28 junio 2016 Eléctrico, Industria, Publicidad

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El coche que ves en los anuncios siempre es el más vistoso, el más elegante y el más brillante. Y eso es normal, porque se trata del coche que quieren que compres. Así que se esfuerzan en darle el toque mágico, hacer que luzca como el mejor y más atractivo, el que tiene que estar en tu garaje. Pero ese coche maravilloso y lucidor tiene truco, uno que te vamos a contar y que va a hacer que lo mires con otros ojos.

En la mayoría de los casos, ese coche que ves correr en un anuncio puede ser que no exista, que sea un coche generado por CGI, montado sobre un vehículo que se utiliza como base para crear la sensación que busca el cliente. Un coche eléctrico y conducido por un piloto que es la última moda en cuanto a anuncios de automoción se trata.

Un camaleón para suplantar a cualquier modelo

Blackbird es el nombre de este vehículo que cuenta con varias partes móviles y ajustables que le permiten adoptar el ancho de rueda, la longitud y anchura de casi cualquier coche. Esto permite que sea la base ideal para montar sobre él la imagen del coche a reproducir y con la magia de los efectos digitales, queda completamente idéntico al vehículo real. Una vez realizado el montaje en postproducción, es imposible distinguirlo de uno real.

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Las características del Blackbird pueden modificarse para simular cualquier modelo, cuya carrocería se añadirá después en postproducciónEl proceso es el siguiente. El Blackbird se ajusta para clonar al detalle las características del coche por el que va a sustituirse. Esto quiere decir que se realizan los ajustes necesarios para que mida y se comporte exactamente como se espera que lo haga aquel. Sus características quedan exactas al coche en cuestión, aunque se trate del mismo vehículo de pruebas. Las llantas y las ruedas sí que se colocan las que corresponden al coche, para ofrecer una fidelidad mayor.

Gracias a todas estas modificaciones, tanto las ruedas como la sombra que ofrece el coche se ajustan al tamaño que se supone que ofrecerá el coche. Solo queda que los técnicos de efectos especiales vistan el cuerpo de este vehículo con la piel elegida y nadie podrá decir que se trata de una invención informática.

La ventaja de este sistema es que se puede hacer un anuncio de un coche que todavía no está operativo. Si se produce algún cambio en el diseño, se puede sustituir sin demasiados problemas y reacondicionar la imagen para que se asemeje al vehículo de producción. De todas maneras, hay un pequeño truco para saber si en el anuncio se trata del coche real o de un diseño en CGI. ¿Has visto la leyenda “El diseño final puede diferir del mostrado“? Pues ahí lo tienes.

El Blackbird también puede utilizarse para sustituir coches en las películas y series, así que probablemente lo hayamos visto ya en alguna superproducción y no nos hayamos dado cuenta. Nuestro coche soñado puede ser, de momento, solo una bonita fantasía. Pero, ¿a qué es una tecnología muy útil?


Vía | Gizmag


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