Opinión y prueba Mazda CX-5 2.0 Skyactiv-G 165 CV 4×2: gasolina y eficiente

Opinión y prueba Mazda CX-5 2.0 Skyactiv-G 165 CV 4×2: gasolina y eficiente

Escrito por: Diego G. Moreira    4 septiembre 2018     Sin comentarios     7 minutos

Prueba de un SUV gasolina muy eficiente, este Mazda CX-5 gasolina gracias a su propulsor 2.0 Skyactiv-G de 165 CV consigue unos consumos muy ajustados.

Si seguimos las noticias día a día, parece que comprarse un coche diesel con la intención de no cambiarlo en los próximos años es un deporte de riesgo a día de hoy. Pero afortunadamente existen en el mercado alternativas gasolina que buscan también el ahorro, prueba de ello es el SUV que hoy probamos, un todocamino de corte premium que no tiene miedo a usar un bloque gasolina manteniendo los consumos a raya.

Nuestro protagonista es el Mazda CX-5 con el motor gasolina atmosférico 2.0 Skyactiv-G con 165 CV, asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones y con tracción delantera, sin lugar a dudas una interesante combinación.

Diseño Exterior e interior

Hace unos meses tuvimos oportunidad de ponernos al volante de un Mazda CX-5 con motor diesel, por ese motivo el apartado de diseño exterior e interior, lo hemos resumido en esta ocasión.

Prueba Mazda CX-5 2.2 Skyactiv-D 150 CV 4×2, premium al estilo japonés

Prueba Mazda CX-5 2.2 Skyactiv-D 150 CV 4×2, premium al estilo japonés

Nos ponemos al volante de la última creación de la firma japonesa, el Mazda CX-5 con motor diesel 2.2 Skyactiv-D 150 CV 4x2 y acabado Zenith.

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Lo más destacable del diseño exterior del CX-5 es su frontal, agresivo y con personalidad propia, destacando especialmente la enorme parrilla que se prolonga hasta los faros. Faros que en nuestra unidad disponían de tecnología full-LED para todas las funciones de iluminación, ofreciendo un haz de luz excepcional que intentaba alumbrar lo máximo posible creando zonas oscuras alrededor de los vehículos que nos cruzábamos en el carril de enfrente o en el nuestro propio, todo ello para iluminar sin molestar a los demás conductores.

Mientras que en el interior destaca por los acabados -de calidad y con un diseño sobrio pero elegante-, acordes con un segmento premium. Prácticamente todo el salpicadero está formado por materiales blandos agradables al tacto, destacando las inserciones de madera o el acabado de las puertas. La sobriedad es otro detalle que destaca en el interior, al tener prácticamente todos los botones concentrados en la parte izquierda o tren central, desde donde se controla el sistema multimedia que también tiene pantalla táctil.

La postura de conducción es muy cómoda, los asientos delanteros tiene ajuste eléctrico en el acabado Luxury y en las plazas traseras hay espacio para tres adultos, mientras que dos disfrutaran de un viaje muy cómodo, un aspecto que destaca especialmente es el gran ángulo de apertura de las puertas traseras lo que permite un acceso más cómodo a personas mayores. El maletero tiene una capacidad de 477 litros y el portón es de accionamiento eléctrico.

Motor y prestaciones: la suavidad de un cuatro cilindros sin prisas

Todo aquello que se hace sin prisas y a fuego lento suele tener un sabor especial, con este símil culinario podríamos describir la filosofía que aplica Mazda a este propulsor gasolina. Hoy en día casi todas las marcas intentan reducir la cilindrada, ajustando al máximo los motores, justo lo contrario es lo que nos ofrece la firma japonesa en este propulsor 2.0 de cuatro cilindros, sin turbo, que ofrece unos más que suficientes 165 CV.

En cuanto pulsamos el botón de encendido lo primero que destaca es la suavidad y la ausencia total de ruido, parece que es un coche híbrido o que está apagado. Al ponernos en marcha notamos como es un propulsor muy progresivo y lineal, al no tener turbo tenemos que subirlo de vueltas para sacar los 165 CV, de echo, por debajo de 2.500 r.p.m. se muestra perezoso, cambiando a medida que la aguja sube de vueltas y empujando sin parar hasta casi las 6.000 r.p.m.

