3 marzo 2017 Eléctrico, Industria

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Las medidas de las grandes ciudades para combatir la gran polución atmosférica que hay sobre sus calles no paran. En Madrid hemos podido ver varias medidas que no han precisamente muy populares, pero en otras han ido más allá y han impedido circular por los centros urbanos a los coches más contaminantes. Hay ciudades, como Londres, que graban con tasas el circular por las calles más céntricas y la introducción de vehículos híbridos y eléctricos resulta fundamental para muchos de esos ayuntamientos.

Pero hay ciudades que van más allá y quieren hacer, de golpe, lo que muchos están pensando en hacer gradualmente. La ciudad de Pekín vive momentos especialmente delicados en lo que se refiere a la salud de sus habitantes, por la abundante contaminación que se puede encontrar en el aire. La solución de las autoridades pasa por hacer algo drástico y tremendamente complicado: sustituir todos los taxis que funcionan con combustibles fósiles, tanto con gasolina como modelos diésel, por taxis 100% eléctricos.

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Si tenemos en cuenta de que en Pekín hay unos 70.000 taxis, está claro que el cambio de modelos contaminantes por otros que funcionen de manera totalmente libre de emisiones se tendrá que notar de manera inmediata. Por el momento, esto es una propuesta, que todavía no se ha convertido en ley y que puede que nunca llegue a producirse, aunque los beneficios en la salud de los pequineses será notable. Pero ¿por qué dudamos en que se produzca algo tan radical, pese a sus beneficios?

Más de un millón y medio de muertos a causa de la contaminación justifica el elevado coste del proyectoPues principalmente por el coste de esta decisión. Se cree que el cambio de todos los taxis por modelos eléctricos costará un total de 9 millones de yuanes, que equivalen a unos 1.238 millones de euros. Pero no solo se ha de ver cómo cambiar los coches, sino que se ha de crear una infraestructura que pueda absorber las necesidades de 70.000 nuevos vehículos eléctricos. O incluso más, si la tendencia de compra de este tipo de vehículos se populariza en la ciudad china.

En el año 2014 se añadieron a la flota de taxis de Pekín 400 unidades eléctricas y los problemas no se hicieron esperar. En concreto, se produjeron colas de hasta seis horas para acceder a los puntos de recarga, lo que no favoreció a la percepción positiva de este tipo de medidas. Las autoridades municipales deberán crear una importante red de recarga que impida estas aglomeraciones. Esta cantidad de vehículos no podría prestar servicio hasta que esta red esté completamente instalada.

El coste de algo así es muy elevado, pero los responsables de tráfico de la capital asiática valoran la cifra que la Universidad de California ha ofrecido como aproximación de muertes a causa de la contaminación en el país: 1,6 millones de fallecidos a consecuencia de la contaminación producida por los escapes de los coches.

Vía | Carscoops


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