Opinión y prueba: Mitsubishi Montero 3.2 DI-D 200 CV Aut, la experiencia del abuelo

Opinión y prueba: Mitsubishi Montero 3.2 DI-D 200 CV Aut, la experiencia del abuelo

Escrito por: Diego G. Moreira    5 junio 2018     Sin comentarios     12 minutos

El Mitsubishi Montero es uno de los últimos 4x4 puros que aún están en el mercado y capaz de hacernos llegar a lugares donde los demás SUV no llegan.

Los SUV están de moda, eso es algo que nadie puede poner en duda, tanto que cada una de las marcas tienen en su gama de modelos al menos un SUV. Pero los todoterrenos de verdad han ido desapareciendo del mercado, incluso algunas marcas que siempre se han caracterizado por tener uno o dos modelos 4×4 puros han sucumbido a la moda SUV, a fin de cuentas, hay que lanzar productos que la gente demande y los 4×4 han quedado relegados a un segmento muy de nicho.

Por fortuna de los amantes del mundo 4×4 (dentro de los que me incluyo) aun quedan algunas marcas con gran historia en el mundo del todoterreno que siguen apostando por modelos puros creados por y para fuera del asfalto. Así se puede definir al Mitsubishi Montero que hemos probado en esta ocasión, concretamente elMitsubishi Montero 3.2 DI-D de 200 CV automático.

Diseño exterior: altura de 4×4, tamaño de monovolumen XL

El Montero exteriormente es un coche robusto, con un aspecto imponente tanto por sus medidas (4,9 metros) como por su diseño de formas cuadradas y de grandes dimensiones. Frontalmente apenas ha sufrido cambios en los últimos años, destacando los faros de diseño poligonal con tecnología de xenon, que tienen en su parte inferior las luces diurnas tipo LED. El paragolpes delantero y la protección inferior nos recuerdan que estamos ante un 4×4 de verdad.

Lateralmente las líneas rectas son las protagonistas, desde las propias ventanillas hasta las molduras laterales de las puertas. Eso sí, la estribera lateral le resta algo de altura pero es práctica para acceder al interior. También destacan las llantas con un perfil enfocado al comportamiento off-road y con unas medidas 265/60 R18.

En la zaga lo que primero destaca es la rueda de respuesto, es uno de los pocos supervivientes que ha mantenido la rueda de repuesto colgada en el portón trasero, toda una proeza?? en el mercado actual de SUV y pseudoSUV. El portón del maletero tiene apertura lateral, con lo cual hay que controlar las distancias a la hora de aparcar en un garaje y no pegarse mucho a la pared o no seremos capaces de abrir el portón. Eso sí, gracias a su enorme apertura nos permite cargar cualquier tipo de objeto de forma muy cómoda.

Por último en el diseño exterior no nos podemos olvidar del techo solar, no es panorámico porque no abarca todo el techo del coche, pero sí que es de grandes dimensiones aportando mucha luz al interior.

Diseño Interior: espacio para siete en un diseño invariable con el paso de los años

Cuando conseguimos subirnos a su interior, tarea complicada sobretodo para una persona mayor por la altura, nos encontramos con un interior extremadamente espacioso y un diseño conocido con elementos que llevan años invariables, destacando por ejemplo la pantalla del ordenador de abordo que incluso llega a ser exótica por el toque vintage que le aporta al Montero.

El diseño del salpicadero es de líneas rectas (como todo el conjunto), bastante sencillo en cuanto a botones y líneas. La calidad es correcta, con gran parte del salpicadero en plástico blando aunque hay algunas zonas donde no deberían de estar plásticos blandos y menos en un coche de este precio (como por ejemplo las molduras plateadas).

La postura de conducción es muy elevada con la sensación de estar al volante de un coche de grandes dimensiones (o de un furgón) y con una buena visibilidad frontal y lateral (gracias a los enormes retrovisores). Quizás el asiento no es demasiado ergonómico -dispone de ajuste eléctrico- y la sujeción lateral es escasa, pero aún así es un coche realtivamente cómodo a la hora de hacer viajes largos. Otro detalle a mejorar es que el volante no se puede regular en profundidad, sólo en altura.

Las plazas traseras disponen de espacio más que suficiente para pies y cabeza, incluso son cómodas para tres ocupantes. Los respaldos se pueden regular en inclinación y cuentan con mandos de climatización propios con salidas de aire laterales.