Si estamos acostumbrados a un motor con turbo hay que cambiar el chip, de echo es otro tipo de filosofía, puesto que en este CX-5 tendremos que jugar bastante con la caja de cambios para sacarle partido al motor, que llaneando no tiene problemas en rodar por debajo de las 2.000 vueltas, pero si tenemos que afrontar una subida o un adelantamiento sí que tendremos que reducir marcha para ganar fuerza.

¿Son suficientes sus 165 CV? El CX-5 es un SUV muy ligero, de los mejores en ese aspecto y eso se nota al volante, con lo cual sus 165 CV siempre que nos acostumbremos a jugar con la caja de cambios serán más que suficientes para casi cualquier situación. Destaca la caja de cambios de seis relaciones por su tacto preciso, eso sí, a diferencia de otros modelos de la marca con caja manual, en este caso echo en falta algo menos de recorrido, aunque el tacto general sigue siendo notable con respecto a otras cajas del mercado.

Comportamiento

Lo que más destaca dentro del comportamiento -además de la suavidad del motor- es la ligereza, de echo su peso es menor que el de muchas berlinas (1.435 kg), algo que se nota al volante. El CX-5 además es muy cómodo a la hora de rodar por autovía o carretera, destacando la insonorización interior y el elevado confort de marcha.

A nivel dinámico, pese a sus medidas y altura, se defiende de forma más que correcta en carreteras complicadas, eso sí, destacar que esta unidad concreta no es tan efectiva como la otra que hemos podido probar con motor diesel, aún así, no le teme a una carretera con curvas siendo noble en reacciones. La dirección sin embargo no tiene un tacto preciso, es demasiado asistida algo que le resta efectividad sobretodo en autovía. Mientras que el equipo de frenos cumple a la perfección con su cometido.

Consumo

Sin lugar a dudas este uno de los puntos fuertes del CX-5, hay pocos SUV gasolina que sean tan ahorradores y menos aún con un bloque de dos litros (como antaño) bajo el capó. La primera prueba de consumo fue en autovía, ahí este japonés arrojó una cifra de 6,4 litros a los 100 km, en nuestro recorrido de pruebas.

En carretera es donde podemos conseguir los mejores datos de consumo, llegando hasta los 6 litros a los 100 km si somos cuidadosos con nuestra forma de conducir, subiendo hasta los 6,5 litros a los 100 km con una conducción más despreocupada. Esta cifra de consumo, es más propia de un SUV diesel que de un gasolina.

Finalmente en ciudad el consumo medio que hemos obtenido durante nuestro recorrido habitual (Vigo) fue de 7,8 litros a los 100 km. Eso sí, para obtener buenas cifras tenemos que ser cuidadosos con el acelerador.

Equipamiento

Nuestra unidad estaba equipada con el nivel de acabado más completo, Luxury, que no escatimaba en cuanto a elementos de seguridad o de confort. Destacando especialmente los faros LED para todas las funciones de iluminación, que ofrecían un haz de luz sobresaliente (muy recomendables) creando una zona oscura alrededor de otros vehículos para no molestar.

También destacar el enorme elenco de sistemas de seguridad que equipa el CX-5, como el aviso del ángulo muerto del retrovisor, frenado automático en caso de colisión (con frenado automático en ciudad que puede llegar a detener por completo el coche evitando la colisión si es a una velocidad inferior a 35 km/h), aviso de cambio involuntario de carril o control de crucero adaptativo, entre otros elementos.

En la parte multimedia destaca el sistema de navegación (que se ha actualizado pero es todo un conocido en la marca) acompañado del sistema de sonido Bose que ofrece una experiencia de sonido sobresaliente (sigue siendoo uno de los equipos de sonido más completos del mercado presentes de serie en un modelo).

Opinión personal y precio del Mazda CX-5 gasolina

Lo que hace unos años sería una completa locura (comprar un SUV gasolina), ahora es lo más normal e incluso es tendencia. Eso sí, que renunciemos al diesel no significa renunciar a unos consumos contenidos, ahí es donde este CX-5 con 165 CV ofrece lo mejor de sí, todo ello con un bloque que destaca por suavidad y que no recurre al turbo en ningún momento.

La conducción y el tacto del motor es diferente a lo que nos acostumbran otras marcas, siendo mucho más progresivo y entregando la potencia en la parte alta del cuenta-vueltas, pero a cambio tenemos un motor que sin duda es más holgado que la mayoría de los SUV gasolina y con una suavidad sobresaliente. El precio de partida del Mazda CX-5 con motor gasolina de 165 CV y acabado Origin es de 26.600 euros.

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