Citroën C4 Cactus 1.6 HDi 92 CV ETG6, prueba y opinión

Citroën C4 Cactus 1.6 HDi 92 CV ETG6, prueba y opinión

Escrito por: Diego G. Moreira    18 junio 2015     Comentario     8 minutos

Hay coches llamativos, otros más convencionales y otros que no pasan inadvertidos allá por donde pasan, el caso del Citroën C4 Cactus es este último, hay gente que dice que es bonito, otra gente dice que no, pero no es un coche más en la carretera.

Las ventas marchan muy bien y se ha convertido en un habitual de nuestras carreteras, nosotros hemos querido probar el motor diesel con la caja de cambios automática, es decir, el Cactus 1.6 HDi de 92 CV con la caja ETG (que realmente no es una caja automática, sino que lo es el embrague, aunque de esto ya hablaremos más adelante).

Diseño exterior: Airbump como protagonistas

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En 2007 Citroën desvelada un concept con un nombre curioso, se llamaba Citroën C-Cactus y ofrecía un diseño diferente al típico compacto que podemos ver en la calle. Es que el C4 Cactus puede ser muchas cosas, pero común no.

El exterior está protagonizado por el techo, que parece flotar (gracias a los pilares en color negro) y después lleva unos elementos que son toda una revolución en cuanto a diseño, los Airbump. Hasta ahora las protecciones de plástico pocas veces armonizaban con el diseño del coche, pero en el C4 Cactus no sólo armonizan sino que son parte de ese diseño.

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Los Airbumps son esos plásticos blandos que tiene en los laterales y debajo de los faros delanteros y traseros, son bastante flexibles y absorben muy bien los golpes, además de que en caso de rallarlos se pueden cambiar a un precio menor del que pagaríamos por pintar la puerta o el coche entero. A nivel de diseño se pueden combinar los colores con el de la carrocería y pueden gustarte más o menos, pero los laterales al menos cumplen su función. Eso sí, los situados delante y detrás bajo los faros no tienen sentido (más que diseño) puesto que los golpes o rozaduras irán a la defensa que sobresale más que el Airbump.

El frontal del Cactus tampoco es convencional, los faros están divididos en tres grupos, al estilo del C4 Picasso, llamando la atención las luces diurnas tipo LED situadas en la zona superior. El pilar A está pintado en color negro, dando la sensación de que el techo flota sobre la carrocería.

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En el lateral, junto con los Airbumps, también hay unos pasos de rueda marcados que dan una ligera sensación de SUV. Los retrovisores y las barras del techo también se pueden personalizar con otro color diferente al de la carrocería. Y precisamente en la línea lateral encontramos un detalle ahorrador pero que es muy mejorable, hablamos de las ventanillas traseras que no se pueden abrir por completo usando una solución típica de un urbano en un coche que no lo es.

La trasera también es muy peculiar al combinar el color negro de las partes en plástico con el color de la carrocería.

Diseño interior: espacioso y minimalista

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Cuando me senté lo primero que me vino a la cabeza era el interior del Visa Club o Super que era muy futurista y a la vez sobrio al concentrar los mandos alrededor del volante. Los años han pasado, pero parece que el concepto se ha mantenido, puesto que al volante del Cactus encontramos un puesto de conducción minimalista (por no tener no tiene ni cuentavueltas) y todos los mandos concentrados en la sobria consola central.

El salpicadero cuenta con partes en plástico blando al tacto y otras de plástico duro que abunda por todo el interior del coche (el Renault Captur también ofrece un interior con similar calidad).

Los asientos delanteros son amplios y cómodos, pero en la versión automática no es totalmente cierto que la banqueta sea única (es decir, si que hay una pequeña separación entre los asientos pero está tapizada esta separación, además de contar con el reposabrazos).

La visibilidad delantera es buena, el volante sólo se puede regular en altura y no en profundidad y lo curioso es que los botones de la caja de cambios automática están en el centro de la consola central. Eso sí, en las plazas delanteras hay espacio suficiente tanto para pies como para cabeza.

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En las plazas traseras también hay bastante amplitud, no hay asientos individuales sino una banqueta que se alarga en todo el espacio trasero. El acceso a las plazas traseras también es bueno, y hay suficiente espacio tanto para pies como para cabeza, similar al que nos puede ofrecer un compacto.

El detalle de las ventanillas traseras es totalmente mejorable, puesto que además no es tan caro poner un sistema de ventanillas convencional.

Maletero y huecos

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El maletero tiene una capacidad de 348 litros, normal para su segmento, con formas regulares y muy aprovechable. Pero donde más destaca el Cactus es en el apartado de huecos, puesto que existen numeroso lugares en su interior donde dejar nuestras cosas.

En la consola central hay varios huecos donde entra un móvil o unas llaves, pero son especialmente grandes los de las puertas traseras, ya que no cuentan con ventanillas han aprovechado muy bien ese espacio en forma de guanteras (un pequeño en la parte superior y otro grande inferior).

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