28 marzo 2017 Familiar, Pruebas

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Un año más Highmotor estuvo presente en el Salón del Automóvil de Ginebra 2017 cubriendo todas las novedades en la cita suiza. Parte de nuestro equipo se desplazó en avión, como la gran mayoría de los periodistas -de todo el mundo- que acuden al país helvético, aunque otra parte del equipo hemos preferido continuar con nuestras pruebas especiales de larga duración por Europa e ir en coche hasta Ginebra. Precisamente la capital del motor suiza ha sido el punto de arranque de una ruta a través de Suiza, Austria y Eslovaquia.

El protagonista de esta prueba especial ha sido el Mazda 6 Wagon, aunque lo más sorprendente es la motorización escogida para hacer tantos kilómetros, puesto que hemos probado la versión gasolina que equipa el motor 2.5 Skyactiv-G con 192 CV y caja de cambios automática. Durante los próximos días iremos desgranando en una serie de artículos día a día la ruta, nuestras impresiones de conducción, curiosidades de los diferentes lugares por los que pasamos y veremos si ha sido acertada o no la elección de este japonés con casi 200 CV alimentados con gasolina.

La ruta que hemos hecho arranca en Ginebra -pasando por Lucerna y Zurich-, continúa por Austria -Innsbruck, Salzburgo- y llega a su meta en Viena y Bratislava (capital eslovaca a menos de una hora de Viena). Siete días de ruta a los que hay que sumar los días desde España a Suiza y la vuelta, rodando en total 11 días y 6.909 km.

Día 1 y 2: Desde Vigo a Pau y de Pau a Ginebra [1700 km]

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Aunque la ruta propiamente dicha la iniciamos en Ginebra, hasta allí hemos tenido casi dos días de viaje -y de paso- de toma de contacto con el Mazda 6 Wagon para ir empezando a descubrir a nuestro compañero de kilómetros y andaduras. El trayecto por España ha sido más monótono (no porque no haya lugares que ver) sino porque ha sido todo por autovía hasta la ciudad francesa de Pau a los pies de los Pirineos haciendo una etapa de 900 km.

En una mañana de sábado, temprano (a eso de las 8) iniciamos la ruta desde Vigo por la A-52 dirección León, hasta la ciudad castellana es una ruta habitual y bastante conocida. En Benavente tomamos la A-66 dirección León y una vez allí aprovechamos para hacer la parada de la comida, siendo un lugar muy recomendable para comer algo ligerito y barato de tapas por los alrededores de la catedral en el barrio húmedo de León. Con las pilas cargadas dejamos león a través de la autovía A-231 que comparte trazado con el Camino de Santiago. Es una autovía con poco tráfico que conecta León con Burgos, y algo monótona.

roncesvalles nevadoEl paso por la carretera de Roncesvalles fue de noche y con restos de nieve en la carretera

En la parte final de la ruta, tras pasar por Pamplona, entramos a Francia a través de Roncesvalles, un lugar que además de ser Camino de Santiago es un enclave a los pies de los Pirineos muy recomendable para visitar, tanto el pueblo en sí mismo como la zona. El municipio apenas tiene 33 habitantes pero es un lugar de importancia histórica al ser un punto de acceso a la Península Ibérica desde tiempos inmemoriales, con edificios interesantes para visitar con sus iglesias o el museo. Por una carretera llena de curvas y con una ligera capa de nieve a ambos lados subimos y descendemos la montaña hasta llegar a la frontera con Francia y posteriormente a Pau (nuestro punto de descanso tras el primer día de ruta).

El segundo día de ruta, ahora por carreteras francesas, como siempre lo hacemos evitando las autopistas de peaje, lo cual nos lleva a una curiosidad en la densa red de carreteras francesa, y es que pese a que llevamos varios años cruzando Francia por carretera y con destinos similares, pocas veces repetimos carretera puesto que cada navegador traza la ruta “a su manera” descubriendo cada vez una nueva carretera o zona, como en este caso la D1 en mitad de Francia que al estar completamente nevada y cortada al tráfico nos obligó a rediseñar la ruta que nos planteaba el navegador.

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Cerca de Pau se encuentra Auch, un pequeño pueblo francés que destaca por su catedral (de dimensiones más que considerables para un pueblo tan pequeño) y casco histórico. Otro de los pueblos que nos ha llamado la atención es Mende que está clasificado como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, aunque no por sus edificaciones sino por sus paisajes de pastoreo en conjunto con las villas de Millau, Lodève, Alès y Ganges.

