23 noviembre 2016 Análisis, Pruebas, Todoterrenos / SUV

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Esta semana en la sección de pruebas de Highmotor tenemos a un invitado muy especial, un auténtico SUV descendido del creador del concepto “SUV-Coupé”.

Seguro que ya sabéis de quién estamos hablando, ¿verdad? Exacto, hablamos del hermano pequeño del X6, el BMW X4, que pasa por nuestras manos en su versión 20d xDrive.

El segmento de los SUV es, sin duda, uno de los protagonistas -si no el que más- de los últimos años, con un constante incremento en la popularidad que, como es obvio, se ha traducido en cada vez mayor cuota de mercado. A día de hoy es prácticamente imposible encontrar una marca que no haya apostado en mayor o menos medida por este popular segmento.

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BMW no es una excepción, considerándose además una de las marcas pioneras, ya que su primer SUV, el X5, ya es un veterano con más de 15 años a sus espaldas. A raíz del X5 ha crecido toda una gama de modelos SUV, desde el X1 al X6, pasando por nuestro protagonista, el X4, uno de los últimos en llegar a la oferta de modelos bávaros.

Diseño exterior

El diseño exterior del X4 es, sobre todo, claro. Claro, conciso, preciso, evidente en sus raíces. El X4 es absolutamente un BMW, con todas las de la ley. El frontal del X4 destaca por los grandes riñones, marca de la casa, que en esta versión están terminados en color gris, con los bordes cromados. Formando la personalidad del modelo destacan también los grupos ópticos, de ultimísima generación y, en este caso, con tecnología LED adaptativa.

El paragolpes es prominente, profundizando en la robustez del modelo. Los proyectores antiniebla están situados algo más arriba de lo habitual, algo que ya se puede considerar como seña de identidad de todos los modelos X de BMW. El morro del X4 se remata con una especie de moldura de tonalidad gris en la parte inferior del paragolpes y que hace las veces de protección cuando nos adentramos fuera del asfalto.

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El X4 mide 4.67 metros de largo, 1.88 de ancho y 1.62 de alto. Tiene un peso, sin opciones y en orden de marcha de 1.825 kg

La vista lateral nos resulta muy familiar, ya que es muy similar a la de su hermano mayor, el X6. La caída del techo es uno de los puntos claves del diseño del X4, sin la cual no podría entenderse el lenguaje de líneas del modelo. La forma de la superficie acristalada es también muy característica, manteniendo la “curva Hofmeister” tras la puerta trasera y resaltada por el perfil cromado que recorre el perfil de los cristales.

Por lo demás, la carrocería es muy limpia, sin demasiado pliegue a excepción de una marcada línea de cintura ascendente sobre la que están instalados los tiradores de las puertas. Los perfiles inferiores de las puertas de color plateado y unos pasos de rueda rematados con una moldura en plástico negro rematan el conjunto, que armoniza a la perfección con las llamativas -y opcionales- llantas de 19 pulgadas.

En la parte trasera volvemos a encontrar un lenguaje de diseño muy parecido al del X6, con un portón trasero muy tendido que conforma la imagen coupé del conjunto. Los pilotos traseros resultan muy familiares, y como en todos los BMW, utilizan la tecnología halógena y LED de forma mixta.

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El borde de carga queda algo alto, pero es algo inherente a prácticamente cualquier SUV, sobre todo si ha sido diseñado priorizando la estética, como es el caso del X4. No obstante, una vez abierto el portón -de accionamiento eléctrico- del maletero, el acceso es muy cómodo debido a la amplitud de la boca de carga.

El paragolpes está rematado, al igual que en la parte delantera, por una moldura gris que profundiza en la robustez del conjunto. Dependiendo de la motorización escogida, la salida de escape será sencilla -ovalada- o doble -redonda-, pero siempre se situará en la parte izquierda. Sólo el X4 M40i disfruta de una salida de escape simétrica, con una salida en cada lado de la trasera.

