1 noviembre 2012 Curiosidades, Tecnología

La pregunta que hacemos en el título de esta entrada, fue lo que los miembros de la Universidad de Stanford se preguntaron días atrás, cuando enfrentaron a dos coches en el circuito americano de Thunderhill Raceway Park.

Sin embargo, este no era un desafío ni una carrera normal. Se enfrentaba el Audi TT-S autónomo que ha desarrollado el centro de investigaciones automotrices de Stanford, contra un Porsche Abarth Carrera de 1960 piloteado por un piloto de carne y hueso.

Tanto en un coche como en otro, se ubicaron varios instrumentos de medición. Pero lo interesante son los datos obtenidos de parte del piloto humano, ya que los expertos han reconocido que estamos muy lejos de superar a la intuición y a la experiencia necesarias para mantener un coche al límite en una pista, aún con avanzados medios electrónicos.

El resultado de la carrera ha sido de unos segundos de ventaja a favor del cerebro humano, contra el coche autónomo. Tal vez no estemos lejos del día en que un coche pueda llevarnos de un punto a otro por sí mismo, sin nuestra intervención, pero de momento prefiero el factor humano por más imperfecto y emocional que sea.

Vía | Jalopnik Superleggera


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