1 agosto 2010 Eléctrico, Industria, Opinión

Obama conduciendo el Chevy Volt

Fue el movimiento perfecto que GM ejecutó como movimiento de fichas de ajedrez. Invitar al presidente Obama a que se suba al Volt y lo conduzca, aunque nada más fuera por dos o tres metros. El acto final, previo a la apertura de reservas del coche para los clientes.

GM (y yo mismo) tenemos la confianza en que el Volt no resultará otro fail automovilístico de los muchos que la industria norteamericana ha tenido a lo largo de los años. Parece que es una necesidad imperiosa meternos por los ojos a los coches eléctricos, de rango extendido y todas las demás variantes que vendrán.

Por ahora, GM está literalmente sobrepasado en la toma de pedidos por el Volt y próximamente su primo europeo, el Ampera, comenzará el mismo proceso. ¿Qué les deparará el futuro?

A un precio de 41.000 dólares, ya se están viendo algunos intentos de los avispados de turno que quieren cobrar un sobreprecio (que llega a unos 10.000 dólares más en algunos casos) para tener el tan mentado Volt. En EEUU, el lanzamiento del Volt está teniendo una publicidad y un mar de fondo impresionante y aquí es en donde GM realmente se está jugando la vida. Si el Volt no tiene éxito, el futuro de la compañía se verá más que comprometido.


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