2 octubre 2012 Cabrios, Coupés, Deportivos, Fotos, Pruebas

Seguimos con cabrios en nuestro apartado de pruebas, hace unas semanas os presentamos dos alternativas del segmento premium en formato cabrio, dos coupés descapotables que nos permitían llevar hasta cuatro personas. Y ahora vamos con una prueba algo más egoísta, porque sólo podrás viajar con un acompañante en este cabrio biplaza.

Se trata del Mercedes SLK, pero con un motor muy peculiar, el 250 CDI de 204 CV. Es el primer SLK diesel en la historia del modelo, siendo una combinación de lo más acertada desde el punto de vista de la economía. Os dejo una cifra: 4,8 litros a los 100 km (según nuestras propias mediciones) y con 204 CV bajo el capó. ¿Quieres un cabrio para disfrutar de la conducción? ¿Hacer muchos kilómetros con un sólo depósito? ¿Un capricho, algo más racional? No te pierdas esta prueba, porque la combinación de motor y roadster te va a sorprender.

Motor y prestaciones

Antes de arrancar completamente con la prueba, tengo que confesar que ya había tenido una breve toma de contacto con el SLK 55 AMG en circuito, por lo tanto, ya tenía una idea de lo que me podía encontrar al volante del Mercedes SLK, eso sí, guardando las distancias entre un AMG y un modelo convencional.

El motor es un viejo conocido, ya lo hemos probado en el Clase E 250 CDI y me parece una de las opciones más equilibrada entre consumo y prestaciones de la gama diesel de cuatro cilindros de la marca de la estrella. Deriva del 220 CDI, en la práctica es el mismo motor con una cilindrada de 2,2 litros pero llevado al máximo logra los 204 CV.

Lo primero que me sorprende al encenderlo es el ruido, no se ha disimulado que es diesel, y eso en un deportivo de este estilo me sorprende (también será una de las pocas pecas que le pueda poner a este propulsor).

Los primeros minutos de contacto con este roadster diesel son cruciales, voy muy atento a las sensaciones, buscando posibles peros a este propulsor y viendo su respuesta al pisar el acelerador. Respuesta que es fulminante, cuando hundimos el pedal, el coche se lanza con todo el nervio desde bajas vueltas (desde 2.000 hasta 4.000 r.p.m.).

Un dato que puede daros una idea de la fuerza del SLK 250 CDI es el par motor, de 500 Nm (un SLK 55 AMG tiene 540 Nm). En capacidad de empuje y fuerza, no vamos a echar de menos a los propulsores gasolina mucho más progresivos en la entrega de potencia.

Estos datos, en la práctica, se traducen en una respuesta enérgica, desde bajas vueltas y con mucho nervio que nos harán olvidar la nostalgia de un propulsor gasolina, además de aliviarnos el bolsillo cuando vemos el consumo reflejado en pantalla.

La otra pega, junto con la rumorosidad, es la vibración que tiene el propulsor, al ralentí es notorio el sonido y la vibración típica de un diesel. Este motor puede ir asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones o una automática de siete relaciones (7G-Tronic).

Nuestra unidad de pruebas disponía de la caja de cambios automática, que no está a la altura de las nuevas de doble embrague (le faltaba rapidez), pero destacaba por la suavidad en los cambios, y también disponía de levas para controlarla desde el volante.

Comportamiento

Para tener una idea del comportamiento del SLK vamos a analizar algunos factores, el primero el peso, tenemos un cabrio de 4 metros con un peso de 1590 km. El reparto de pesos predominantemente delantero y con un propulsor bajo el capó con un gran par motor y mucha fuerza que transmitir al eje trasero.

Con todo lo anterior tenemos un coctel particular y sobretodo muy divertido. Antes de meternos a fondo con el comportamiento, tenemos que puntualizar que en confort interior el trabajo ha sido bueno. No es una berlina, ni tiene las suspensiones tan confortables, pero si que es cómodo para viajar y absorbe con bastante eficacia las irregularidades del asfalto.

Cuando decidimos hacer una conducción algo más deportiva, hay que tener cuidado con el tarado de las suspensiones (no son tan rígidas como en el modelo AMG) y sobretodo con el eje trasero. Tiene muy poco peso atrás y por lo tanto es un coche juguetón. El control de estabilidad suele actuar rápidamente para mitigar cualquier problema, y cuando lo ponemos a prueba en curvas rápidas el SLK mantiene el tipo, pero siempre tenemos que conocer que es un coche juguetón, para no llevarnos un susto de una rotonda o en mojado en alguna curva.

También tengo que decir, que hoy en día con tanta asistencia se pierde precisamente el poder encontrarnos con coches que se disfrutan conduciendo, y el SLK es uno de ellos, divertido y buen compañero de viaje para romper con la monotonía.

La dirección dispone de asistencia variable, y el equipo de frenos están a la altura de los 204 CV y del coche, siendo eficaces cuando los necesitamos.

Consumo

Esta primera parte de la prueba del Mercedes SLK llega a su fin con el apartado de consumo, uno de los puntos a tener en cuenta si decides decantarte por esta versión diesel. Las cifras son realmente buenas, empezando por el consumo en autovía que ronda los 4,8 litros a los 100 km en nuestro recorrido habitual de pruebas y con una conducción tranquila.

En carretera la cifra oscila entre los 5-5,4 litros a los 100 km, mientras que en ciudad nuestras pruebas de consumo han dado como resultado 7 y 7,4 litros a los 100 km en ambiente urbano. Con el depósito lleno (con unos 60 litros) superamos los 1000 km de autonomía.

En la segunda parte de la prueba toca hablar del diseño, completamente renovado y del espacio interior (eso sí, para dos ocupantes) así como de los acabados y del maletero.

Fotos | Diego G. Moreira


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