8 noviembre 2014 Seguridad

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Ha tardado, pero el mal tiempo ha llegado y es el momento de comenzar a prestar algo más de atención a la carretera, porque las condiciones de la carretera cambian y hay que ser mucho más cuidadoso a la hora de circular. Igual que sacamos la ropa de invierno del armario y guardamos la de verano, con el coche hay que ser igual de previsores.

El coche ha de prepararse para afrontar las duras condiciones del invierno y se tiene que acondicionar para compensar esos inconvenientes con que te encontrarás en tu día a día. No solo hay que preparar el coche, sino que además hay que modificar la manera de conducir y adecuarla a las condiciones climatológicas.

Uno de los principales enemigos de la conducción segura es el hielo que se puede encontrar en la carretera. El principal elemento que puede ayudar a reducir el riesgo de perder el control del coche son los neumáticos. Así que una de las normas fundamentales para una conducción segura es tenerlos en perfecto estado.

La presión ha de ser la correcta, además de que el dibujo ha de tener la profundidad necesaria para que no represente un riesgo. Los neumáticos son los que están en contacto con la calzada y transmiten la fuerza del coche al mismo para moverse, así que se han de revisarse con frecuencia y solucionar con rapidez cualquier problema que puedan tener.

En lugares donde la nieve comienza a asomar y las condiciones se endurecen, hay que tener en cuenta que existen tipos de neumáticos que sirven precisamente para este tipo de condiciones. Si se tiene en cuenta, se puede equipar el coche con ellos, sustituyendo los de verano y así se consigue mayor agarre y un mejor comportamiento del vehículo.

conducir con lluvia
Si ha helado por la noche y los cristales están cubiertos de hielo, lo mejor es rociarlos con alcohol, esperar unos minutos y después rascar el parabrisas con una paleta quitahielos. Es mejor hacerlo así que utilizando agua caliente, ya que el contraste de temperaturas pueden hacer estallar el cristal, con el problema que representa.

Al arrancar e iniciar la marcha sobre una superficie helada, lo mejor es acelerar de manera gradual. De esta manera se aumenta el agarre y se evita el derrape. Si aún así se derrapa, hay que cambiar a una marcha más alta, para que las ruedas hagan menos fuerza sobre la calzada y se recupere el control.

Si la lluvia te sorprende durante el viaje, hay que encender las luces y aumentar la distancia de seguridad. De esta manera no solo se evita que nos sorprenda un coche que vaya por delante de nosotros, sino que también permitimos que nuestro vehículo sea más visible.

Hay que adecuar la velocidad al tipo de coche que se conduce, la visibilidad existente y el estado de la calzada. En cuanto a conducir con nieve, es aconsejable hacerlo con una marcha más larga de lo habitual. Esto también vale cuando nos enfrentamos con una cuesta hacia arriba. Al bajar, por el contrario, hay que retener el coche utilizando marchas más cortas.

Para frenar, no hay que pisar a fondo. Las condiciones de la carretera puede que no sean las mejores, así que se ha procurar hacerlo lo más suavemente posible. Hay que aprovechar el freno motor, que ayuda a reducir la velocidad y a mantener el coche bajo control.

Con estos consejos puedes pasar un buen invierno, sobre todo, con seguridad. Pero además de estos, hay que recordar algo muy importante. La mejor manera de conducir es hacerlo con tranquilidad, teniendo en cuenta las condiciones climatológicas y hacerlo con sentido común.


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