25 febrero 2012 Cabrios, Coupés, Fotos, Pruebas

La familia Mini sigue creciendo con otro nuevo modelo que sigue manteniendo la esencia Mini, siendo un vehículo exclusivo y con esa estética retro que tanto gusta, al mismo tiempo tiene un adjetivo que lo califica con mayúsculas: divertido.

Hay coches potentes, normalmente con una estética exterior deportiva y que bajo el capó esconden potentes motores, siendo muy divertidos en la conducción. Pero sin duda esta sexta carrocería del Mini sabe guardar en bajo un mismo paraguas: deportividad, exclusividad, diseño retro y cabrio. Todo ello por un precio de partida de 23.700 euros.

Para comprobar que nos deparaba el Mini Roadster nos hemos ido hasta Almería, concretamente el punto de partida era Mojacar, en un precioso día soleado (más propio de la primavera que de la época invernal) y lo hemos probado durante más de 100 km por carreteras secundarias llenas de curvas, cambios de rasante y a través de pequeños pueblos teñidos del blanco tan típico de la zona.

Diseño exterior e interior para sólo dos ocupantes

Exteriormente el Mini Roadster es la versión cabrio del conocido Mini Coupé, con un diseño caracterizado por la carrocería de tres volúmenes y un techo más bajo que los Mini convencionales. En el caso del Roadster sus señas de identidad exteriores son la capota de lona y el alerón eléctrico (que ya está presente en el Coupé).

Capota de lona que sólo se podrá elegir en color negro y cuenta con un accionamiento manual, según los responsables de la marca, se ha querido dotar al Roadster de un toque purista de los típicos cabrios de pura cepa, optando por la lona y por ese accionamiento manual. Se dispone de un sistema semi-automático que ronda los 700 euros, pero no merece la pena ante la sencillez de accionamiento.

Con sólo desbloquear la capota y replegarla hacía el maletero, automáticamente se agrupa detrás de los asientos y sólo deberemos bloquearla para que no se mueva. Mismo sistema pero a la inversa para descapotar, desbloquear, estirar y anclar al marco del parabrisas.

No nos convence el revestimiento interior de la capota, que se ha mantenido sin disimular o tapar las diferentes barras y elementos del sistema mecánico, al menos se podría haber forrado en su interior al tratarse de un modelo premium.

Después tenemos el alerón eléctrico, que se despliega automáticamente por encima de 80 km/h y puede suponer aerodinámicamente a 130-140 km/h una fuerza de 40 kg sobre el eje trasero. También podemos accionarlo cuando queramos desde el botón que tenemos en el interior.

Si repasamos el diseño del interior, vemos que sigue todo como en los demás Mini, sigue siendo protagonista el gran velocímetro central, botones tipo retro, y el mini-cuentarevoluciones ahora tiene otro relog auxiliar que nos indica el tiempo que permanecemos descapotados. Lo más novedoso del interior son las dos plazas y el espacio que nos encontramos detrás de los asientos, donde podemos dejar pequeñas cosas y el maletero.

Ahora cuenta con una capacidad de 240 litros, una cifra mayor que el Mini convencional, lo que nos permite sacarle un mayor partido al coche. El maletero está comunicado con el interior gracias a un pequeño compartimento, que tanto nos sirve para acceder al maletero desde dentro, sin salir del coche, como para guardar objetos más grandes como una tabla de Snow.

Eso sí, pese a que la calidad de la parte superior del salpicadero es correcta, siguen existiendo muchos plásticos duros que no están a la altura del modelo o de su ubicación en el segmento premium.

Prueba de conducción Mini Roadster SD 143 CV

Ahora que ya conocemos algo más al Mini Roadster nos tocaba ponernos al volante del coche, teníamos disponibles tres motores gasolina y un diesel. La gama la componen el Cooper de 122 CV, Cooper S de 184 CV y el JCW de 211 CV. Mientras que el diesel es el SD de 143 CV.

Nosotros nos pusimos al volante del Mini Roadster SD de 143 CV, un motor que es de origen BMW y cuenta con dos litros de cilindrada, destacando sobretodo por ser muy prestacional. Nada más coger nuestro coche procedemos a descapotarlo, puesto que el día acompañaba y nos ponemos en marcha.

La ruta que nos habían preparado incluía más de 100 km por carreteras cerca de la costa de Almería, zonas de curvas, rectas, constantes cambios de rasante y apoyo, y en definitiva una ruta de lo más divertida.

Lo primero que notamos nada más ponernos en marcha es la fuerza del motor, por encima de 2.000 vueltas se muestra nervioso, con fuerza, con nervio. Es toda una gozada tener que adelantar a alguna furgoneta que aparecía de vez en cuando en nuestra ruta. Sobre las 3.000 vueltas la respuesta del Roadster es contundente, apenas teníamos que reducir marcha para adelantar y siempre teníamos una respuesta firme y decidida cuando pisábamos el acelerador.

Completando esto tenemos un chasis deportivo, firme y estable. Su rigidez es la nota predominante y lo más destacable en carretera, se ha reforzado con respecto al Mini Coupé, al tratarse de una versión cabrio. Todo esto se traducía en una respuesta eficaz y ágil en carretera, era muy complicado sacarlo de la ruta que le marcábamos con el volante y la respuesta siempre era un paso por curva ágil y estable.

Para finalizar tenemos la dirección típicamente BMW, directa y precisa, junto con un sistema de frenos, que además de ser eficaces, resistían de manera correcta la fatiga, tal y como pudimos comprobar en nuestro recorrido. A todo esto hay que sumarle que en conducción deportiva y completamente despreocupada al diesel le conseguimos sacar un consumo medio de 7,8 litros al os 100 km.

Valoración General y precios

En definitiva es un coche divertido. ¿Para quién?, pues sin duda para personas que no tengan hijos y que busquen un coche divertido de conducir, potente, diferente a los demás Mini y en este caso particular, cabrio. En carretera sigue la estela de la familia e incluso podríamos decir que la mejora, al mismo tiempo que es cómodo para viajar y cuenta con un plus de espacio en el maletero, que no tienen los demás modelos de la firma.

La gama de precios arranca en los 23.700 euros del Roadster Cooper de 122 CV, seguido por los 28.750 euros del Cooper S y del diesel SD. Finalmente el potente JCW de 211 CV cuesta 35.265 euros. A todo esto hay que sumarle una extensa lista de accesorios para dejar a nuestro Mini Roadster diferente a los demás y a nuestra medida.

Potente, divertido, diferente y nos permite disfrutar de la conducción a cielo descubierto. Este cabio poco racional nos ha dejado con buena impresión tras la toma de contacto, pese a algunos materiales y acabados interiores heredados del resto de la gama, pero esperamos en poco tiempo poderlo probar profundamente y contaros en detalle todo sobre el Roadster.

Vídeo

Fotos | Diego G. Moreira, Prensa BMW
Vídeo | Prensa BMW


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