3 noviembre 2017 Cabrios, Pruebas

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¿Tradición o vanguardia? ¿Lona o techo duro? Mazda ha querido complicarnos la elección de uno de los coches más divertidos y puros que hoy en día podemos conducir, me refiero al mítico Mazda MX-5 que también dispone de la variante RF para los que buscan un miata diferente.

Es verdad que en la anterior generación también estaba disponible el Mazda MX-5 RC que prescindía del techo de lona para usar el techo duro, pero el “Retractable Fastback” (RF) va un paso más allá en lo que a diseño y techo se refiere, creando un nuevo concepto de diversión en la gama MX-5. Para poner el broche final hemos probado el Mazda MX-5 RF con el motor gasolina de dos litros Skyactiv-G con una potencia de 160 CV, garantía de sonrisas y diversión desde los primeros metros.

Diseño exterior: no es un techo duro más

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El RF toma la base de las líneas del MX-5, con el nuevo lenguaje de diseño Kodo de la marca japonesa, un lenguaje de diseño que capta el momento justo anterior al inicio del movimiento, o para los que no sepamos demasiado de diseño, Kodo significa líneas deportivas y angulosas cargadas de personalidad.

El frontal es idéntico al de su hermano con techo de lona, con un morro afilado y las luces como protagonistas, con unos faros pequeños que aportan el toque vanguardista al frontal. Faros que usan LED para todas las funciones de iluminación (excelente haz de luz).

En la línea lateral es donde el MX-5 RF demuestra su personalidad, no se limita a ser una versión sin lona, sino que sus líneas denotan personalidad y nos recuerdan a otros emblemáticos coupes, este diseño personal también se aprecia claramente en la zaga donde las formas cambian con respecto al roadster gracias al techo.

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El techo totalmente eléctrico (a diferencia del de lona), es muy rápido a la hora de ejecutar maniobras de capotado y descapotado, eso sí, es un verdadero espectáculo de ingeniería ver como realiza estas maniobras desde el exterior, al tener que mover media capota para ello.

Diseño interior: más confotable, pero cabrio igual

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Ahora que lo conocemos exteriormente, toca pasar al interior. Con respecto al MX-5 convencional no hay cambios más allá de que al contar con techo duro el nivel de ruido interior es menor, y por lo tanto, gana en confort interior. Nuestra unidad era una versión especial que disponía de la tapicería en un color marrón específico que aún hacia lucir más sus asientos de corte deportivo.

Subir o bajarse del MX-5 RF no es una tarea sencilla, pero esto es una anécdota que se nos olvida en cuanto recorremos los primeros kilómetros, bien merece la pena esa pequeña pérdida de accesibilidad a cambio de divertirnos al volante.

El salpicadero es de pequeño tamaño pero con todo a mano y con unos acabados de calidad, tanto por materiales como por ajustes. La postura de conducción, muy baja, es sorprendentemente cómoda (quien suscribe este análisis ha tenido que realizar los 600 km de rigor entre Madrid y Vigo, sin notar incomodidades). El salpicadero y tren central envuelven al conductor y acompañante, creando una atmósfera deportiva, destacando especialmente la posición de la palanca de cambios (y su exquisito y preciso tácto).

No dispone de demasiados huecos para dejar nuestras cosas, pero los ingenieros de la marca japonesa se la han ingeniado para que aún así resulte práctico el interior. La guantera está situada entre los asientos, teniendo un tamaño considerable (es más grande que la de otros modelos convencionales) y para dejar pequeños objetos hay un hueco en el tren central o incluso el posavasos que se puede mover de lugar para ir lo más cómodo posible.

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El maletero tiene una capacidad de 127 litros, aunque bastante aprovechables, eso sí, es curioso acostumbrase a quitar el abrigo o chaqueta antes de conducir y guardarlo en el maletero (es el único lugar donde entra). Una maleta grande de más de 20 kg o dos pequeñas de mano, entran sin problema.

