Lexus NX 300h F-Sport, prueba y opinión
Hora de arrancar el motor -los motores- del NX. Hablamos de «los motores» porque este NX, como buen híbrido, cuenta con más de un propulsor. En este caso son tres los motores que hacen moverse este SUV premium. Por supuesto, el arranque se efectúa mediante un botón, como en todos los Lexus. En ese momento, el sistema híbrido se pone en funcionamiento sin que nosotros seamos conscientes.
El NX 300h monta un motor térmico de 2.5 litros y cuatro cilindros, que funciona mediante el Ciclo Atkinson, y que ofrece 155 CV y 210 NM. El propulsor eléctrico del eje delantero ofrece 143 CV y 270 NM, mientras que el eléctrico del trasero tiene 68 CV y 140 NM. En conjunto, la potencia total del sistema es de 197 CV, ya que como en todos los Toyota/Lexus híbridos, la potencia de los distintos motores no se suma como tal.
Toda esta potencia está comandada a través de una transmisión automática por variador continuo, con una puesta a punto especialmente pensada para favorecer la eficiencia frente a las prestaciones. A efectos prácticos, la aceleración de 0 a 100 km/h del NX es de 9.3 segundos, mientras que la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 180 km/h.
Los cables naranjas advierten de corriente de alta tensión
Las sensaciones al volante son, como viene siendo habitual en este tipo de vehículos, contradictorias. Al acelerar a fondo, todos los propulsores se ponen a trabajar en su régimen de potencia máxima, lo que hace que el ruido y las vibraciones (no especialmente afinadas al tratarse de un motor de cuatro cilindros y no de seis como otros Lexus híbridos) se dejen sentir con claridad mientras la velocidad asciende de forma no del todo acorde.
La verdad es que pese a no ser un vehículo lento, el NX 300h no se percibe como un coche especialmente veloz teniendo en cuenta que hablamos de un vehículo que ronda los 200 CV. Tanto el cambio como el peso -1860 kg- juegan en contra de la deportividad en cifras puras. Dinámicamente el NX 300h F-Sport cuenta con un añadido frente a las otras versiones, ya que monta una suspensión electrónica con varios modos de funcionamiento.
En curvas rápidas, el coche se comporta muy bien, manteniendo una estabilidad y confort destacables. Cuando llegan las curvas lentas, la cosa cambia, ya que el NX se muestra reticente a «meter el morro». La dirección, para más inri, no es nada informativa, por lo que no sabemos lo que está pasando con el agarre de las ruedas delanteras. La capacidad de frenado es buena, aunque el tacto es el típico de un vehículo híbrido, con dos zonas diferenciadas en el recorrido del pedal. De cualquier forma, el NX cuenta con toda una serie de ayudas electrónicas que actúan con prontitud y cortan de raíz cualquier atisbo de inestabilidad…aunque también de diversión.

El NX monta de serie un selector circular con el que podemos escoger entre diferentes modos de conducción dependiendo de las necesidades de cada situación. En esta versión F-Sport son cuatro los modos de funcionamiento, pudiendo elegir entre ECO, con una respuesta más pobre del acelerador, una dirección más blandita y un aire acondicionado más suave, la posición NORMAL, y las deportivas SPORT y SPORT+, que actuan tanto en el pedal del acelerador como en la dirección, reduciendo la asistencia. La amortiguación muestra su perfil más rígido, asciende la tensión de la batería de tracción -pasa de 500 a 650 V- y se activa el sistema ASC -Active Sound Control- que emite sonido «deportivo» por los altavoces del coche. No me ha gustado el sistema, y lo he llevado desconectado toda la semana.
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