Honda CR-V 2012, presentación y prueba en Múnich (II)

Honda CR-V 2012, presentación y prueba en Múnich (II)

Escrito por: Diego G. Moreira    23 septiembre 2012     Comentario     5 minutos

Seguimos con el Honda CR-V 2012, un modelo que significa la cuarta generación para el SUV japonés y del que ya os hablamos en la primera parte de esta toma de contacto con el coche en tierras alemanas, más concretamente Múnich.

Desde Honda nos han sorprendido con un dato durante la presentación, puesto que el 97% de los CR-V vendidos en Islandia siguen rodando hoy en día por sus carreteras. Con esta curiosidad arrancamos esta segunda parte donde os vamos a contar todo sobre el comportamiento y motores del Honda CR-V.

De momento no se conocen los precios, y se pondrá a la venta el próximo mes de noviembre. En esta cuarta generación aparece como novedad la tracción 4×2 asociada al motor 2.0 gasolina de 150 CV.

Equipamiento a la vanguardia de la técnica

Antes de profundizar en nuestra prueba dinámica con el CR-V, vamos a desvelar el nuevo equipamiento de seguridad que incorpora este SUV. Estrena por primera vez un asistente de carril que es capaz de mantenernos automáticamente dentro del carril, moviendo él solo el volante. También, podemos ver un cruise control adaptativo (control de velocidad) o nuevas mejoras en seguridad como el control de estabilidad combinado con un sistema antivuelvo y de control para remolque.

El primer elemento que nos ha sorprendido es el asistente de carril automático,(denominado “Lane Keeping Assist System”) que supone un avance dentro de los sistemas conocidos, puesto que no espera a que pisemos la raya y por lo tanto salgamos del carril, para actuar. Lo hace antes, previene las salidas del carril leyendo las marcas viales y girando levemente el volante para mantener el CR-V siempre en la trazada.

En nuestra toma de contacto hemos podido comprobar su funcionamiento, muy correcto y acertado en autovía, puesto que además detecta cuando quitamos las manos del volante y nos previene, al igual que si finalmente salimos de la trazada, en ese momento una lucecita en la instrumentación parpadea avisándonos.

Eso sí, en carreteras de doble sentido no se ha mostrado tan eficaz y las curvas pronunciadas no son lo mejor para dicho sistema que a veces no detecta bien la trazada. Según Honda, el sistema aplica el 80% de la fuerza necesaria para mantenerse en el carril, y el conductor debe aplicar el 20% restante si no quiere salirse. Esto en la práctica, es que casi siempre el propio sistema gira y nos mantiene en la trazada y sólo con curvas más acusadas o cuando no lee bien las líneas tiene que actuar el conductor completamente (pero esto no es un coche autónomo, así que las manos bien cerca del volante).

Aún así, es un elemento novedoso y que puede ayudarnos muchisimo en carretera y prevenir accidentes o sustos al volante, y ni las marcas premium disponen actualmente de un sistema tan eficaz (lo normal es que gire el volante al salirnos del carril no que nos mantenga en la trazada).

Otro elemento de seguridad interesante es el CMBS (“Collision Mitigation Braking System”) que es un sistema que previene o mitiga los daños en caso de colisión, funcionando desde los 15 km/h. Eso sí, el sistema no tiene capacidad de frenado total del coche. Cuando detecta una posible colisión, nos avisa lumínica y acústicamente, en una segunda fase tensa el cinturón y aplica una ligera fuerza de frenado y en la tercera fase frena completamente el coche al considerar la colisión inevitable.

Todo este completo equipamiento de seguridad, es sin duda, propio del segmento premium y es un plus a tener en cuenta en la gama del Honda CR-V.

Toma de contacto: Honda CR-V 2.2 i-Dtec 150 CV Aut.

En nuestra toma de contacto con el Honda CR-V pudimos rodar más de 140 km con el coche, en este caso con el motor que sin duda centrará todas las ventas, el diesel de 150 CV. Aunque lo primero que me gustaría contaros son las impresiones del interior, en cuanto a calidad y espacio.

Destaca en el salpicadero la pantalla a color de serie en todas las versiones que cuenta con información del ordenador de abordo y del vehículo, y por otro lado, si equipamos el sistema de navegación también nos muestra las indicaciones del sistema.

Se han mejorado los acabados, pero aun así sigue muy presente el plástico duro en el interior, eso sí, los ajustes son más que correctos. Un punto fuerte es la sensación de espacio, tanto den las plazas delanteras como en las traseras que cuentan con mucho sitio para los pies.

Mientras que en el apartado dinámico, desde Honda aseguran que lo han dotado de mayor rigidez para acercar el comportamiento al de un turismo, algo que se nota cuando nos ponemos al volante sobretodo si lo comparamos con la anterior generación que tenía unas suspensiones más blandas y menor rigidez.

Varios tramos del recorrido transcurrían por las famosas Autobanh alemanas, y pudimos comprar in situ el comportamiento del CR-V a altas velocidades, respondiendo de manera estable y siempre muy noble, sin penalizar tampoco el confort. Además, las suspensiones son específicas para el mercado europeo.

En la prueba en carretera notamos de nuevo ese comportamiento más estable, con menores derivas en las curvas y con una respuesta más eficaz. Se ha cambiado la dirección, ahora es eléctrica, pero el tacto no nos convence, tiene un toque artificial (de todas maneras tendríamos que realizar una prueba más exhaustiva para analizar la dirección).

La primera toma de contacto con la caja de cambios automática, de sólo cinco marchas, resulta suave al cambiar e incluso funcional, pero falta una sexta velocidad que evite llevar el motor tan revolucionado y reduzca un poco el consumo. En el caso de la caja de cambios manual es de seis relaciones y seguramente será la opción más recurrida por los compradores.

También se ha mejorado la insonorización interior, de un motor que sigue siendo algo ruidoso. Mientras que en materia de consumos, se ha reducido las emisiones, pero los consumos siguen en la tónica de la anterior generación con una media en carretera de 6,8 litros a los 100 km, cifra que al final con circulación entrando en Múnich sube hasta los 7 litros a los 100 km.

Fotos | Diego G. Moreira

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