El 23% de las averías en invierno se producen por fallos en la batería

El 23% de las averías en invierno se producen por fallos en la batería

Escrito por: David Taboada    18 diciembre 2013     3 minutos

El Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) ha publicado un informe que recoge las principales averías y consejos para el mantenimiento del automóvil en los meses de invierno. Así han determinado que cerca del 23% de las averías que suceden en las carreteras durante el invierno se deben a fallos en la batería del vehículo.

Resalta también la importancia de llevar a cabo un buen mantenimiento del coche que permita prevenir posibles incidencias. Así recoge que durante el invierno de 2011-2012 se realizaron 211.655 asistencias a conductores de las cuales un 78.52% fueron causadas por averías en sus vehículos.

Del total de averías un 23% correspondían a fallos en el funcionamiento de la batería, esto se debe principalmente a las bajas temperaturas que junto a un mal mantenimiento puede provocar la imposibilidad de arranque. Además la CEA señala que aquellas baterías con más de tres años de antigüedad son las más propensas a quedar inhabilitadas. Entre otro consejos del comisionado destaca que hay que revisar también el alternador ya que si este no genera suficiente energía, no recargará correctamente la batería o que nunca está de más llevar un juego de pinzas en el coche, además de un equipamiento adecuado.

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La siguiente avería más común que se registra durante el invierno es debida a fallos en el motor (15%) y a problemas eléctricos un 6%. Por último la CEA ha elaborado una serie de recomendaciones orientadas a informar a los conductores que pueden hacer en caso de encontrarse en condiciones meteorológicas adversas.

  • Viento: El 4,5% de los accidentes por mala meteorología se atribuyen al viento. Cuando el viento sopla excesivamente fuerte, se debe aminorar la velocidad del vehículo y sujetar con firmeza el volante, especialmente si se está adelantando a un vehículo de gran tamaño. En estas situaciones, mantener un elevado número de revoluciones en el coche para que la fuerza del motor ayude a mantener la trayectoria.
  • Lluvia: Siete de cada diez accidentes con mal tiempo tienen lugar con lluvia. El coche puede producir el llamado efecto aquaplaning, que es uno de los más peligrosos (deslizamiento y descontrol del coche). Si se ha producido, levantar suavemente el pie del acelerador y sujetar con fuerza el volante, pero nunca frenar.
  • Niebla: conlleva el 3,4% de los accidentes con mala climatología. Al igual que con la lluvia, la niebla es un gran impedimento para una conducción segura. Lo primero que se debe hacer al circular por una zona de bancos de niebla es aumentar la distancia de seguridad, reducir la velocidad, encender las luces antiniebla y circular fijándose, principalmente, en las líneas de la carretera.
  • Nieve y hielo: son responsables del 3,1% de accidentes en condiciones adversas. Al pasar por una placa de hielo, levantar suavemente el pie del acelerador, no frenar, dirija el volante hacia el lado a donde se va la parte trasera del coche. Si el vehículo tiene ABS, el sistema actuará de forma que la pérdida de control sea menor. Igualmente, no ponga el freno de mano ante heladas fuertes, ya que las pastillas pueden quedarse pegadas a los discos.
  • Cadenas: Para transitar por carreteras nevadas es imprescindible el uso de cadenas. Circular, si las hay, por las roderas que hayan dejado con anterioridad otros vehículos. En caso de descendimiento por pendientes, hacerlo a velocidad muy reducida y utilizando el freno lo menos posible, jugando con una velocidad corta que retenga el coche. Con las cadenas instaladas, el funcionamiento del vehículo puede variar. Por tanto, evite frenar y acelerar bruscamente y nunca circular a más de 50km/h ni por terreno sin hielo o nieve.
  • Neumáticos de invierno: acortan la distancia de frenado y ofrecen el máximo agarre, dirección y tracción cuando circulamos con temperaturas iguales o inferiores a los 7º C. En estas condiciones, las cubiertas normales o de verano pierden eficacia ya que la goma se endurece, se adhiere menos y alarga la distancia de frenado.

Fuente | CEA

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