Diseño interior

Una vez abrimos la puerta y nos adentramos en su habitáculo, el X4 nos ofrece un ambiente típicamente BMW, con un estilo que irremediablemente nos recuerda a cualquier otro producto de la firma bávara. Las líneas del salpicadero son simples y claras, aunque comienza a verse algo más anticuado que otros modelos de la marca, algo por otra parte lógico si tenemos en cuenta que el salpicadero es idéntico al que monta el X3, que es uno de los productos más veteranos de la marca.

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Mucha calidad y un estilo rápidamente identificable como BMW

Esto tiene su parte negativa en detalles como el antes mencionado, aunque también tiene su parte positiva para algunos clientes, ya que, por ejemplo, el X4 aún ofrece una pantalla “integrada” completamente en el salpicadero, en lugar de la gran pantalla “flotante” en forma de tablet que tan de moda se ha puesto últimamente y que no termina de convencer a algunos consumidores.

De cualquier forma, el interior del X4 está muy bien rematado gracias a la utilización de piezas mullidas en la mayoría de los sitios donde ponemos las manos. Tan sólo encontramos algunos plásticos duros en la parte baja del salpicadero y puertas, pero siempre con un buen ajuste. El interior de nuestra unidad estaba además muy bien “vestida” gracias a la tapicería de cuero Nevada, que combinaba a la perfección con las molduras de madera Fineline.

La iluminación interior es buena en cantidad, aunque no tanto en calidad. No es de recibo que en un vehículo tan moderno y con un precio de tarifa sin extras que ronda los 50.000 euros la iluminación de los plafones sea a estas alturas mediante bombillas tradicionales, máxime cuando en el espacio para los pies y en la iluminación ambiental de puertas y salpicadero se utiliza LED.

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La posición de conducción es muy agradable, plenamente personalizable y ajustable, sobre todo en el caso de equipar, como nuestra unidad, la memoria doble en el asiento del conductor. La instrumentación, típicamente BMW, ofrece una buena cantidad de información de un rápido vistazo, ayudado en este caso por el sistema Head-Up Display que proyecta información en el parabrisas a la altura de los ojos del conductor.

El espacio a bordo es bueno en las plazas delanteras y algo peor en la parte trasera. Pese a estar homologado para 5 ocupantes, sólo 4 viajarán con razonable comodidad, lastrados sobre todo por un espacio para la cabeza limitado por la caída del techo. Esto hace además que la visibilidad a través del retrovisor central sea peor de lo deseable.

El maletero ofrece una capacidad de 500 litros, ampliables al plegar los respaldos de los asientos traseros hasta un máximo de 1.400 litros. El accionamiento del maletero es eléctrico de serie, ofreciendo también la posibilidad de apertura al pasar el pie bajo el paragolpes trasero.

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Conducción: dinámica y rendimiento

A la hora de arrancar el X4, lo primero que hace es revelar su condición de diésel tetracilíndrico: sobre todo en frío el arranque, pese a ser inmediato, es algo áspero, filtrando alguna que otra vibración al habitáculo a través del volante y los pedales. No obstante, una vez en marcha la insonorización es más que buena.

El propulsor de este X4 es el motor de acceso en la gama diésel, un 2.0 de cuatro cilindros con 190 CV y 400 NM. Se trata de un propulsor de nueva hornada que nada tiene que ver con los anteriores 2.0 diésel del fabricante. Homologa una aceleración de 0 a 100 km/h en 8 segundos y una velocidad punta de 210 km/h. Los consumos oficiales son de 5.6 litros en ciudad, 4.9 litros en carretera y 5.2 litros en ciclo mixto. La realidad es bien distinta, con una cifra mixta de 8.1 litros tras más de 1.700 km de prueba, aunque es fácil rondar los 6.5 litros a ritmos tranquilos.