Si nos vamos a la tercera fila de asientos, destaca la amplitud de la banqueta (que va escondida bajo el suelo del maletero) aunque va situada demasiado baja lo que resta comodidad al ir sentados. El acceso tampoco es sencillo, pero cumple con su cometido incluso para viajar adultos.

En general el interior del Mitsubishi Montero es muy espacioso y confortable, con un nivel de calidad general más que correcto y unos ajustes que cumplen, más aún en un coche como este que está sometido a un nivel de rodadura más exigente que un turismo.

En el apartado de huecos no destaca especialmente salvo por el enorme cofre central y la guantera principal, por lo demás las guanteras de las puertas son pequeñas y en las puertas traseras no hay. Tampoco hay demasiados huecos para dejar nuestros objetos por el coche o los que hay son pequeños (como el situado en la consola central).

El maletero es enorme, con una buena amplitud para poder cargar prácticamente de todo. Con cinco plazas tiene una capacidad de 663 litros, que se ven reducidos a 215 litros con las siete plazas, que sigue siendo más espacio que lo que ofrecen algunos urbanos.

Motor y prestaciones: 3.2 litros con 200 CV y mucho carácter

El Montero esconde bajo el capó un propulsor de 3,2 litros, cuatro cilindros y 200 CV, con estos datos ya nos podemos hacer una idea de la capacidad de empuje que tiene este 4×4. No es un motor prestacional en el sentido de poder ir rápido ni de ganar velocidad de forma abrupta, son 200 CV de puro nervio encargados de mover 2,5 toneladas y que fuera de carretera empujan al Montero con una soltura envidiable.

De echo de 0 a 100 km/h tarda 11 segundos, pero sin embargo sus 441 Nm de par motor se notan a la hora de empujar e incluso en carretera o autovia se mueve con soltura. Asociada al motor va una caja de cambios automática de sólo cinco relaciones -convertidor de par- siendo una buena caja para moverse por zonas complicadas pero insuficiente las cinco marchas para hacer buenos consumos en autovía o incluso carretera. Eso sí, dispone de modo secuencial y la caja tiene una buena capacidad de retención.

Tampoco es un motor que destaque por su suavidad, todo lo contrario, aunque esto vuelve a formar parte del encanto especial de este todoterreno, oyendo en cada momento el funcionamiento del turbo aportando un toque robusto al coche.

Comportamiento

Dentro del comportamiento destaca el enorme confort de marcha que ofrece en todo tipo de carreteras o autovía, eso sí, con un esquema de suspensiones que está diseñado para un uso off-road, es decir, de tipo blando, algo que se nota a la hora de trazar curvas o de circular a altas velocidades donde inevitablemente tenemos que anticiparnos a las circunstancias de la carretera.

Sus medidas y peso, tampoco ayudan a que sea un coche ágil, de echo en zonas de curvas se notan mucho las inercias, pero es totalmente comprensible y lógico si tenemos en cuenta el uso para el que está pensado. Si tenemos lo anterior en cuenta, en autovía o carretera es un coche relativamente cómodo, manteniendo un buen nivel de confort interior y siendo un buen devorador de kilómetros (lástima de unos consumos menores). En ciudad quizás es donde sus medidas, la poca agilidad y el consumo, hacen que no sea el mejor hábitat para circular, pese a que tiene un buen ángulo de giro lo que nos permite maniobrar con cierta soltura en zonas estrechas.

La dirección destaca por su enorme recorrido y por su extremada dureza, pese a que es asistida no lo parece. Mientras que el sistema de frenos cumple a la perfección su cometido de detener con contundencia a este 4×4 de casi 2,5 toneladas.

Comportamiento Off-Road

El motivo principal de la existencia del Mitsubishi Montero es poder sacarlo fuera del asfalto, en carretera es un coche amplio y cómodo pero no está diseñado para ella, sin embargo cuando decidimos salir fuera del asfalto da igual el estado de la ruta que elijamos, no estamos al volante de un SUV sino de un verdadero 4×4.

Para probarlo hemos escogido uno de los escenarios más exigentes para probar un todoterreno, como cada año asistimos al Rallye de Portugal accediendo a los diferentes tramos por pistas muy complicadas y zonas por donde sólo suben los 4×4 más capaces. Antes de meternos en materia, prefiero hablar del arsenal que esconde el Montero. Lo primero que destaca a simple vista es la enorme altura libre del suelo (algo reducida por la estribera, pero que supera a lo que un SUV puede ofrecer), si continuamos por el exterior también destacan los neumáticos, con enorme perfil y especiales para uso fuera del asfalto.

