18 septiembre 2016 Compactos, Pruebas

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Los compactos GTI siempre han sido admirados y deseados por buena parte de los amantes del automóvil gracias a su versatilidad y diversión de conducción.

Hace ya tiempo, no obstante, que los GTI no son “lo último” en compactos picantes. Buena prueba de ello es el M135i de BMW, que esta semana nos acompaña en la sección de pruebas de Highmotor.

Diseño exterior

El Serie 1 siempre ha sido un modelo controvertido dentro de la familia de BMW. Con una primera generación lanzada en el año 2004, consiguió rebajar la edad media del comprador de BMW. Con la segunda generación el diseño tomo especial relevancia, levantando ampollas ante un frontal un tanto peculiar.

Esta segunda generación ha sufrido un restyling en 2014 que ha traído consigo un diseño más suave, más armonioso, más BMW. Su frontal está ahora más proporcionado, y es más agradable de mirar. Sin duda, el cambio le ha sentado de maravilla. Destacan, como no podía ser de otra manera, los riñones, que junto con el paragolpes deportivo M conforman un morro muy deportivo.

La vista lateral es posiblemente la que más relación guarde con la primera generación. La forma del acristalamiento de la puerta trasera mantiene la curva Hofmeister, signo de identidad inequívoco del fabricante en sus modelos desde 1961.

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El restyling le ha sentado más que bien a la Serie 1, es más armónico sin perder personalidad

En esta versión, las llantas de 18 pulgadas en color antracita dejan entrever un equipo de frenos sobredimensionado con pinzas fijas de 4 pistones en el eje delantero, preparado para detener contundentemente semejante artefacto. Es también seña de identidad de la marca la ubicación de las manetas de las puertas, justo sobre el nervio que recorre todo el lateral. Es la posición más difícil desde el punto de vista técnico, aunque indudablemente el equilibrio visual es mucho más certero.

En la parte trasera el M135i es exactamente igual a cualquier otro Serie 1 con el acabado M instalado, es decir, con un paragolpes voluminoso en el que destaca la moldura inferior, terminada en color negro, con los catadióptricos integrados. La única diferencia la encontramos en el escape, que en este caso es doble, con las salidas en una terminación oscura muy atractiva. Por lo demás, estamos ante un Serie 1 con su restyling, con los nuevos pilotos en disposición horizontal asemejándose a los que equipan el resto de vehículos de la marca.

Diseño interior

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En el interior se respira un ambiente 100% BMW. El salpicadero, de líneas clásicas, conserva al 100% la identidad de la marca, con detalles como la orientación hacia el conductor, algo de lo que la primera generación del Serie 1 no podía presumir.

Con un diseño muy similar al de las actuales Serie 3 y Serie 4, el Serie 1 es “más coche” gracias también a un significativo avance en la calidad de realización, tanto en términos de materiales como de ajustes entre las diferentes piezas. Tan sólo algunos plásticos duros de la consola central desmerecen un conjunto que en general está bien rematado y que ofrece una buena sensación de calidad que, no obstante, no es superior a otros modelos como el Audi A3 o incluso el VW Golf.

La instrumentación, muy compacta, es también típicamente BMW, con dos grandes relojes y un indicador adicional para el nivel del combustible. Echo de menos indicaciones al menos de la temperatura del líquido refrigerante y/o del aceite, máxime en esta versión, con un enfoque claramente prestacional y deportivo. La retroiluminación en color naranja del interior es otro claro “síntoma” de que estamos a los mandos de un BMW.

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El interior es típicamente BMW

Al ser un acabado M, este modelo incorpora de serie asientos y volante deportivos, siendo este último uno de los mejores volantes que se pueden encontrar en la actualidad, con un tacto, mullido y grosor perfectos. Los asientos, que en esta unidad están tapizados completamente en piel, cuentan además con regulación eléctrica y memorias, por supuesto opcional.

En términos de espacio, la actual generación ha dado un salto adelante muy importante respecto a su antecesor, que adolecía sobre todo de unas plazas traseras demasiado pequeñas. En el modelo actual esto ha cambiado, y sin ser el compacto más amplio del mundo, ahora es posible acomodar a cuatro adultos sin demasiadas apreturas. La plaza central está más limitada, sobre todo debido a un túnel de transmisión muy ancho.

El maletero ofrece 360 litros de capacidad, en la parte media del segmento, ampliables hasta unos decentes 1200 litros. Es evidente que la suspensión tan elaborada y la tracción trasera/total hacen mella en la capacidad de carga del compacto alemán, algo descolgado en este aspecto respecto a sus rivales.

Dinámica de conducción

El BMW M135i es, sin duda alguna, uno de los mejores compactos deportivos del momento. Como es tradición en BMW, recurre a un extraordinario propulsor como pilar fundamental de su dinámica. En este caso estamos hablando de un grandioso seis cilindros en línea 3.0 turbo -código interno N55- con nada menos que 326 CV a 5.800 rpm y 450 NM entre 1.300 y 4.500 rpm.

