13 enero 2012 Curiosidades, Históricos, Vídeos

En junio de 2007 una noticia nos tenía al borde de la silla a todos los que nos preguntábamos si la suerte del Plymouth Belvedere enterrado en una “cápsula del tiempo” en Tulsa, EEUU, sería tal como los ejecutores originales de la idea habían imaginado en 1957. ¿Se encontraría el coche en buen estado, después de 50 años bajo tierra? Las pruebas nos demostraron de que el Plymouth emergió a la superficie convertido en un pedazo de óxido montado sobre cuatro neumáticos podridos por el tiempo.

Nuevamente volvemos a preguntarnos ¿qué ha sido del Plymouth Belvedere más famoso del mundo? Las últimas noticias que he logrado encontrar nos remontan al año 2010, tres años después de que el coche fue desenterrado. En todo este tiempo el vehículo pasó a poder de un tal Dwight Foster, propietario de una compañía dedicada a fabricar productos removedores de óxido, con la promesa de devolverlo a los auténticos dueños en el mejor estado posible, luego de emplear sus productos “milagrosos” para tratar de eliminar el óxido extendido como un cáncer sobre el pobre coche.

La realidad es que en el estado en que se encontraba el Belvedere era imposible toda restauración. En esas condiciones el metal es tan frágil como una hoja de papel. Sin embargo, Foster fue aplicando sus propios métodos para tratar de devolverle algo de la pintura original al coche, lo cual ha logrado parcialmente de acuerdo al siguiente vídeo.

Sin embargo, luego me he encontrado con algo extraño, en la misma web que muestra el proceso de restauración, que es la siguiente foto:

No, no es el mismo coche. No puede ser el mismo coche. Tiene que ser otro…

Vía | Ridrust


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  1. Bitacoras.com 13 enero 2012

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