Inconvenientes de los coches impulsados por GLP

Inconvenientes de los coches impulsados por GLP

Escrito por: Victor Alós Yus    7 julio 2014     4 minutos

Los combustibles alternativos están ganando adeptos entre los usuarios de vehículos a motor. Todo parece ir encauzado para que estos consigan, en un plazo medio de tiempo, sustituir a la gasolina y el diésel para mover nuestros coches. Son limpios, baratos y no producen tanta contaminación. Pero como todo, tienen también una parte negativa a la que no se suele prestar atención y por ello queremos dedicar este artículo a los inconvenientes de los GLP (Gases Licuados del Petróleo).

El principal problema es la pérdida de autonomía del coche, a igual número de litros en el depósito. Se consume más por kilómetro respecto a la gasolina, lo que repercute negativamente en el recorrido que se puede hacer con el GLP. Por suerte, el precio por litro es más bajo y se puede mantener el ahorro, aunque mucho menos de lo esperado.

Es cierto que combinando ambos combustibles se consigue aumentar los kilómetros a recorrer, pero el uso único del GLP lo disminuye. El volumen del depósito de GLP también influye en el coche. Se pierde espacio en el maletero y hay casos en los que se ha de retirar la rueda de repuesto, que se pierde para ganar espacio de carga de GLP.

En estos casos se circula con dos depósitos, el de gasolina y el de GLP. Esto ocurre porque no se puede prescindir de la gasolina. Los motores que funcionan con este nuevo combustible necesitan también un pequeño aporte de gasolina en algunas ocasiones. Normalmente, precisan una pequeña cantidad que les permita arrancar y también entra en juego en cuanto alcanza determinadas revoluciones.

Por ello, no se puede prescindir de la gasolina, que ayuda al motor a funcionar en esos momentos en los que el GLP no es suficiente para cumplir con su función. El gas funciona a más temperatura que la gasolina, y puede provocar problemas en las válvulas. Esto puede complicarse todavía más si hay una inyección pobre, con más aire, ya que se incrementaría la temperatura.

La calibración de inyección puede funcionar de manera incorrecta y aportar más o menos gas del que necesita el motor, provocando un desgaste superior al aconsejable. Normalmente, con los coches que salen de fábrica ya adaptados, estos problemas se reducen, pero al modificar un coche, es más complicado ajustarlo todo de manera correcta.

Un gran problema que existe en el repostaje del GLP es la variedad de surtidores. Aunque cada país suele tender a estandarizarlos, puede ocurrir que de un país a otro hayan sutiles diferencias en las boquillas. Así, puede ser que un coche francés tenga problemas para repostar en España, y viceversa. Existen adaptadores para cada país, pero hay que preveerlo si se sale de viaje.

Los precios para la conversión de gasolina a GLP oscila desde los 1.500 a 3.000 euros, pero esto es solo una aproximación ya que puede variar dependiendo de la complejidad y el kit utilizado. A los coches con bajo consumo no les compensa este cambio, al igual que a los que circulan menos de 10 mil kilómetros al año, igual que no les compensa un coche diésel.

También hay problemas a la hora de realizar las conversiones de coches viejos. Solo están permitidos los cambios a coches posteriores a 2001. Y esto, teniendo en cuenta la edad media del parque automovilístico español actual, supone que más de la mitad de los coches en circulación quedan fuera de esta posibilidad.

Además, la seguridad de estos vehículos está cuestionada por varios gobiernos. En algunos países Europeos se prohibe aparcar los coches con depósitos de GLP en aparcamientos subterráneos. Esta situación va cambiando a medida que avanza la tecnología de almacenaje, pero todavía se percibe como poco seguro, así que hay que tenerlo en cuenta.

Pero aún así, con todos estos inconvenientes a cuestas, las nuevas tecnologías necesitan un tiempo de ajustes y la posibilidad de continuar avanzando en su investigación. ¿Le continuaremos dando una oportunidad a este sistema?

Fuente | Repsol y Elaboración Propia

3 comentarios

  1. Apreciado Victor, la calibración al hacer la modificación en un taller no tiene que dar ningún problema, si ese taller esta preparado, tiene las herramientas y la formación necesaria como la que impartimos las empresas serias del sector.

    • Victor Alós Yus dice:

      En eso estamos totalmente de acuerdo, Carlos. Por eso siempre se aconseja acudir a talleres especializados y con la formación correcta, dónde se realice el trabajo de manera eficiente y que no de problemas e incluso, en el caso de haberlos, exista una garantía y un modo de trabajar profesional.
      Gracias por recalcar este punto.
      Un saludín

  2. Buenas;
    Aunque hay puntos en los que tienes razón, permíteme aclarar algunos puntos en los que dudo de tus informaciones, e intentaré ayudarte:
    · No veo como incoveniente la sustitución de la rueda de repuesto por un kit antipinchazos, es muy popular en los vehículos nuevos.
    · No es cierto que todos los sistemas necesiten gasolina al inicio, por ejemplo el PRINS LIQUIMAX.
    · No es cierto que algunos necesiten gasolina a partir de unas RPM, sólo los equipos que no son capaces de asumir toda la demanda del motor.
    · Nuestra empresa tiene calibraciones muy complejas generadas en bancos de potencia, simulando muchas condiciones, y sumamente probadas.
    · Hay vehículos de finales de los 90 que son legalizables, no dependen del año, sino del nivel de emisiones.
    · No hay duda respecto a su seguridad, hay unas homologaciones que así lo prueban.

    Algunas otras puntualizaciones menores, no son sencillas de explicar por este medio.
    Me ofrezco a darle más información, incluso prueba.
    Gracias de antemano, y saludos…

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