12 abril 2014 Pruebas, Todoterrenos / SUV

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En la segunda parte de la prueba analizaremos las principales características del Honda CR-V en términos de diseño exterior e interior, así como la capacidad de carga del maletero y otros aspectos importantes de ergonomía, sin extendernos más, pasemos a detallar estos elementos del Honda CR-V 1.6 i-DTEC que hemos puesto a prueba.

Diseño exterior

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A primera vista, el CR-V luce como un SUV con mucha personalidad, un diseño por momentos atrevido, pero práctico, sin tapujos, actual. El frontal es la zona más elaborada del conjunto, con un morro alto, dominado por la parrilla central con tres barras horizontales y el logo Honda, reinterpretando estas señas que ya estaban presentes en el CR-V anterior.

Esta parrilla central -con cierta forma hexagonal- se opone a las líneas de la entrada de aire del parachoques, aportando un diseño apuntalado a esta zona. La parrilla central se integra con los faros, detalle que da mucha fluidez al frontal, mientras que estos lucen muy integrados a la carrocería.

La altura del morro, y la posición de los faros, además de un capó con un par de estrías, aportan mucha fuerza a la sección frontal, denotando estas capacidades ‘extra’ del CR-V fuera de la carretera, haciendo referencia -claro está- a versiones con tracción a las cuatro ruedas.

Un punto clave que merece la pena mencionar, es que esta cuarta generación del Honda CR-V, es más compacta en cuanto a dimensiones generales, reforzando la filosofía de la marca de ‘conductor-máximo, máquina-mínimo’, otra forma de concebir el downsizing. Además, el modelo de producción es realmente fiel al concept, como se ve en imágenes.

Honda CR-V 1.6 i-DTEC 120 CV prueba

Esto ha permitido que el CR-V presente un perfil esculpido, equilibrado, y sobre todo funcional, ya que el diseño exterior aporta tanto a la imagen del producto como a la aerodinámica, beneficiando la eficiencia, y aún más en el caso del Honda CR-V 1.6 i-DTEC de 120 CV de esta prueba.

Un perfil ágil, con una generosa superficie acristalada, muestra una integración armoniosa entre el frontal y el pilar A, a partir de allí y hasta la zaga, se conecta a través de un techo más bien recto, la trasera es una zona que tal vez muestra la seña de identidad del CR-V, una reinterpretación de las ópticas verticales en posición elevada.

Se hace evidente el énfasis de Honda en este apartado, unos faros que esculpen el pilar D y que brindan contorno a la ventanilla lateral de la zona del maletero. Vemos también como la luna trasera presenta una forma protuberante que da un toque diferente al nuevo CR-V.

El parachoques trasero, que combina plástico negro y el color de la carrocería, aporta fuerza, dando sensación de robustez, otro de los atributos per se del Honda CR-V. Las protecciones de los bajos en plástico negro y las barras en el techo, completan el look campero. Un vehículo versátil y práctico que transmite esto a través de su diseño.

Diseño interior

Honda CR-V 2013: llega la cuarta generación

Cuando nos subimos a bordo del Honda CR-V nos encontramos con un habitáculo cómodo, con un diseño completo pero al mismo tiempo sencillo, con todos los elementos claros y al alcance de conductor y copiloto, todo lo necesario para desplazarnos con comodidad y seguridad.

Aspectos que os hemos comentado en la primera parte de la prueba es la posición de la palanca de cambios, elevada, con caña corta y un pomo que ofrece buen agarre, el volante -de tamaño perfecto- refuerza la sensación de seguridad a los mandos del Honda CR-V, la posición de conducción es realmente cómoda.

La instrumentación es clara, los mandos en el volante también, mientras que la visibilidad es óptima, a destacar los espejos laterales, de gran tamaño y que resultan muy útiles para controlar los laterales del CR-V. La luna delantera también tiene un tamaño adecuado, en general, la visibilidad es mas que correcta.

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También debemos mencionar la pantalla del ordenador sobre el salpicadero, por momentos puede resultar un poco pequeña, mientras que la claridad de la pantalla del navegador puede verse afectada por la influencia de la luz que entra al habitáculo; dos detalles mejorables pero que no influyen en la percepción general.

Por otra parte tenemos unas butacas delanteras también de líneas simples y rectas, que ofrecen comodidad justa, son muy duras y en el caso del conductor retienen poco, en desplazamientos interurbanos cumplen, pero sería ideal ponerlos a prueba en viajes más largos.

El suelo plano junto a líneas simples, hacen que el interior luzca despejado, pero sobre todo cómodo, especialmente para los pasajeros que viajen en las plazas traseras, con generoso espacio para piernas, hombros y cabeza. En general, la calidad percibida se ajusta bastante bien a lo ofrecido por la marca.

Habitabilidad y maletero

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Otros aspectos que completan la experiencia a bordo del Honda CR-V 1.6 i-DTEC son los espacios para almacenar objetos, como en los bolsillos de las puertas, los dos posavasos para las plazas delanteras, y un maletero con 589 litros de capacidad, ideal para la familia.

Estos casi 600 itros de capacidad de carga se pueden ampliar hasta los 1.146 litros si abatimos la segunda fila de asientos, algo que se puede hacer con un gesto ‘One Motion’ tirando de las manetas situadas en el propio maletero, la banqueta trasera es abatible en 60/40.

Honda CR-V 1.6 i-DTEC 120 CV prueba


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