Mitsubishi L200 2016, presentación y prueba en Madrid

Mitsubishi L200 2016, presentación y prueba en Madrid

Escrito por: Daniel Valdivielso   @valdi92    29 septiembre 2015     Sin comentarios     5 minutos

Mitsubishi tiene casi 50 años de historia como fabricante de vehículos pick-up, polivalentes y útiles tanto para el trabajo como para el ocio.

En Highmotor ya hemos tenido la oportunidad de probar la recién estrenada quinta generación de la L200, un modelo ya icónico dentro de la firma de los tres diamantes.

Exterior, interior y equipamiento

La L200 es, posiblemente, el modelo más duro y robusto de la gama Mitsubishi en nuestro país. Se trata de un vehículo pick-up muy polivalente que este año 2015 estrena su quinta generación, que cuenta con la difícil tarea de sustituir y reemplazar a la cuarta, la más exitosa de la historia con más de un millón de unidades vendidas en todo el mundo.

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Exteriormente, la L200 2016 es completamente diferente a la generación precedente. Las líneas generales son más atractivas, con un frontal más «SUV» que nunca. El morro está presidido por una gran parrilla cromada que a su vez está flanqueada por dos grupos ópticos también de generosas dimensiones.

Las vistas lateral y trasera contienen menos variaciones, algo normal teniendo en cuenta la poca «base» que hay que modificar. Sin embargo, llama la atención la cabina, con formas más redondeadas que nunca, algo extensible a los faros traseros, con una apariencia más refinada y agradable al ojo.
El conjunto se cierra con detalles como las taloneras metálicas con revestimiento de goma o las llantas de aleación en tamaños de 16″ y 17″.

La caja trasera de carga tiene unas dimensiones mejoradas respecto a la anterior generación, con una profundidad de 139 cm, una altura de 44 cm y una anchura que varía entre 105 cm y 144 cm en las partes más estrecha y ancha respectivamente.

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En el interior, los cambios son más evidentes. Desde el diseño del tablier hasta los materiales utilizados, todo está más cerca de un turismo que de una herramienta de trabajo, algo que a buen seguro agradecerán los potenciales usuarios de este modelo. Las líneas básicas del habita´culo recuerdan a modelos como el anterior Outlander o el actual ASX.

Los materiales utilizados para el interior dan un gran salto de calidad, sobre todo en apariencia y ajuste. Pese a que todo el conjunto sea plástico duro, la sensación de calidad percibida es de las más altas del segmento gracias a un tacto agradable, unos ajustes muy sólidos y precisos. Además Mitsubishi ha optado por utilizar molduras de plástico negro lacado, muy aparentes, en las versiones destinadas sobre todo a ocio.

Los asientos son cómodos, cuentan con grandes opciones de ajustes y sujetan moderadamente bien el cuerpo en situaciones de curvas. El equipamiento es más que extenso en cualquiera de los acabados del modelo. En nuestro país, la L200 se va a comercializar con tres acabados, M-PRO, MOTION y KAITEKI.

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El primero, M-PRO, está destinado sobre todo al trabajo, y trae como equipamiento de serie elementos como 5 airbags, control de crucero, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, anclajes ISOFIX, equipo de sonido con puerto USB o estribos laterales cromados. El siguiente escalón es el MOTION, ya destinado a un público más variado, y que añade al M-PRO elementos como el sistema de tracción total Super Select 4WD, el sistema de alerta de salida de carril, el climatizador automático, las llantas de aleación de 17 pulgadas, los sensores de lluvia y luz o los cristales traseros tintados.

Por último, encontramos la línea KAITEKI, sólo disponible con el motor más potente y cambio automático, que añade a los demás equipamientos dotación como los faros bixenón con luces diurnas LED, el climatizador bizona, el sistema de navegación o los asientos tapizados en cuero, con calefacción en las plazas delanteras y con regulación eléctrica en el caso del conductor.

Al volante

Hora de ponerse al volante de este gigante de las carreteras. Nuestra unidad de pruebas está equipada con el propulsor 250 DI-D de 154 CV, cambio manual de 6 velocidades y acabado Motion. Tras los primeros minutos al volante, lo primero que se hace patente es la facilidad de conducción. Gracias a uno de los radios de giro más pequeños del segmento (5.9 metros por rueda) y una visibilidad más que aceptable, parece que llevamos un vehículo de menores dimensiones que las reales.

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El propulsor responde con contundencia a los requerimientos del conductor, y si bien la caja de cambios tiene un tacto algo rudo, las marchas entran sin dificultad. Contamos, incluso, con una sexta relación de desahogo para mejorar los niveles de ruido, consumo y rumorosidad.

En nuestra toma de contacto por carretera, constatamos que la L200 es capaz de mantener cruceros de 120-130 km/h con facilidad, ofreciendo en todo momento un comportamiento muy similar al de un turismo, a excepción de algunos rebotes parásitos en el eje trasero, algo propio de un vehículo de esta concepción. Los consumos en estas condiciones rondan los 7.5-8 litros cada 100 km.

Además, pudimos comprobar de primera mano las cualidades offroad de esta pick-up, que sorprenden a más de uno. Sin duda, es uno de los puntos más destacables del modelo, convirtiéndolo en una herramienta tremendamente polivalente capaz de llegar a rincones de lo más recóndito.

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El sistema de tracción tiene varias posiciones de funcionamiento. En la posición normal, el vehículo avanza con la fuerza que el motor transmite exclusivamente a las ruedas traseras. Se puede seleccionar también la tracción integral permanente, gracias a un diferencial central Torsen que reparte la fuerza entre ambos ejes y que, además, permite, en otra posición, bloquear el reparto de potencia en proporción 40:60.
Como opción existe también la posibilidad de montar un diferencial trasero bloqueable que ayudará aún más al avance en terrenos agrestes.

La Mitsubishi L200 inicia su comercialización en nuestro país con un precio mínimo de 27229€ para la versión M-PRO, montante que aumenta hasta los 32740€ en el caso de la versión MOTION. Si queremos optar por la variante más cara y equipada, la 300 DI-D 5AT KAITEKI, tendremos que desembolsar 39223€.

Fotografía | Daniel Valdivielso

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