28 febrero 2017 Análisis, Pruebas, Urbanos

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La sección de pruebas de Highmotor acoge estos días a uno de los urbanos más atractivos del momento, que guarda, bajo sus famosas siglas, un carácter indistintamente deportivo.

Hablamos del Volkswagen Polo, el vehículo más producido en España durante 2016, en su versión más prestacional, la GTI.

El Polo es un pilar fundamental para Volkswagen. El urbano alemán lleva décadas triunfando en decenas de mercados, donde se ha convertido en uno de los perfectos “coche para todo”, desde parejas sin hijos a familias que lo utilizan como segundo coche, pasando por jóvenes que disfrutan de su primer coche.

Diseño exterior, un auténtico mini Golf

La actual generación del Volkswagen Polo ya lleva años en el mercado. De hecho, su renovación está prevista para mediados de este año, pero es evidente que el Polo ha conseguido superar con maestría el paso del tiempo, algo que es habitual en los diseños de VW, en cierta medida conservadores y de trazos fluidos.

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El frontal del Polo GTI destaca por su deportividad. Con la última actualización se ha incorporado un paragolpes más agresivo, que recuerda de nuevo al del Golf GTI. La parrilla con motivo de panal de abeja con el logo “GTI” a un lado combina a la perfección con la delgada línea roja que se prolonga, en horizontal, por el interior de los faros, dando sensación de anchura al conjunto.

Si ampliamos la vista al lateral de la carrocería -en este caso, de tres puertas- encontraremos un pilar A bastante tendido con el que se gana deportividad, a lo que se une una superficie acristalada lateral algo escasa -sobre todo en la parte trasera-, que combinada con la marcada cintura ascendente, da una sensación de robustez muy intensa.

Los detalles deportivos corren a cargo de unos cristales traseros oscurecidos, una pequeña moldura con el logo GTI en la aleta delantera -la misma que utiliza el Golf GTI-, unas llantas de aleación multirrado con acabado bitono de 17″ y unas pinzas de freno en color rojo.

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El Polo GTI disfruta de una estampa muy deportiva y atractiva

La parte trasera destaca por su limpieza y simplicidad. De nuevo encontramos un paragolpes específico, con los reflectantes en las esquinas inferiores y una moldura negra central que, además de simular la presencia de un deflector de aire, acoge, en un lado, una doble salida de escape. Un pequeño alerón con borde negro brillante y, de nuevo, el logo GTI en el lado izquierdo del portón del maletero completan la decoración de esta versión, la más potente actualmente a la venta.

La deportividad que le confieren todos estos detalles, unida a unas dimensiones muy contenidas -3.98 metros de largo, 1.68 de ancho y 1.44 metros de alto- dotan al Polo GTI de una estampa que nos quiere recordar irremediablemente a los primeros Golf GTI, que con su compacidad y robustez revolucionaron el mercado.

Diseño interior, calidad y personalidad

Una vez pasamos al interior, rápidamente nos daremos cuenta de que desde Volkswagen han pretendido -y conseguido- crear una atmósfera deportiva, algo patente al echar un ojo a elementos como la tapicería de los asientos, el volante, la instrumentación o la palanca de cambios.

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El salpicadero, con un diseño ligeramente orientado hacia el conductor, cuenta con líneas suaves y fluidas, sin filos agresivos. La calidad de realización está entre las mejores del segmento gracias a la presencia de materiales agradables al tacto en la parte superior del habitáculo, reservando los plásticos duros para la consola central y para la parte inferior del tablier. Todos los botones tienen un tacto sólido y preciso, muy atractivo de pulsar.

Las puertas ofrecen también una buena sensación de calidad gracias al revestimiento textil del interior, que las hace más cómodas y agradables. No obstante, sería muy positivo si el Polo equipase unas molduras antideslizantes en los huecos tanto de las puertas como de la consola central, ya que los objetos que depositamos se resbalan al circular, golpeando y generando molestos ruidos.

La instrumentación, extremadamente legible, cuenta con dos grandes esferas dedicadas a cuentarrevoluciones y velocímetro, integrando en cada una de ellas un pequeño indicador adicional para el nivel de combustible y la temperatura del líquido refrigerante. Además, entre ambas esferas, encontramos un ordenador de abordo con numerosas funciones y datos, entre los que destacan, por ejemplo, la temperatura del aceite o un simpático cronómetro para nuestros ratos más “inspirados”.

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Los acabados son muy buenos en un interior plagado de detalles

El volante, idéntico al del Golf GTI, cuenta con un pequeño airbag central, una moldura plástica pintada en aluminio satinado, mandos en los dos brazos y un aro grueso, achatado en su parte inferior, y tapizado en cuero. Destaca también la presencia de una visualmente atractiva costura roja, que encontramos también en el fuelle de la palanca de cambios, en el freno de mano o en los propios asientos.

Los asientos del Polo GTI cuentan con una estructura más marcada que la de un Polo normal, además de ir tapizados con la típica tela escocesa de los GTI originales. Recogen bien el cuerpo y cuentan con ajuste de altura, pero mejorarían con unas formas más marcadas, con una regulación del soporte lumbar y con un mejor sistema de abatimiento, ya que el que montan no es bueno. Además, si optamos por la tapicería de piel y alcántara, los asientos son menos deportivos, con unas orejas más pequeñas y, por tanto, con una menor sujección lateral.

El “ambiente GTI” se completa con una palanca de cambios de diseño exclusivo, con unas molduras en color negro brillante y con una tapicería negra tanto para los pilares como para el techo, que en esta unidad además era panorámico de cristal.

