9 diciembre 2013 Industria, Muscle cars

mustang

¿Te imaginaste alguna vez que un Ford Mustang podría ser diésel? ¿O eléctrico? Alguna de estas alternativas podría ser una realidad, de acuerdo a las conclusiones a las que llegue el departamento de motores de Ford. Y es que de cara a los diferentes mercados a los que irá dirigido el Mustang, se están haciendo pruebas con motores diésel, híbridos y eléctricos.

Claro que estas pruebas no significan que necesariamente deba existir un Mustang diésel. Pero antes de que los fanáticos del pony car se arranquen los pelos de la cabeza, decir que las leyes de consumos y emisiones han obligado a buscar algunas alternativas, de acuerdo a Ford. Una de ellas está clara, la adopción del motor 2.3 EcoBoost. Las demás, podrían estar cercanas.

Hay algunas teorías realmente interesantes, como sumar un motor eléctrico al V8 del Mustang; en este caso, la ganancia para el Mustang no se iría del lado de la economía, sino del lado de las prestaciones, el mismo camino que han tomado algunos modelos deportivos de otras marcas. Otras serían el uso de motores eléctricos específicos para las ruedas delanteras o traseras, con lo cual el Mustang ganaría mucho en comportamiento dinámico.

Lo que sí parece estar claro es que estas ideas se llevarían a cabo con los ojos puestos en Europa, en donde el prestigio del Mustang como muscle car con motor V8 no es tan acusado como en EEUU. No sé si un diésel tendría cabida en América (a menos que sea un turbo diésel de altas prestaciones), pero lo cierto es que lo que se ha leído el día de hoy acerca del Mustang es una de las noticias más extrañas del año.

Vía | Car and Driver


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  1. Bitacoras.com 9 diciembre 2013

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