24 octubre 2012 Industria

Al final la llamada urgente que hizo Ford ayer a la representación sindical de su planta belga ha tenido el peor final posible. La fábrica cesará su actividad productiva dentro de dos años. Sin embargo, dadas las circunstancias del mercado automovilístico europeo y que Ford es de las que peor lo está pasando en esta crisis del continente, no es ninguna sorpresa.

La razón es la de todas las plantas europeas en peligro: Genk llevaba tiempo sufriendo el mal de la capacidad productiva infrautilizada. Es decir, no sale rentable para Ford que siga abierta puesto que, según los analistas, la demanda de vehículos nuevos en Europa seguirá bajando en los próximos años. Desde las cadenas de montaje de estas instalaciones belgas salen los Mondeo, S-Max y Galaxy.

Otro punto importante de esta dura decisión tomada por Ford, la cual según el consejero delegado de la división europea, Stephen Odell, asegura que tomará las decisiones necesarias para “mitigar el impacto en todos los trabajadores afectados” -(que son 3.400)-, es cómo va a afectar a España. El óvalo azul, a partir de este cierre, va a modificar su estrategia de producción en el continente y Almussafes entra en ella.

La planta valenciana puede cambiar sus próximos encargos de producción si estos se aprueban después de debatirlos en los despachos del fabricante. Según el comunicado de prensa, se evalúa la posibilidad de que los tres modelos que se fabrican en Genk se trasladen a Valencia cuando la primera cierre. A cambio ya no se producirían los C-Max y Grand C-Max en España sino en la planta alemana de Saarlouis. Pero como decimos, está todavía por confirmar. El Kuga no estaría implicado en esta modificación y sigue adjudicado a Almussafes.

Fuente | Ford


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  1. Bitacoras.com 24 octubre 2012

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