Mecánicamente el Montero es de los pocos coches que aún equipan reductora, desde la palanca al lado de la caja de cambios podemos seleccionar varios modos: 2H, 4H, 4HLc, 4LLc. El primero de ellos es tracción trasera (suficiente para la mayoría de pistas y trayectos), el segundo es la tracción permanente a las cuatro ruedas, y el siguiente modo ya incluye un bloqueo del diferencial central y por último la reductora manteniendo el bloqueo en el diferencial central. Si esto no es suficiente, aún podemos bloquear desde un botón el diferencial trasero para los momentos más complejos.

Una vez que nos hemos familiarizado con la reductora y modos de tracción, emprendemos recorrido por la primera prueba. Se trata de una pista llena de piedras con frecuentes zanjas donde algún conductor anterior ha intentado rellenar con piedras la zanja para poder pasar con su coche, por suerte el Montero ni lo necesita, pasa por la pista sin tan siquiera tener que conectar la tracción.

El segundo día, con los accesos al famoso tramo del “salto de Fafe” la cosa se complica, los 4×4 que han pasado antes (preparados de forma extrema para el uso off-road) han destrozado la pista llena de tierra y trialeras con constantes cambios de apoyo y zanjas donde entra la rueda entera del coche. Seleccionamos el modo 4HLc y avanzamos lentamente en una primera velocidad ideal para el uso campero, el Montero se retuerce pero avanza a paso seguro sin dudar, sin tan siquiera llegar a comprometer ninguna parte del coche mucho menos la tracción.

Al volver a pasar por el mismo recorrido la pista aún esta peor, así que totalmente fuera de ella, avanzamos en un descenso complicado donde la tierra muy seca hace que apenas podamos frenar, pero de nuevo el Montero avanza con total seguridad sin ver en ningún momento una situación de peligro o riesgo, sorprendente. La suspensión independiente (paralelogramo deformable en los dos ejes) cumple con su función sin protestar y llegamos al final del recorrido en apenas minutos.

En definitiva, al acabar la prueba me viene aquel eslogan a la mente de “Donde llega un Montero no llega nadie” que hoy en día se convierte en verdad absoluta al ir desapareciendo del mercado poco a poco los todoterrenos de verdad sustituidos por SUV.

Consumo

El consumo no es la mejor cualidad del Montero, puesto que sus medidas y peso, así como su caja automática de sólo cinco relaciones arrojan unas cifras de consumo que están por encima de otros rivales similares. En autovía el consumo más bajo que obtuvimos fue de 10,9 litros a los 100 km, siendo muy cuidadosos con el acelerador. Aunque en carretera la cifra normal oscila entre los 11 y 12 litros a los 100 km. Si nos metemos en ciudad la cifra sube hasta los 16 litros a los 100 km, al igual que si circulamos un buen rato fuera de carreteras asfaltadas, aunque esto último es más comprensible.

Equipamiento

El equipamiento del Montero es tan completo como algo vetusto, al prescindir de los asistentes que hoy en día tanto están de moda en los nuevos lanzamientos. Está disponible con dos niveles de equipamiento: Spirit y Kaiteki, el primero de ellos enfocado a un público de trabajo y el segundo más completo. Entre los cambios en esta versión está el nuevo sistema de entretenimiento con pantalla táctil y conectividad para smartphone.

Como detalle destacable del equipamiento está la buena iluminación de los faros de xenon o la calidad del sonido del sistema Rockford Fosgate (860W y 12 altavoces). Y como detalle negativo, se echa en falta unos sensores de aparcamiento (tanto delanteros como traseros, al ser insuficiente la cámara de visión trasera).

Opinión Personal y precio

El precio de partida del Montero de tres puertas es de 36.725 euros, mientras que nuestra unidad con cinco puertas y el acabado más completo alcanza un precio de 48.525 euros. Dados los años que lleva en el mercado y la falta de algunos elementos del equipamiento con relación a otros vehículos, no se puede considerar que sea un coche barato, es verdad que su capacidad está fuera de toda duda, pero en el caso de nuestra unidad el precio cercano a los 50.000 euros es demasiado elevado.

En cuanto a la opinión personal sobre el Mitsubishi Montero es muy positiva, quitando un par de detalles que no nos convencen. Si buscas un 4×4 de verdad, las opciones son pocas y por lo tanto el Montero es una excelente opción por aptitudes, tamaño y espacio. Eso sí, en contra está el consumo de combustible elevado o el precio final que tendría que ser más ajustado.

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