2 enero 2012 Industria, Muscle cars, Salón de Detroit, Tuning

El Dodge Charger no es el producto más refinado que Chrysler fabrica para el mercado americano, pero es uno de los que tiene más pinta de ser malo. Y a pesar de que su porte de berlina no lo convierte en algo que podría compararse con el Challenger, Mopar le ha dado un lavado de cara con tres paquetes de modificaciones que integrarán la línea del Charger Redline a presentarse en el salón de Detroit.

El Charger Redline se verá más amenazante, con un cambio de motor y más al estilo retro, algo que ya parece ser costumbre en el reducido círculo de los muscle-cars. Los paquetes disponibles comenzarán con el Stage I, que solo tendrá modificaciones estéticas con un spoiler delantero, un difusor en la zaga, parrilla de color negro, llantas negras con detalles de aluminio al estilo de los viejos Charger y diversos insertos de aluminio en el interior y acero inoxidable en las cubiertas de la pedalera.

Para el Stage II los cambios serán similares, pero se agrega un nuevo sistema de escape, barra estabilizadora delantera y nuevas pastillas de freno más resistentes a las frenadas más apuradas. Y el Stage III ya es algo completamente bestial si consideramos que Mopar no se andará con rodeos y los que se decidan por la última versión verán que el motor 6.2 será reemplazado por otro V8 de 7 litros y 600 caballos.

De esta última edición habrá que esperar que la EPA estadounidense le de su certificación de consumos y emisiones ya que supuestamente todavía no es apto para circular por las calles. En cuanto a los precios que se manejarán para las tres preparaciones, serán revelados en unas horas durante el NAIAS.

Vía | Carscoop


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  1. Bitacoras.com 2 enero 2012

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