Subaru WRX STI, prueba (diseño exterior, diseño interior y maletero)

Daniel Valdivielso    @valdi92    11 marzo 2015     5 min.
Subaru WRX STI, prueba (diseño exterior, diseño interior y maletero)

Seguimos con la prueba del Subaru WRX STI que estos días publicamos en Highmotor. Tras repasar todo lo relativo a la dinámica del vehículo, es el turno de analizar su diseño, tanto exterior como interior, así como sus capacidades prácticas para el día a día.

Avanzamos con la prueba del deportivo japonés. El Subaru WRX STI se presenta ante nosotros con una imagen muy deportiva que, sin duda, atrae miradas allá por donde pasa.

En la anterior entrega se hizo un repaso a todo lo relacionado con la dinámica del STI, mientras que hoy nos centraremos en su diseño y su capacidad interior.

Diseño exterior

El Subaru llama la atención. Básicamente, llama la atención a propios y extraños. Su planta es rotunda, de un simple vistazo te das cuenta de que estás frente a un aparato más que serio. Esta nueva generación estrena un diseño completamente renovado, absolutamente todos los paneles tanto interiores como exteriores con nuevos, lo que favorece una imagen fresca y actual.

El frontal es, tal vez, la parte que más controversias ha generado desde su lanzamiento. Se le ha comparado con el de la anterior generación, criticándole por la excesiva aplicación de ángulos rectos y superficies demasiado verticales. Personalmente encuentro más atractivo el morro de la generación precedente, pero entiendo que ésta es una cuestión puramente personal y subjetiva. El frontal sigue manteniendo, no obstante, una imagen plenamente reconocible. La gran rejilla central, con el logo en un lateral, está flanqueada por los faros, con tecnología LED para la luz de cruce.

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En la parte inferior encontramos una rejilla aún mayor, necesaria para la correcta refrigeración de los sistemas mecánicos del coche. Las luces diurnas (incomprensiblemente) siguen estando en la misma óptica que los antinieblas, algo que, a mi parecer, añade vejez a la imagen teniendo en cuenta que en la óptica principal, las luces de posición -y las de cruce- están compuestas por unas bonitas bandas LED.

La imagen lateral también ha sufrido cambios. Es, en términos generales, un vehículo más voluminoso, algo que es palpable en el tamaño de las puertas y ventanillas. La caída del techo no es extremadamente acusada, algo que beneficia a otros aspectos como la visibilidad o la amplitud interior. Una salida de aire en la aleta delantera, tras la rueda, aporta el toque de «gordura» que tanto gusta a los aficionados de este tipo de coches. Las llantas de aleación, de 18 pulgadas, tienen un diseño multirradio muy atractivo y están pintadas en color antracita.

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En la trasera se aprecian cambios, pero sigue siendo evidente el coche del que se trata. Lo primero que llama la atención es el tremendo alerón fijo sobre el portón del maletero, que además de la estética, cumple con su función aerodinámica. Además, el paragolpes trasero es ahora más voluminoso, algo extensible al gran difusor (funcional) del que salen 4 salidas de escape de gran tamaño, dos a cada lado.

Diseño interior y maletero

En el interior, el salto ha sido más que notable, tanto en términos de diseño y ergonomía como de calidad y construcción. Las líneas generales del salpicadero son similares a los otros Subaru, contando con un diseño relativamente simple. La instrumentación, con retroiluminación roja, es muy completa gracias a la implementación de una pantalla central a color donde podemos consultar el funcionamiento de los diferentes modos de conducción o los ajustes del diferencial.

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Escalonado en dos niveles, el salpicadero muestra gran cantidad de información gracias a las dos pantallas a color. En la parte superior encontramos una pantalla que, manejado con un mando situado entre los aireadores, nos muestra todo lo relativo al funcionamiento del coche, así como los datos del ordenador de abordo. Hubiera sido preferible la aplicación de este mando en otro lugar más accesible, pero los chicos de Subaru han preferido hacerlo así. Se complementa con un pequeño display monocromo con los datos del climatizador. En la pantalla inferior, táctil y de mayor tamaño, encontramos el navegador y el equipo de audio.

En la consola central encontramos, a mano, la palanca de cambios, así como los mandos del sistema DCCD y SI-Drive. Además, cuenta con interruptores para el uso de la calefacción en los asientos, y un apoyabrazos donde, además, se puede enchufar un dispositivo USB.

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Los asientos, de corte deportivo, tienen un agarre suficiente, siendo además realmente cómodos. Están tapizados de forma mixta en cuero y alcántara en tonos negros y rojos. El espacio interior es realmente holgado. Hay hueco más que suficiente en todas las cotas tanto en las plazas delanteras como en las traseras lo cual es una grata sorpresa en los tiempos que corren.

Si pasamos al maletero, lo primero que nos encontraremos al abrir el portón será una boca de carga algo más pequeña de lo que nos gustaría. Además, la parte superior no va tapizada, lo cual no es especialmente agradable ya que deja a la vista diversos cables y detalles del chasis, aunque hay que reconocer que es un detalle menor. En posición normal, el maletero tiene una capacidad de 460 litros, una cifra en la media del segmento, aunque es posible plegar los respaldos de los asientos en proporción 60:40, lo que hace posible el transporte de objetos más grandes y voluminosos.

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Fotografía | Daniel Valdivielso


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