Casi toda la ruta ha transcurrido por carreteras entre campos y zonas rurales, extremadamente tranquilas que invitaban a disfrutar de la conducción y del paisaje. Sólo ha cambiado el pasaije en la carretera de montaña en la zona del Parque Natural Regional de los Monts d’Ardèche y los últimos kilómetros bordeando el río Ródano donde la geografía contrastaba drásticamente con el paisaje rural de campos y las carreteras se volvían más serpenteantes y divertidas.

Impresiones de Conducción

CIMG8428Tramo de la D1 en Francia donde también nos acompañó la nieve

Cuando planteamos una prueba de larga duración normalmente casi de forma involuntaria pensamos en un vehículo diesel, por ahorro de costes, por lógica, por costumbre….Pero esta vez hemos querido ser ilógicos, romper con las costumbres e ideas preconcebidas y apostar por una prueba de un coche gasolina. Nuestra idea se convirtió en locura cuando el vehículo propuesto era un Mazda 6 familiar con un motor de 2,5 litros bajo el capó, atmosférico, con una potencia de 192 CV, y para más inri, automático (sin dudas ideal para hacer casi 7.000 km). En la estimación de costes del recorrido, apenas teníamos referencias de consumo (más allá del homologado de 6,3 litros a los 100 km de media) y estimamos hacía arriba pensando que era fácil que rondara los 8 litros a los 100 km de media, afortunadamente nos equivocamos.

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La primera toma de contacto con el Mazda 6 Wagon nos sorprendió para bien, se trata del modelo restyling (con cambios exteriores y sobretodo en el interior) y ahora dispone de un interior más refinado, con mejora de algunos acabados, con una nueva pantalla central (quizás algo pequeña en comparación con sus competidores) e incluso con cambios en la propia instrumentación. Nuestra unidad de pruebas equipaba los asientos de cuero en color claro, microperforados, con ajuste eléctrico y con calefacción.

Nada más arrancar lo primero que nos sorprende es la baja rumorosidad del motor, y en los primeros kilómetros la suavidad es lo más destacable, suavidad que llega a un nivel sobresaliente y que pocos motores de cuatro cilindros pueden igualar (aquí el hecho de no contar con turbo juega a su favor), a esto hay que sumar una insonorización interior mejorada con respecto al modelo anterior y que se nota por ejemplo en autovía.

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Con el depósito lleno el coche marca una autonomía de 700 km (aproximadamente), nos parece una cifra insuficiente dado el caracter viajero y el tamaño del Mazda 6 Wagon, se queda pequeño el depósito de 62 litros, al menos para esta versión gasolina. Eso sí, durante el tramo de autovía el consumo medio ronda los 7,4 litros a los 100 km una cifra muy buena y que nos empieza a desvelar el caracter ahorrador de este propulsor.

Parte de la ruta transcurrió por la carretera de Roncesvalles, un recorrido lleno de curvas -en medio de los Pirineos- donde pusimos a prueba la estabilidad y agilidad del Mazda 6 Wagon, sorprendiendo el paso por curva, más estable y ágil de lo que nos tienen acostumbrados otros vehículos familiares, gracias su ligereza (pesa sólo 1445 kg) y a la puesta a punto del chasis acompañado del sistema G-Vectoring Control.

roncesvallesLa cartografía llena de curvas al bajar desde el alto de Ibañeta (1057 m)(Carretera de Roncesvalles)

El GVC es un sistema sencillo, transparente para el conductor pero que se nota en curvas y más aún cuando se conduce un familiar de casi 5 metros. Se encarga de controlar electrónicamente las inercias del vehículo (fuerzas G), a través del control del par motor en el paso por curva, independientemente de como aceleremos el coche controla el par para mantenerlo estable y nos evita tener que corregir la dirección y de esa manera que sea más confortable la conducción en curvas. En la práctica, todo este sistema nos ayuda a un paso por curva más ágil y suave, sin notar excesivo balanceo y con una mayor sensación de control del coche.

Al final de estos dos días de ruta el consumo medio se situó en unos 7,2 litros a los 100 km, buena cifra, teniendo en cuenta que al recorrido por autovía había que sumarle un puerto de montaña (la carretera de Roncesvalles) y las típicas carreteras francesas entre pueblos con rotondas cada 10-20 km.

El siguiente día de ruta será entre Ginebra e Interlaken, un recorrido por los valles y paisajes de montaña sin olvidarnos de ciudades como Berna o Murten.


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