6 marzo 2017 Industria

Opel Insignia Grand Sport (1)

A mediados del pasado mes de febrero saltó la noticia de que el gran grupo PSA estaba interesado en adquirir la marca Opel al otro gigante de la automoción, General Motors. Todo era un rumor, algo que se comentaba y que los dos grupos no negaban, pero no ofrecían datos ni confirmaciones. Al final, se confirmaron las intenciones del grupo francés, pero los detalles seguían siendo un misterio, aunque había rumores sobre la cantidad que se iba a pagar por la transacción.

Finalmente, ha sido una cantidad de 2.200 millones de euros la que ha cambiado de manos por la marca y todos sus activos, una cifra realmente impresionante que hace que PSA se fortalezca de una manera impensable hace solo unos años. Con la operación, se convertirá en el segundo productor de Europa y su objetivo es reflotar Opel y Vauxhall, haciendo que sean, una vez más, rentables y con una fuerte presencia en el mercado europeo.

Opel-Ampera-e-1

Esta cantidad de dinero está divida en los 1.300 millones de euros en que se han valorado las marcas Opel y Vauxhall y otros 900 millones de euros destinados a General Motors Finance, la división financiera de la marca en Europa, con todos los valores que recoge esta filial. Estas actividades europeas de GM Financial serán adquiridas conjuntamente por BNP Paribas y la marca, creando así una joint venture al 50%, por 0,8 veces su valor contable pro forma en el momento del cierre de la operación. Esto se traduce en que el coste para PSA se reduce hasta los 1.800 millones de euros.

Con la operación, PSA ha adquirido once plantas, tanto de fabricación de vehículos como de componentes, el centro de ingeniería en Rüsselsheim (Alemania), con sus 40.000 trabajadores actuales. El centro de investigación de Turín, en Italia, no se ha incluido en el trato y permanece en posesión de la compañía estadounidense.

El presidente de PSA, Carlos Tavares, se ha apresurado a asegurar que los puestos de trabajo están asegurados y que los trabajadores de las distintas plantas pueden estar tranquilos, ya que se seguirá contando con ellos para la nueva etapa. En cuanto a los modelos, PSA seguirá produciendo los coches con la tecnología desarrollada por la marca, pero las siguientes generaciones de estos contarán con la que ha desarrollado PSA, compartiendo plataforma, tecnología y motores con los que desarrolla el grupo europeo.

Opel lleva varios años con cuentas en negativo, pero se espera que a partir del año 2020 los números vuelvan al negro y crezca en el mercado europeo, marcando una tendencia al alza que salve a la marca.


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