21 julio 2015 Curiosidades, Seguridad

Viajar-con-niños-1

Cuando llega la hora de irse de vacaciones y tienes el lugar elegido para descansar, el viaje es lo único que te separa del destino escogido. Si viajas con niños en largos desplazamientos siempre se pueden escuchar frases del tipo: “¿Cuándo llegamos?”, “¿Falta mucho?”.

Para que el viaje no se vuelva una tarea ardua, estos cinco consejos pueden evitar esas tensiones al volante al tener que ir pendiente de los más pequeños de la casa.

Seguridad ante todo

Los sistemas de retención infantil son uno de los primeros elementos que debemos tener en cuenta para mantener la seguridad en todo momento. Debe de ser adecuado para la estatura, edad y el peso de los niños. Las sillas para niños de hasta 13 kilos de peso deben colocarse siempre en sentido contrario a la marcha y en los asientos traseros.

Cuando el pequeño supere ese peso o su cabeza sobresalga del respaldo hay que pasar a una silla que se coloca con arneses mirando hacia delante. Hay que instalarlas siempre antes de sentar a los niños y si puede ser, mejor en el asiento trasero central que es el más seguro.

Es un sistema obligatorio para todos los menores de 12 años, ya que a partir de esa edad y siempre que su estatura mínima sea de 145 cm, podrá utilizar el cinturón de seguridad. Si mide menos, no puede viajar en el asiento delantero, a menos que utilice un asiento de seguridad homologado.

Juegos 3.0

Para que se les haga el trayecto mucho más corto y ameno, mantenerlos entretenidos es una buena solución. Música, vídeos, películas, la tablet o el smartphone son elementos que pueden resultar muy útiles a la hora de llamar su atención.

Nada de atracones

Comidas ligeras antes de viajar y mantenerlos hidratados durante todo el viaje es muy importante. Sin embargo, si no se pueden evitar los mareos, siempre está bien ir prevenido con la correspondiente bolsa de plástico para no ensuciar en demasía el coche si no se puede parar antes. Mantener la vista fija mucho tiempo mientras el coche está en marcha puede provocarles esos mareos.

Sin hora fija de llegada

Las prisas no son buenas y viajando con niños mucho menos. Es inevitable parar con más frecuencia por lo que planificarlas para que puedan estirar las piernas, ir al baño y romper con la rutina del viaje para que no le “cojan manía”.

Para evitar que el sol y el calor no les hagan el trayecto más duro, unas cortinillas en las ventanas traseras con su muñeco o dibujo favorito facilitarán la tarea.

Con nocturnidad y alevosía

Si por delante se tiene un viaje de muchas horas en coche, una buena solución para hacerlo más llevadero puede ser conducir de noche. Los más pequeños pasarán así buena parte del trayecto durmiendo, por lo que cuando quieran darse cuenta prácticamente ya habrán llegado. De esta forma se les hará menos pesado. Las almohadillas serán unas buenas aliadas para que no tengan problemas con el cuello.

Fuente | Arval


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