A prueba Mercedes-Benz Clase B 200d: ¿quién dijo que los monovolúmenes habían muerto?

A prueba Mercedes-Benz Clase B 200d: ¿quién dijo que los monovolúmenes habían muerto?

Escrito por: Javier López   @jlopezbryan96    21 mayo 2020     7 minutos

En esta ocasión nos hemos puesto a los mandos de uno de los supervivientes en el segmento de los monovolúmenes, el Mercedes Clase B en su variante 200d.

El auge de los SUV provocó que fuesen muchos los que condenasen al olvido a otros ilustres segmentos como el de los monvolúmenes. Y es que durante muchos años este sector cubrió con creces las necesidades de miles de familias numerosas, una labor que han pasado a desempeñar los SUV de siete plazas. No obstante, Mercedes-Benz no ha querido permitir que este sector tan carismático padezca en el intento de sobrevivir, algo que nos demuestran con el Clase B, modelo que ya se adentra en el mercado con su tercera generación.

En Highmotor hemos decidido descubrir si realmente este tipo de coches tienen todavía cabida en un mercado cuya clara predilección por los SUV provoca la erradicación de otros segmentos. Para ello, hemos convivido durante una semana con el Mercedes-Benz Clase B200d pero, ¿habrá estado a la altura de sus antecesores el monovolumen compacto? Vamos a averiguarlo.

Una estética suave y muy en la línea monovolumen

El Mercedes Clase B nacía en el año 2005 como un derivado del por aquel entonces buque insignia de los monovolúmenes, el Clase R. Pese a que este último no tuvo el éxito esperado, lo cierto es que el pequeño Clase B cuajó mucho mejor con los gustos del potencial cliente de un monovolumen pequeño, lo que ha ayudado también a que su legado se haya extendido hasta el día de hoy.

Mercedes Clase B 200d Prueba18

En lo que a estética se refiere, aún podemos percibir ese claro ADN monovolumen que dejó su primera entrega, aunque aderezado por los cánones de diseño actuales. El frontal se encuentra gobernado por dos faros LED finos y alargados que encajan muy bien con una parrilla de tipo diamante; pero es la defensa arropada por dos prominentes tomas de aire la que se encarga de darle un toque picante al conjunto.

El lateral muestra su esencia pura y dura de monovolumen de la mano de un techo considerablemente alto y una caída recta del portón. En la zaga el último lenguaje de diseño de Mercedes vuelve a hacer acto de presencia por cortesía de unos faros mucho más estilizados y una superficie limpia y sin una desmesurada ornamentación. Aunque eso sí, siguen estando presentes los dichosos escapes falsos.

Altas dosis de tecnología

He de admitir que el habitáculo del nuevo Clase B deja atónito a todo pasajero gracias a las indiscutibles protagonistas de este: dos pantallas digitales de 10,25 pulgadas cada una. Sin embargo, una vez que hemos podido escapar del asombro de este portento tecnológico del que os hablaré en profundidad unas líneas más abajo, nos percataremos de ciertos detalles que chirrían en un coche de su precio.

Mercedes Clase B 200d Prueba10

El volante, de tacto agradable y sistema multifunción, se encarga de actuar como antesala de las dos majestuosas pantallas que buscan ser sello de identidad de Mercedes-Benz. Sin embargo, estas deslucen rápidamente debido a la falta de una protección superior que actúe como nexo con el salpicadero y por un sistema de infoentretenimiento MBUX con una respuesta rápida y vivaz pero de tediosa convivencia debido a sus numerosos menús.

No debo pasar por el alto el innovador asistente personal que incorporan los más pequeños de Mercedes, sistema con una interfaz bien desarrollada y que resulta bastante útil en diferentes ocasiones impidiendo que soltemos las manos del volante. No obstante, me he topado con un inconveniente bastante molesto, y es que el monovolumen alemán hace uso de puertos USB-C, un tipo de conexión que aún no está demasiado extendida y que nos obligará a contar con un adaptador.

Mercedes Clase B 200d Prueba9

En lo que respecta a las calidades interiores, el Clase B ha generado en mí cierta discordia y me explico. En determinadas zonas -como el salpicadero- nos encontramos con símiles de cuero que cumplen con creces al ofrecernos un tacto agradable. Sin embargo, son los plásticos los que más chirrían con una dudosa calidad y una sensación cuando los tocamos -o accionamos ciertos botones- de ser bastante endebles. Esto sucede con los mandos de la ventanilla o con los del climatizador.