Este motor -al igual que la configuración mecánica del conjunto- es única en el segmento, ya que se trata del único compacto con motor de seis cilindros, tras la desaparición del Golf R32 hace ya unos cuantos años. No faltan los sistemas de control de la alzada de las válvulas (sistema VALVETRONIC) y de variación en fase de las mismas (sistema doble-VANOS).

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De serie, el M135i cuenta con una caja de cambios manual de 6 relaciones que transmite toda la fuerza al eje trasero, aunque es posible escoger, como en el caso de esta unidad, un sistema de tracción permanente xDrive, asociado obligatoriamente a la caja de cambios automática por convertidor de par Steptronic de 8 velocidades.

Además, el M135i cuenta con elementos diferenciadores respecto a sus hermanos de gama, como una suspensión deportiva M Sport que, además, puede ser adaptativa, como en nuestra unidad, así como una dirección recalibrada y un sistema de frenos sobredimensionado con discos ventilados en las cuatro ruedas con pinzas fijas de cuatro pistones en el eje delantero y dos pistones en el trasero, todo ello montado en unas llantas de aleación de diseño exclusivo en 18″ con neumáticos 225/40 R18 delante y 245/35 R18 detrás.

Sólo con arrancar el motor es suficiente para darnos cuenta de que este BMW no es “un Serie 1 al uso”. Al pulsar el botón de arranque el M135i te regala un estupendo “soplido” mientras su ralentí se estabiliza en torno a las 600 vueltas. Es admirable la finura de este propulsor, que no transmite ni una sola vibración al habitáculo.

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El propulsor ofrece una suavidad y un sonido inalcanzables para cualquier cuatro cilindros

En marcha el M135i es la clara muestra de la existencia de la bipolaridad. En ciudad se comporta como un hatchback más, con su tamaño compacto y su practicidad. Tan solo el ronroneo del propulsor y un consumo algo elevado en terreno urbano dan pistas acerca de su potencial.

El sistema de selección de modos de conducción es el complemento perfecto para el conjunto. En modo ECO PRO el BMW es capaz de ofrecer consumos en carretera del orden de los 8 litros, rodando a 120 km/h a apenas 2.000 rpm con la octava marcha engranada. La función de navegación a vela de la caja de cambios sólo está disponible en este modo de conducción. En una utilización mixta es fácil rondar los 9.5 litros/100 km.

No obstante, es en los modos Sport y Sport+ donde el M135i despliega todo su potencial. Estamos hablando de un compacto que es capaz de acelerar desde parado a 100 km/h en apenas 4.7 segundos, con una velocidad máxima limitada a 250 km/h. Más sorprendente es aún el dato de la recuperación 80-120 km/h, apenas 3 segundos.

Ante la ausencia de un diferencial autoblocante que frene la pérdida de motricidad, el sistema de tracción total se convierte en el complemento perfecto para todos aquellos que busquen la máxima aceleración, ya que es capaz de transmitir a la carretera todos y cada uno de los 326 CV sin pérdida alguna.

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Cuando “nos metemos en faena” el M135i xDrive se muestra como una auténtica locomotora, capaz de rodar a ritmos endiablados en cuestión de segundos, siempre ofreciendo un alto margen de seguridad y confianza. Sin duda es uno de los vehículos más efectivos del mercado.

Las inercias en curvas son mínimas y la dirección está bien calibrada. Tal vez los frenos sean el punto más débil del conjunto, ya que acusan la fatiga antes de tiempo. El propulsor, por su parte, empuja como un cohete desde apenas 1.500 vueltas sin descanso hasta el corte de inyección, situado en las 7.200 revoluciones, con un sonido muy agradable que va tornándose en aullido según avanza la aguja del cuentarrevoluciones.

Gama y versiones

El M135i está dando sus últimos coletazos dentro de la gama BMW, ya que está siendo sustituido por el M140i, con un nuevo motor B58 de más potencia y menores consumos. La oferta de gama se mantiene inalterada, comenzando por el M140i de tres puertas, tracción trasera y cambio manual, con un precio de 44.750€. En versión de cinco puertas el precio asciende hasta los 45.700€.

En el caso de escoger el cambio automático, en la carrocería de tres puertas el precio llega a los 47.395€. Con cinco puertas y cambio automático, el precio arranca en 48.345€. Si además añadimos la tracción total xDrive, que implica el cambio automático obligatoriamente, el precio alcanza los 49.150€ en el caso de la carrocería de tres puertas y los 50.100€ en el caso de la carrocería de cinco puertas.

¿Cuánto vale la unidad que ves?

Sin descuento ninguno, la unidad que ves en las imágenes, al contar con 5 puertas, tracción total y cambio automático, tiene un precio de salida de 50.100€, a los que habría que añadir diversos extras, ya que nuestra unidad contaba con un equipamiento opcional extremadamente abundante, que sumaba más de 12.000€.

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En total, y repetimos, sin ningún tipo de descuento aplicado, el precio final asciende a 62.421€. Dentro del equipamiento opcional que montaba esta unidad, destaca el sistema de navegación BMW Professional (2.202€), la tapicería de cuero Dakota (1.700€), el sistema HiFi Harman Kardon (972€) o los asientos delanteros con ajuste eléctrico y memoria en el caso del conductor (1.169€).

Fotografías | Daniel Valdivielso


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