24 noviembre 2014 Industria, Salón de Los Ángeles

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A Johan de Nysschen le han cundido mucho los cuatro meses que lleva como nuevo jefe de Cadillac tras abandonar el mismo cargo en Infiniti. Aunque sus planes a medio y largo plazo, algunos de ellos bastante polémicos (como trasladar la sede a Manhattan), todavía no se han materializado, los seguidores más conservadores de la marca Premium de General Motors están adquiriendo un cierto temor a sus declaraciones.

El ejecutivo no les defraudó en la entrevista que concedió a la edición estadounidense de Car and Driver en el Salón de Los Ángeles. Según de Nysschen, Cadillac va a tomarse mucho más en serio la integración de motorizaciones Diesel en su gama, con el fin de competir en condiciones contra los rivales Premium alemanes. Tanto es así que el fabricante tiene previsto presentar en 2019 un propulsor de este tipo diseñado específicamente para sus modelos.

Con esta medida, Cadillac buscará reducir sus emisiones de CO2 (al parecer, nadie les ha hablado de las otras partículas y demás gases mucho más nocivos que emiten los Diesel) y adaptarse a aquellos mercados diferentes del norteamericano donde estos motores gozan de una mayor aceptación.

En relación a otras cábalas que han circulado últimamente sobre Cadillac, de Nysschen opina que ahora no es un buen momento para desarrollar un deportivo que se enfrente a los Audi R8, Mercedes-AMG GT y Porsche 911, al menos antes de 2020. Sin embargo, sí le gustaría incluir próximamente un crossover en su lista de nuevos modelos V de altas prestaciones. “¿No sería genial mojarle la oreja al Cayenne Turbo?”, apostilló el jefe de Cadillac. El Escalade quedaría descartado desde el principio, pues no encaja con la filosofía de esta línea de producto.

Vía | Blog de Car and Driver


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