Pero dejando ya de ser algo tiquismiquis debo elogiar las plazas posteriores del Clase B, las cuales albergarán sin problema a dos adultos ofreciendo un buen espacio tanto para las piernas como para la cabeza; por el contrario y como viene siendo habitual, la plaza central queda relegada o bien para los más pequeños, o bien para un desplazamiento corto.

Mercedes Clase B 200d Prueba5

Por último pero no por ello menos importante, hablar de los 430 litros de maletero que declara el teutón, capacidad más que suficiente para transportar nuestros bártulos. Dicha medida puede aumentar hasta los 1.515 litros en caso de que abatamos todos los asientos.

Ahorrador como pocos

Pero, ¿qué nos depara el Mercedes Clase B cuando nos ponemos a sus mandos? Para contestar a esta pregunta debo presentaros antes a quien es el encargado de dar vida a la unidad que me estuvo acompañando una semana. Detrás del apellido 200d nos encontramos con un propulsor diésel de cuatro cilindros capaz de erogar 150 CV y 320 Nm de par, cifras que se gestionan a partir de una caja automática 8G-DCT de doble embrague.

Mercedes Clase B 200d Prueba11

El motor, como buen diésel que es, destaca por una entrega del par casi inmediata desde muy bajas revoluciones. Esto se debe a que los 320 Nm llegan de sopetón a tan solo 1.400 vueltas, lo que nos permite obtener unas aceleraciones e incorporaciones rápidas y efectivas. Por otro lado, es en la zona alta del tacómetro donde más exhausto se siente el Clase B, momento en el que los 150 CV intentan dar un empuje final sin mucha ímpetu.

Pero no quiero que me malinterpretéis, ya que las prestaciones de la variante 200d del monovolumen alemán son más que suficientes para cubrir tanto desplazamientos urbanos como por autopista. A esto también ayuda la caja automática de ocho relaciones, la cual presenta un comportamiento limpio y suave excepto cuando recurrimos al modo secuencial, en el que las transiciones entre marchas son algo más lentas y abruptas.

Mercedes Clase B 200d Prueba13

La dirección es suave y con poco peso, rasgos ideales para plantarle cara al mundo urbano pero deslucen en otro tipo de entorno, ya que hacen que el conductor sienta con inexactitud lo que está sucediendo en el asfalto. Esta doble cara también está presente en la suspensión, cuyo tarado fofo y blando ayuda a que no percibamos casi los rotos y badenes pero provoca unos acusados balanceos de la carrocería entre curva y curva.

Pese a que el Clase B es un urbanita por excelencia gracias a sus infinitas ayudas a la conducción, a su carácter apaciguado y a unos consumos que rara vez veremos superar los 7,4 litros a los 100, también se presenta como un candidato ideal para afrontar largas travesías. Esto lo he podido comprobar de primera mano tras realizar nuestro habitual recorrido Madrid-Galicia-Madrid durante el periodo de pruebas.

Y es que realizar viajes a los mandos del Mercedes Clase B resulta un juego de niños gracias a su latente esencia de monovolumen. La suspensión blanda es la aliada perfecta para superar con diligencia las imperfecciones de las autopistas y su avanzada tecnología nos arropará en todo momento. Pero lo más destacable de todo es la capacidad del B200d para ofrecer un consumo medio de tan solo 5 litros.

Conclusión

Sin lugar a dudas, el sector de los monovolúmenes compactos sigue en pie gracias a unos pocos fieles como el Mercedes Clase B. Si estás buscando una alternativa a los SUV que siga ofreciendo una altura libre al suelo algo mayor que la de un compacto y un espacio más generoso, el monovolumen alemán puede ser una de las opciones más interesantes.

Mercedes Clase B 200d Prueba12

La variante 200d del Clase B también cobra mucho sentido si tenemos en cuenta que ofrece unas prestaciones más que suficientes para el día a día y unos consumos irrisorios. El nivel tecnológico con el que ha arropado la casa de la estrella a su pequeño monovolumen también puede ser otro aliciente, aunque no debemos olvidar ese nivel de acabados mejorable.

Y es que aquí radica uno de los principales aspectos negativos del Clase B, unos acabados que no se corresponden con el de un coche cuyo precio base es de 34.995 euros. Aunque bien es cierto que si queremos hacernos con un vehículo similar al que hoy nos ocupa debemos ser conscientes de que ese será el precio a pagar, puesto que las opciones se limitan al BMW Serie 2 Active Tourer, cuyo precio de partida es de 31.150 euros.

Deja un comentario

Parece que tienes habilitado AdBlock.

La web podría no funcionar bien
si no lo deshabilitas.