17 agosto 2014 Curiosidades

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Cuando notamos que una de las ruedas del coche revienta, se nos sube un nudo en la garganta. Si vamos a altas velocidades, lo mejor es reducir la velocidad suavemente y detenernos en el arcén de la vía por donde circulamos. Lo siguiente es ponerse el chaleco reflectante y colocar los triángulos de emergencia.

Tenemos que recordar que en vías de un único sentido de circulación, como autopistas y autovías, solo es necesario colocar uno en la parte de atrás del coche, a unos 50 metros de distancia y donde se puedan ver, al menos, a 100 metros de distancia. Si es una vía de doble sentido, se ha de colocar uno detrás, pero también otro delante. Y entonces, una vez hecho esto, ya se puede comenzar a cambiar la rueda y utilizar la rueda de galleta.

La rueda de galleta es el otro nombre que recibe la rueda de repuesto, que suele estar ubicada en el maletero. No es una rueda normal, es decir, no está diseñada para resistir tanto como la que se utiliza normalmente. Está preparada para cubrir una emergencia y permitir al coche llegar hasta el taller, donde se sustituirá el neumático roto por otro nuevo.
En su fabricación no se utilizan tantas capas como en los neumáticos de uso cotidiano y tienen mucha menos resistencia. No se puede circular con ellos a más de 80 km/h y además es aconsejable no circular demasiados kilómetros con ella.

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Como hemos comentado, la resistencia de la rueda de galleta no es muy alta. Esto quiere decir que acusa el desgaste mucho más que una rueda normal. Además, no es apta para circular por terrenos mojados ni con nieve. Los baches también son un problema para estas ruedas, ya que si se cogen demasiado rápido pueden provocar una rotura.

Las ruedas de galleta se han de revisar también, igual que las que están montadas. Se ha de controlar su presión con frecuencia para detectar si han perdido aire y tenerlas en perfecto estado si hay que utilizarlas por un pinchazo. Algunos coches no disponen de ellas, pero equipan un kit antipinchazos, del que hablaremos en un próximo artículo.

Para cambiar la rueda pinchada por la rueda de recambio has de detener el coche en un terreno lo más nivelado posible. Con la herramienta adecuada, has de aflojar las tuercas de la rueda, sin llegar a quitarlas del todo. Si están muy apretadas, que suelen estarlo, hay que ayudarse con el propio peso del cuerpo. De esta manera se hace más fuerza y es más fácil soltarlas.

Haciéndolo así es más sencillo que cuando el coche está elevado con el gato. Este se ha de colocar bajo el coche, bien seguro y sin que haya peligro de que mueva. Se ha de levantar el coche, aunque no demasiado. Con que la rueda no toque el suelo y es pueda maniobrar bien, es suficiente. Una vez retirada la rueda pinchada, se ha de colocar la nueva y volver a asegurar las tuercas.

Primero se apretarán un poco, para asegurarse de que no se saldrán y una vez se ha bajado el coche, se apretarán bien. Como en el caso anterior, es más sencillo hacerlo así y utilizando el propio peso del cuerpo se consigue dejarlas bien ajustadas. Y recuerda: una vez cambiada la rueda, no se puede circular ni a mucha velocidad ni durante mucho tiempo. Tienes que dirigirte al taller y cambiarla por una nueva.

Fuente | Producción propia


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