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El motor tetracilíndrico casa a las mil maravillas con el delicioso cambio Steptronic de 8 velocidades

Está asociado a la maravillosa caja de cambios automática Steptronic de 8 velocidades por convertidor de par, posiblemente la mejor caja de cambios de este tipo que se comercializa actualmente. Es, sin duda, uno de los “must” para todo aquel que se esté planteando la compra de un BMW gracias a un tacto impecable, una suavidad inalcanzable para una transmisión de doble embrague y una inteligencia artificial muy bien lograda, que hace que el propulsor siempre se encuentre en la zona óptima sea cual sea la situación.

Cuando nos ponemos en marcha, el X4 se comporta como un buen BMW, con sus pros y sus contras. En ciudad se mueve bien, aunque no es su terreno predilecto ya que sus dimensiones y su visibilidad algo escasa no se llevan bien con las angostas calles de las urbes. En carretera abierta y vías rápidas el X4 se convierte en un gran rutero gracias a la buena insonorización y al confort de sus asientos.

Es en carretera revirada donde, pese a que el peso ronde las 2 toneladas contando todo el equipamiento opcional de esta unidad, saca a relucir un comportamiento muy destacable. Las inercias están ahí y la masa se hace notar, pero a poco que hilemos fino con el acelerador y la dirección -muy directa- nos encontraremos rodando a ritmos muy rápidos para ser un SUV.

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El comportamiento al límite es muy neutro, con tendencia ligeramente subviradora, aunque la tracción total permanente y el control de estabilidad mantienen las cosas en su sitio. Sólo cuando provocamos a base de acelerador en terrenos deslizantes haremos que la trasera haga un ligero amago de “adelantamiento”. El equipo de frenos es suficiente. Como en otros BMW, contamos con la posibilidad de modificar el comportamiento del vehículo mediante los diferentes modos de conducción, desde el ECO PRO que prioriza el consumo hasta el Sport+, que endurece la suspensión y la dirección, afila la respuesta del acelerador y desconecta parcialmente el ESP.

Entre las menciones destacables, la iluminación LED adaptativa en combinación con el asistente de luz de carretera, que modifica de forma individual diferentes parcelas de iluminación de cada uno de los faros, permitiendo mantener las luces largas encendidas sin que los demás conductores se deslumbren.

¿Cuánto cuesta la unidad que ves?

Ésta es una de las preguntas más peliagudas, así que vayamos por partes. El precio base del X4 xDrive20d es de 49.200€, que ascienden a 51.922€ si montamos el cambio automático. El equipamiento de serie incluye todo lo necesario, con, por ejemplo, control de crucero, airbags frontales, laterales y de cortina, faros de xenón, sensores de luz y lluvia o arranque sin llave.

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Sin embargo, y como buen BMW, la lista de opcionales puede llegar a ser infinita, siendo esta unidad una gran prueba de ello. La cantidad de equipamiento opcional es demasiado larga como para enumerarla al completo, pero entre la equipación de pago podemos destacar la terminación xLine (5.399,99€), el reglaje eléctrico de los asientos delanteros, con memoria el del conductor (1.301,88€), el paquete de ayudas a la conducción Driving Assistant Plus (1.917,31€), la iluminación LED adaptativa (2.118,51€) o el Head-up display (1.301,88€).

Insistimos, el equipamiento de esta unidad es aún más extenso de lo que se ve en esta lista, ya que el precio final, sin aplicar ningún tipo de descuento pero con impuestos incluidos, pasa de los 49.200€ de la tarifa base a nada más y nada menos que 79.626,08€, lo que suponen más de 30.000€ en equipo opcional.

Gama y versiones

La gama del X4 se articula en torno a tres motores diésel y cuatro de gasolina:

  • X4 xDrive20D 190 CV 49.200€
  • X4 xDrive20i 184 CV 49.550€
  • X4 xDrive28i 240 CV 57.250€
  • X4 xDrive30d 258 CV 61.750€
  • X4 xDrive35i 306 CV 65.850€
  • X4 xDrive35d 313 CV 66.050€
  • X4 M40i 360 CV 73.500€

Fotografía | Daniel Valdivielso


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