19 octubre 2012 Análisis, Nascar

La sexta carrera de la Chase se celebrará bajo un clima de mucha expectativa, con tres pilotos que se han distanciado de los otros ocho que siguen disputando la Chase 2012: Brad Keselowski, Jimmie Johnson y Denny Hamlin. Sin embargo, además de todo lo concerniente a las posiciones del campeonato, se agrega un nuevo factor: la pista.

La pista de Kansas no es nueva en el historial de la NASCAR, pero ahora ha recibido un nuevo asfalto, además de algunos cambios en la inclinación del peralte, por lo que para la mayoría esta es una pista que será prácticamente nueva.

El peraltado ha variado de 15 grados de inclinación, a una pendiente progresiva que va de los 17 a los 20 grados; en su unión con el camino de salida de los pits, la caída es bastante acusada de acuerdo a los pilotos, por lo que tendrán que transitar más metros para unirse a la carrera cuando se salga de los pits. Como se ve, la dificultad será un poco mayor, además de que el asfalto nuevo complica las cosas más de la cuenta en coches de estas características.

La situación de los pilotos de la Chase también será comprometida, ya que cualquier intento fallido de vuelta rápida podría ser un golpe contra el muro. Le ha sucedido hace poco tiempo a Dale Earnhardt Jr y al mismo Denny Hamlin el día de ayer en las prácticas, cuando golpeó el muro exterior destruyendo el coche.

También habrá novedades en el frente de los neumáticos a usar, ya que Goodyear ha seleccionado un compuesto más duro que lo habitual, anticipando un desgaste bastante alto gracias al nuevo asfalto. Nadie sabe cómo reaccionarán estos neumáticos en carrera, además de que se espera que el consumo de combustible vuelva a ser alto, tal cual lo ha sido en Charlotte.


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