12 febrero 2011 Industria

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Sólo son poco menos de 100.000 los Volkswagen y Audi que han caído bajo el ojo de la NHTSA en EEUU, pero dicho número alcanza para que sea un llamado de atención masivo, puesto que no se puede decir que los modelos diésel de estos dos fabricantes sean mayoritarios en el país del norte. Sin embargo, este podría ser el típico caso de investigación por culpa de los usuarios.

Según se reporta, las bombas de combustible de algunos Audi A3, de los Volkswagen Golf y los Jetta, a partir de los modelos 2009, dejan de funcionar imprevistamente, provocando la lógica detención del motor. Las propias investigaciones de los alemanes, han arrojado a la luz que el gasóleo había sido contaminado con gasolina.

La conclusión es evidente, ya que nos estarían diciendo que los casi 98.000 coches llamados a revisión por la NHTSA han sufrido del síndrome: “me he equivocado y he puesto en el depósito gasolina, en lugar de diésel”. Estas bombas diésel están diseñadas para no funcionar cuando detectan gasolina en el depósito, por más mínima que sea la cantidad.

Volkswagen ha dicho que el mal funcionamiento de los sistemas de combustible no será cubierto por su garantía si se detecta que han echado gasolina, en lugar de diésel, en el depósito. Y la guinda del pastel es que de todas las quejas que ha recibido la NHTSA, se ha comprobado que unos 120 coches han sido víctimas del descuido del personal de servicio de los concesionarios Volkswagen. Sin palabras.


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  1. Bitacoras.com 12 febrero 2011

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