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El espacio interior es holgado sobre todo en las plazas delanteras, donde no hay problema en ninguna de las cotas, aunque en las traseras el espacio es algo inferior, algo que se magnifica al no disponer de puertas traseras. Dos ocupantes, no obstante, viajarán con relativa comodidad siempre que no sean muy altos.

El maletero sí que cuenta con una capacidad sensiblemente inferior a la del resto de la gama Polo. Esto se debe a la presencia de la batería en el suelo del mismo, algo que resta altura, disminuyendo de esta manera de los 280 litros de cualquier modelo de la gama Polo a los 204 litros del Polo GTI.

Dinámica de conducción, un conjunto casi perfecto

Esta generación de Polo ha disfrutado de una variante GTI prácticamente desde el inicio de su comercialización, allá por el año 2009. En una primera etapa, el Polo GTI contaba con un motor 1.4 TSI muy innovador, con inyección directa y doble sobrealimentación mediante turbo y compresor. Ofrecía 180 CV y estaba asociado, de forma obligatoria, a una transmisión automática DSG de 7 relaciones.

Sin embargo, parece que Volkswagen ha tomado la decisión de olvidarse de motores tan pequeños en versiones deportivas, por lo que, aprovechando la actualización que sufrió el Polo en 2015, renovó la planta motriz del GTI sustituyendo el 1.4 TSI por un 1.8 TSI que utilizan numerosos modelos del Grupo Volkswagen.

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El 1.8 TSI supone un claro paso adelante en fuerza y tacto

La potencia del Polo GTI aumenta hasta los 192 CV, con un par máximo de 320 NM en caso de equipar una caja de cambios manual que se limita hasta los 250 NM si se opta por la ya conocida DSG de 7 velocidades. Y es que sí, el Polo GTI puede montar ahora una caja de cambios manual de 6 relaciones, respondiendo así a todos aquellos que pedían una transmisión más auténtica, que implicase más al conductor.

El resultado en términos de prestaciones es brillante, ya que el Polo GTI -en cualquiera de las dos versiones, ya sea manual o automática- acelera de 0 a 100 km/h en 6.7 segundos, alcanzando una velocidad punta de 236 km/h, haciendo de este modelo uno de los más rápidos del segmento.

El consumo medio del Polo GTI en su versión manual es de 6.0 litros/100 km, homologando 7.6 litros en ciclo urbano y 5.1 litros/100 km en ciclo extraurbano. En la vida real, y tras más de 1.200 km de prueba, el ordenador de abordo arrojó una cifra de consumo medio de 7.9 litros/100 km, en un uso que combinó los tramos de montaña con la ciudad, así como largos viajes en autopista, donde es fácil moverse en los 6.5-7 litros a velocidades legales.

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Este propulsor, de última hornada, cuenta con numerosos avances como un sistema Start&Stop muy ágil a la hora de arrancar el motor, así como un sistema de doble inyección -directa e indirecta- que mejora el rendimiento en condiciones de alta exigencia, manteniendo el consumo a raya en momentos tranquilos.

La parte ciclo se completa con un equipo de frenos en las cuatro ruedas con pinzas flotantes monopistón y un sistema de amortiguación variable con dos niveles de funcionamiento -Normal y Sport- que es capaz de contener a la perfección los movimientos de la carrocería sin resultar seca, algo que se agradece a la hora de rodar por firmes irregulares.

El Polo GTI se revela como un pequeño deportivo extremadamente ágil, que facilita la vida al conductor en caso de que éste pretenda conducir rápido. En cualquier caso, no es el urbano más extremo, ya que otros modelos como el Opel Corsa OPC o el Peugeot 208 GTI resultan más rígidos.

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La estabilidad del Polo GTI está asegurada a prueba de bombas

El cambio manual tiene un tacto muy suave y agradable, permitiendo unas inserciones rápidas sin casi esfuerzo. El sonido del motor se hace presente sobre todo a la hora de pulsar el botón Sport que encontramos en la consola del salpicadero, que activa, además del modo más rígido de suspensión, un pequeño altavoz situado bajo la luna delantera, reduciendo también la asistencia a la dirección.

Como punto negativo, la presencia de un ESP que no es desconectable en su totalidad, permitiendo únicamente la desconexión del ASR -control de tracción- y la activación de un modo Sport que, si bien aumenta los márgenes de actuación, puede resultar molesto si tenemos la intención de controlar el coche en su totalidad.

Gama y versiones, ¿cuánto cuesta ésta unidad?

La gama Polo GTI está compuesta por cuatro opciones, arrancando en los 23.040€ de la versión de 3 puertas con cambio manual. Si optamos por esta combinación mecánica con una carrocería de 5 puertas, el precio asciende a los 23.650€. El cambio DSG supone un sobrecoste de 1.600€, haciendo que la carrocería de 3 puertas tenga un precio de 24.640€, que llegan a los 25.250€ si la carrocería elegida es de 5 puertas.

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La unidad que ves en las imágenes es la más barata de todas, ya que, además de ser de 3 puertas, cuenta con cambio manual. El equipamiento de serie del Polo GTI es muy extenso, ya que incluye, entre otros elementos, climatizador automático, faros LED, llantas de 17″, cristales traseros oscurecidos y navegador.

Además, nuestra unidad contaba con cámara de marcha atrás Rear View (275€), retrovisores exteriores abatibles electricamente (150€), techo de cristal panorámico (890€), pintura Blanco Oryx (955€) y sistema App-Connect con función Apple CarPlay y Android Auto (205€). El total, por tanto, asciende a 25.515€ impuestos incluidos, sin ningún tipo de descuento.

Fotografía | Daniel Valdivielso


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