4 junio 2016 Eventos, Monovolúmenes, Pruebas

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La gama Ssangyong sigue mejorando, sumando integrantes y ofreciendo cada vez más y mejores alternativas a las marcas que todos conocemos.

Prueba de ello es este nuevo modelo denominado XLV, el primer SUV compacto con carrocería familiar, que llega con buenos y variados argumentos.

2015 fue un gran año para la firma coreana. Fue, de hecho, el año en el que consiguieron la cifra de ventas a nivel mundial más alta de su historia, signo del buen hacer y del esfuerzo que los coreanos están poniendo en esta pequeña marca, hasta hace poco conocida por unos cuantos, e identificada mayoritariamente por sus vehículos todoterreno.

Hasta el momento, la gama de Ssangyong en nuestro país ofrecía tres modelos caracterizados como SUV o todoterreno, los Tívoli, Korando y Rexton, y sólo uno modelo más claramente enfocado a las familias, el veterano Rodius. Con la llegada del XLV, la gama de vehículos de tendencia monovolumen se completa, ofreciendo una alternativa al gigantesco Rodius.

Diseño exterior

El diseño externo del XLV es, irremediablemente, muy familiar para todo aquel que haya fijado la mirada alguna vez en el Tívoli, la penúltima incorporación a la gama de Ssangyong, y que en Highmotor ya hemos probado en profundidad. Puedes leerlo aquí. No obstante, el XLV y el Tívoli comparten buena parte de sus componentes tanto estéticos como técnicos.

El frontal del XLV mantiene la verticalidad del Tívoli, utilizando los mismos grupos ópticos con iluminación diurna LED y proyectores elipsoidales. La parrilla sigue siendo pequeña en contraposición con las tendencias actuales, mientras que en la parte inferior del paragolpes sí encontramos una moldura diferente que une ambas ópticas antiniebla.

En la vista lateral las diferencias comienzan a saltar a la vista. Y es que a partir del pilar B, el XLV comienza a “crecer” respecto al Tívoli. El XLV es sensiblemente más largo, aunque el diseño ha intentado compensar el aumento de longitud de la parte trasera con una línea de cintura más elevada y un “techo flotante”, conseguido mediante la utilización de molduras que “cortan” el pilar C.

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El XLV mide 4.44 metros de longitud, 1.80 metros de anchura y 1.60 metros de altura

La zaga del XLV recuerda vagamente a la del Rodius, sobre todo si contamos con la “tercera ventanilla”, que une el lateral con el portón trasero. Los pilotos traseros están bien integrados, y cuentan también con iluminación diurna con LED, técnica en la que Ssangyong es pionera. Otros detalles como las barras en el techo en metal cepillado y los pasos de rueda recubiertos con plástico negro dan pistas acerca de un enfoque familiar y robusto.

En este modelo no tendremos las posibilidades de personalización de las que sí disfruta el Tívoli, aunque sí se ofrecerán, entre otros, llantas de aleación de 16 o 18″ con diferentes terminaciones, cristales traseros oscurecidos o espejos retrovisores con intermitente integrado.
Como dato curioso, la moldura que informa de la motorización diésel se ha reubicado para pasar a situarse en la puerta izquierda en lugar de en el portón trasero.

Diseño interior

En el interior los cambios son aún menos respecto al Tívoli, siendo todos relativos al espacio y capacidad de carga. La única diferencia la encontramos en las posibilidades de equipamiento, ya que el XLV sí que puede montar techo solar, opción no disponible en el Tívoli. Además, en el XLV Limited -el acabado más alto- contaremos con volante calefactado, elemento que sólo tendremos en el catálogo de accesorios del Tívoli.

Por lo demás, el habitáculo del XLV es el mismo que el del Tívoli, con un salpicadero bien construido. Pese a utilizar en su mayoría plásticos duros, las piezas están bien ajustadas entre sí y no se aprecian grillos ni problemas de unión entre ellas. El diseño, agradable, esconde algunos detalles de ergonomía mejorables, como la ubicación de ciertos botones.

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Si ya el habitáculo del Tívoli resultaba muy amplio, el del XLV lo es aún más gracias a la mayor -5 cm más- altura al techo. El resto de cotas siguen siendo las mismas que las del Tívoli. La banqueta trasera permite dos ajustes de inclinación, aunque no se desplaza longitudinalmente. El maletero es una de las grandes bazas del XLV, que según Ssangyong ofrece una capacidad de 720 litros, ampliables hasta un máximo de 1440 litros. La marca habla del XLV como su “5+5”, haciendo referencia a cinco ocupantes con su respectivo equipaje.

En la práctica, el maletero es realmente inmenso. Es de esos maleteros que “no te acabas”. Además, en opción se ofrece un “paquete utilidad” que mejora la practicidad al añadir un suelo que puede modificar su posición para ampliar o reducir la capacidad de la parte inferior. En opción se ofrece también rueda de repuesto. El punto negativo es el salto que hay desde el borde de carga al suelo del maletero, que hace difícil cargar ciertos objetos.

Dinámica de conducción

El XLV está construído, tal y como hemos comentado antes, sobre la misma plataforma del Tívoli, con el que comparte todo tipo de componentes mecánicos, como ejes, sistema de frenos, dirección o motores. Las suspensiones del XLV son de tipo independiente mediante columnas McPherson en el eje delantero y de tipo semiindependiente de ruedas tiradas mediante eje de torsión en la parte trasera. La dirección, de asistencia eléctrica, cuenta con los mismos tres niveles de asistencia que el Tívoli -Normal, Comfort y Sport-, mientras que los frenos son de disco en las cuatro ruedas. En marcha, el XLV disimula muy bien sus dimensiones y se mueve con agilidad en la carretera. Las suspensiones son algo más blandas que en el Tívoli, aunque no se perciben movimientos demasiado amplios de la carrocería. La dirección es poco informativa en cualquier modo.

El motor diésel D16T de 115 CV se muestra como la opción más recomendable

Este modelo monta los dos mismos propulsores del Tívoli, un motor de gasolina 1.6 con 128 CV y 1.6 diésel de 115 CV, siendo éste último el más recomendable, ya que mueve con agilidad la voluminosa carrocería. Está disponible con una caja manual de 6 relaciones de fabricación Hyundai y una automática también de 6 velocidades de origen Aisin. En el XLV no hay opción de montar tracción integral.

En la toma de contacto pudimos constatar que el motor de 115 CV es suficiente para mover al XLV, aunque se muestra algo ruidoso y poco refinado. El recorrido no ha sido lo suficientemente largo como para sacar conclusiones, aunque parece fácil moverse en los 6 litros.

Gama y versiones

Actualmente, y con motivo del lanzamiento del XLV, es posible adquirir un XLV G16 Line por 16.650€. El equipamiento Line incluye ya elementos como aire acondicionado, retrovisores eléctricos, volante multifunción, control de crucero o luces diurnas LED. El siguiente nivel se denomina Premium y añade elementos como el climatizador bizona con memoria, el sistema de audio con pantalla táctil de 8″, la cámara de visión trasera o los cristales traseros tintados.

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El nivel Premium se ofrece con el motor gasolina G16 por 18.500€ y con el diésel D16T por 20.000€ con cambio manual y 22.000€ con cambio automático. El nivel más alto es el Limited, que incluye llantas de 18″, techo solar, asientos delanteros y volante calefactados, sensores de luz y lluvia o airbag de rodilla. Cuesta 22.000€ con el diésel manual y 24.000€ con el diésel automático, y no está disponible con el motor de gasolina.


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