6 junio 2015 Curiosidades

aire_acondicionado_refrescar coche
Con el verano llegan las altas temperaturas, las horas de sol abrasador y las pocas ganas de estar encerrado en casa. Son días de coger el coche y largarse a disfrutar de la playa, el monte o el lugar de veraneo. Subir y bajar del coche puede ser todo un placer para pasar las vacaciones y el tiempo libre, aunque si la temperatura es muy alta, quizá tengamos que pensarlo bastante antes de hacerlo. Mejor que tengamos en cuenta unos pocos consejos para evitar que el interior del coche se caliente demasiado y tengamos que sufrir los efectos del calor.

Para evitarlo, hay que pensar que el calor es consecuencia directa de la acción del sol sobre la carrocería y que se transmite al interior del vehículo. Allí la sensación térmica es superior porque no hay suficiente ventilación. El metal se calienta bastante y se nota dentro del coche. Sabiendo esto, lo principal es mantener al coche lo más alejado posible del sol. Si se puede aparcar en una zona de sombra, mucho mejor. Aunque la temperatura aumente durante el día, el mantener el coche en una sombra puede aligerar la carga térmica que supone esto.

Cuando se busque un lugar en sombras para aparcar, hay que tener en cuenta que el sol se mueve, por lo que hay que controlar que esa sombra no se desplace y lo deje bajo el sol, con todas las desagradables consecuencias que tiene. Si se puede, es mejor mover el coche y colocarlo en una zona donde haya más sombra. Por ejemplo, aparcarlo en un lado de la calle por la mañana y por la tarde cambiarlo a la acera de enfrente, donde probablemente haya sombra durante esas horas.

De todas maneras, lo mejor, se aparque en sombra o en sol, es colocar un protector sobre el salpicadero, de manera que el sol no entre por el parabrisas, que es el espacio acristalado más grande del coche y por donde más entra el sol. Además, el efecto sobre el salpicadero no solo produce calor, sino que además puede estropear el material de los que está fabricado. También se calienta mucho el volante, haciendo que la conducción sea más complicada y molesta. Si no se tiene un protector, mejor dejar que se enfríe antes el volante, ya que puede resultar muy incómodo conducir con este muy caliente.

El calor tambien afecta a la carrocería y a la pintura del exterior. Si se lava el coche con frecuencia y se pone cera protectora, la pintura aguanta más y protege también el interior. Limpiar el salpicadero y otros elementos con productos especiales también los protegen de manera especial.

El sistema de ventilación, sin necesidad del aire acondicionado, también ayuda a refrescar el coche en verano

El sistema de ventilación es fundamental para mantener el interior del coche más fresco. Si circula el aire, al menos se renovará y bajara la temperatura. Si al mismo tiempo se abren las ventanillas del coche, se producirá una bajada de temperatura considerable. Eso sí, no será inferior a la de la temperatura ambiental, pero al menos no será la que se puede sentir al tener el coche cerrado y acumulando temperatura.

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Una vez con la corriente de aire que limpia el interior y reduce la temperatura, ya se puede utilizar el aire acondicionado mejorar las condiciones del habitáculo. Si no disponemos de él, al circular con dos ventanillas bajadas, aunque sea de manera parcial, se conseguirá una corriente de aire que mejorará la sensación de calor.

Sobre todo, hay que recordar que antes de iniciar la marcha, es mejor refrescar el habitáculo. Conducir con un calor excesivo puede causar problemas durante la marcha. Además, hay que hidratarse abundantemente y procurar parar con frecuencia para estirar las piernas y mantenerse activo. Por suerte, el verano dura solo unos tres meses y podemos pasarlo bien. ¿Tienes algún truco más para evitar que el habitáculo se caliente demasiado en verano?


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