17 noviembre 2014 Seguridad, Tecnología

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Desde hace muchos años, en la industria del automóvil, se lleva investigando en elementos para la seguridad pasiva y activa. Opel mostró su idea de coche compacto seguro en la II Conferencia Técnica Internacional sobre la Seguridad Mejorada de Vehículos, celebrada en Londres hace 40 años.

Los ingenieros disponían de un Kadett C que había sido presentado el año anterior. En lo que a materia de seguridad se refiere, pudieron dejar volar la imaginación para dotar al vehículo de cualquier elemento que fuera relevante para la protección de los ocupantes.

El nombre que recibió fue OSV 40 (Opel Safety Vehicle – Vehículo de Seguridad Opel) y el 40 era la velocidad en millas por hora a la que el vehículo resistía un impacto frontal. Medía 4,32 metros de largo, 1,58 metros de ancho y 1,37 metros de alto. Con un motor 1.2 litros de 65 CV de potencia y todas las medidas de seguridad con las que contaba pesaba sólo 965 kilogramos.

Allanó el camino en el desarrollo de nuevas medidas de seguridad, superó un impacto frontal a unos 65 km/h y sirvió de referente a vehículos como el Opel Astra, que demuestra la evolución desde el OSV 40 hasta los logros cosechados durante 40 años para convertirse en un referente de seguridad para sus pasajeros incluyendo sistemas de última generación.

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Desde el año 1973 los cinturones de seguridad fueron incluidos de serie en los vehículos de Opel. “No arranques sin el cinturón de seguridad”, fue el eslogan de una campaña realizada en 1974 en Alemania para persuadir a los conductores del uso del cinturón de seguridad. Dos años más tarde eran obligatorios y en 1984 ya se prescribían multas por no usarlo.

Los guardabarros del OSV 40 estaban rellenos de espuma de poliuretano que proporcionaba gran capacidad de absorción de energía en el momento del impacto. Ésto provocaba que los pasos de rueda fueran voluminosos en comparación con los de un coche actual. En el frontal también se utilizó la espuma de poliuretano para otras piezas que por encima de 8 km/h sufrían una rotura controlada. De ésta manera se creó el guardabarros que se “auto repara”.

Otros puntos estratégicos también se llenaron con espuma de poliuretano como por ejemplo las cavidades de los marcos de las puertas aumentando la seguridad tras un impacto lateral. Se blindaron partes clave del techo y los respaldos de los asientos se fijaron al techo mediante un sistema de cinturones permitiendo aún su reglaje. La estabilidad y la robustez del habitáculo se vieron incrementadas. Incluso el parabrisas de cristal laminado, con el fin de incrementar la integridad del vehículo, era pegado y sellado.

En el interior, las superficies que podían impactar con los ocupantes en caso de accidente estaban recubiertas también por espuma de poliuretano. La columna de dirección, para mayor protección, fue construida con un ángulo adicional.

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La consola central contaba con un sistema de alertas, desarrollado por Hella, que controlaba 11 funciones y mostraba posibles errores asociados al sistema de iluminación. Cuatro luces situadas en la parte posterior del vehículo indicaban una frenada de emergencia también utilizadas como luces de peligro fáciles de ver por otros conductores. El espejo retrovisor dividido permitía reducir la zona de ángulo muerto al mínimo.

Los cinturones de 3 puntos estaban disponibles en los cuatro asientos y en los delanteros ya tenían un sistema automático de retención. Los soportes laterales en los asientos, a la altura de los hombros, hacía que los ocupantes no colisionaran entre sí en caso de accidente.

Durante las pruebas de choque, el OSV 40, se comportó de manera excepcional. Tras un choque a 65 km/h (40 mph) las cuatro puertas se podían abrir sin necesidad de utilizar herramientas especiales para ello. La parte delantera se redujo en 50 centímetros tras el impacto, absorbiendo bien la energía del choque. Los resultados eran igual de alentadores durante una colisión frontal con un poste a 50 km/h, en un impacto trasero, en un impacto lateral y durante el ensayo de un vuelco a 48 km/h.

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Ese principio fue el germen para desarrollar sistemas como los que lleva el Opel Astra. Entre ellos, se incluyen elementos de seguridad activa y pasiva como la cámara frontal Opel Eye, la Alerta por Cambio de Carril (LDW), el sistema de reconocimiento de señales de tráfico (TSA), el Control de Crucero Adaptativo basado en un sistema de radar, el sistema antibloqueo (ABS) y el extendido programa electrónico de estabilidad (ESP Plus), la última generación del sistema de iluminación adaptativa (AFL+) con faros bi-xenon, el sistema de liberación de pedales (PRS) patentado por Opel, que desacopla los pedales de forma automática en caso de colisión, seis airbags, tensores de los cinturones de seguridad, luces de emergencia que se activan de forma automática y el desbloqueo de las puertas. Toda una larga lista de sistemas que han venido desarrollándose en los últimos 40 años.

Fuente | Opel


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