirvonen termina tercero, el piloto francés dejaría la diferencia en sólo un punto restando sólo una prueba, el Rally de Gales, un Rally que Loeb ganó por primera vez el año pasado y que sin duda decidirá el mundial este año.

Foto | Autosport


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