Motor y prestaciones: atmosférico de altas prestaciones

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El MX-5 RF está disponible con el motor gasolina de 1,5 litros (130 CV) y con el 2.0 litros (160 CV), ambos de la gama Skyactiv que nadan a contracorriente. La mayoría de los fabricantes reducen la cilindrada de sus motores, incorporan turbos y diferentes sistemas para conseguir el máximo rendimiento y el menor consumo. Mazda también ha llegado al mismo punto, máximo rendimiento y menor consumo, pero por otro camino puesto que mantiene motores de cilindrada tradicional, carentes de turbo, aunque con una serie de mejoras e innovaciones en su desarrollo que no se ven a simple vista, pero que son un verdadero placer a la hora de conducir.

La versión que hemos probado con el prestacional 2.0 de 160 CV es el culmen de la perfección deportiva, se trata de un motor con una respuesta excelente, con unas prestaciones de corte deportivo unidas a una caja de cambios manual de seis relaciones que nos invita a disfrutar de la carretera. La suavidad del propulsor se une a la precisión de la caja de cambios con recorridos cortos, precisión a la hora de engranar cada marcha y esto se traduce en rapidez cuando nos ponemos en modo más dinámico.

La respuesta es progresiva, siempre de forma lineal, empujando con fuerza desde las 3.500 r.p.m., y a medida que sube la aguja del cuentavueltas el MX-5 va mostrando su carácter, apoyado en un sonido del sistema de escape que sencillamente es genial cuando pasa de las 4.000 vueltas.

Comportamiento

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Cuando exigimos un comportamiento dinámico, su precisión es de bisturí a la hora de trazar curvas. Con respecto al MX-5 Roadster, parece que notamos un mayor aplomo en esta versión RF aunque los cambios son muy sutiles en conducción.

Da igual el terreno donde se mueva, incluso hacer kilómetros en autopista, donde obviamente no es el coche más cómodo pero eso no te importará. Si de verdad eres de los que disfruta conduciendo, este MX-5 te hace olvidar todo lo demás. En ciudad también es práctico por su pequeño tamaño y la facilidad para desplazarse entre el tráfico o para maniobrar a la hora de aparcar.

Pero su lugar favorito son las carreteras con curvas, ahí es donde podemos sacar todo el partido a este Mazda y disfrutar como verdaderos niños con cada trazada, con cada reducción y en definitiva volver a sentir que conducir no es mecánico sino que podemos sentir cada kilómetro.

Consumo

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Otro de los apartados donde destaca este MX-5 RF es en consumos, aunque le sobran caballos y tiene una generosa cilindrada, es un coche con un gasto muy comedido gracias a la eficiencia de su motor y a sus dimensiones. En nuestro recorrido habitual por autovía el consumo medio fue de 6,4 litros a los 100 km, mientras que en carretera el consumo medio se sitúa entre los 5,5 y los 6 litros a los 100 km. Sólo se incrementa ligeramente la cifra en caso de circulación por ciudad, donde en nuestro recorrido habitual hemos obtenido una media de 7 litros a los 100 km.

Equipamiento y precio

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Como ya hemos probado a su hermano roadster, en este apartado nos centraremos en el equipamiento específico de este MX-5 RF. La unidad que hemos probado era la versión especial Nappa Edition Twin Tone, que destaca por su acabado interior en dos tonalidades. De serie dispone de una enorme batería de elementos de seguridad entre los que destacan: aviso del ángulo muerto del retrovisor, aviso de cambio involuntario de carril, aviso de tráfico trasero, faros delanteros LED direccionables, luces largas automáticas, entre otros. También destaca el sistema de sonido firmado por BOSE con nueve altavoces y con un sonido sublime en todo el pequeño habitáculo.

El Mazda MX-5 RF está disponible desde los 27.500 euros , mientras que el precio de nuestra unidad probada ascendía a los 31.500 euros, una cifra muy racional para un vehículo nada convencional.

Opinión Personal

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Cuando pruebas un coche o se lleva varios años probando vehículos, lo normal es que a cada nuevo modelo probado en cuestión de horas te acostumbres y te pongas cómodo, es decir, en cuestión de horas vuelvas a la normalidad. Pero el MX-5 es un coche que te saca de esa normalidad, nada es igual a otro coche (salvo que tiene volante y caja de cambios) y los índices de diversión que llegamos a alcanzar al volante son más propios de otros modelos mucho más caros. Obviamente no es grande, ni tan siquiera tiene un acceso fácil, pero es extremadamente adictivo.

Fotos | Diego G. Moreira


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