24 enero 2012 Opinión, WRC

Fácil comienzo el que ha tenido el nuevo jefe de equipo de Citroën Racing, Yves Matton. La tónica del año pasado era el nerviosismo y la tensión que producían sus dos pilotos, que por aquel entonces se peleaban de tú a tú, haciendo estremecer a los miembros del equipo, que veían de esta manera como se dejaban puntos en cada prueba por la competitividad de sus pupilos.

Pero todo eso ha cambiado, Sébastien Ogier abandonaba al final de temporada la marca francesa, rumbo a Volkswagen. En su lugar iba a llegar el chico de apariencia enfermiza, la gran promesa infructífera del motor finlandés, el rey de las segundas posiciones, hablamos de Mikko Hirvonen.

El piloto de 31 años era sin duda la pieza ideal para completar un equipo, en el que de manera indirecta quedaban muy claros los roles, Loeb no tendría oposición dentro del mismo por parte de Hirvonen, y así llegaba el primer resultado en el Rally de Monte-Carlo. Sébastien lograba vencer con facilidad e Hirvonen completaba un buen rallye para la marca, siempre sin lograr presionar al número uno.

Las alabanzas de su jefe de equipo hacia el piloto finlandés, son muy claras:

Mikko hizo exactamente lo que le habíamos pedido, llegar a la meta y lograr una buena posición. Su progresión a lo largo de la prueba fue muy buena, iba poco a poco encontrando mejor feeling con el Citroën DS3 WRC, estamos muy contentos con su actuación. Ha hecho un trabajo muy profesional.

Sin duda, vuelve el pulso tranquilo a los corazones de los empleados de Citroën Racing, y la mejor manera de mantenerlo es tener contento al segundo piloto, un poco de peloteo nunca viene mal y el señor Ives Matton lo sabe muy bien, veremos que ocurre en Suecia, quizás volvamos a ver alguna arritmia cardíaca.

Vía | Crash

Imagen | Best-of-RallyLive


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